Su pueblo especial: Nuestro vocabulario
| Resumen | La lengua es la herramienta más poderosa que tenemos, sea para bien o para mal; por ende, debemos aprender a dominarla. |
— Lectura bíblica recomendada: Mateo 12:33-37
Introducción
I. Los palos y las piedras pueden romper mis huesos, y las palabras pueden destruirme por completo.
II. Aunque el enunciado previo contradice una rima infantil antigua, refleja bien la realidad bíblica.
III. En esta lección veremos que no podemos ser el pueblo especial de Dios si no controlamos nuestra lengua.
Exposición
I. La comprensión del peligro del vocabulario corrompido.
A. Es tentador minimizar ciertos empleos indebidos del vocabulario.
B. Las palabras de Jesús (Mateo 12:33-37) y de Santiago (Santiago 3:1-12) clarifican que es necio hacerlo.
C. Note lo que el vocabulario descontrolado representa:
1. Lo malo de nuestro corazón (Mateo 12:33-35).
2. Lo que no armoniza con la nueva vida en Cristo (Efesios 4:25, 29).
3. Una fuerza tan destructiva como el fuego (Santiago 3:6).
4. La contaminación de nuestros cuerpos (Santiago 3:6).
5. Un mal que no puede ser refrenado (Santiago 3:8).
6. Un veneno mortal (Santiago 3:8).
7. La contradicción de nuestra profesión (Santiago 3:9-12).
D. Este tipo de vocabulario invita a la ira de Dios contra nosotros (Mateo 12:36-37; Santiago 3:1; cf. Proverbios 6:16-19).
II. La identificación del vocabulario corrompido.
A. Este asunto tan importante exige que erradiquemos toda forma de vocabulario corrompido.
B. Efesios 4:29 aclara el tema: la palabra traducida como «corrompida» significa «podrida», «descompuesta», «perjudicial», etc.; es el antónimo de lo que edifica.
C. Existen muchos tipos de vocabulario corrompido:
1. Falso (Proverbios 6:16-19; Mateo 7:15-20; Hechos 20:28-32; Efesios 4:25; Romanos 16:17-18; Gálatas 1:6-10; 1 Timoteo 4:1-5; 2 Timoteo 4:1-4; 1 Juan 4:1 et seq.; Apocalipsis 21:8; cf. Juan 8:31-32).
2. Irreverente ante Dios (Éxodo 20:7; cf. Mateo 6:9).
3. Necio (Efesios 5:4; Colosenses 4:3-6).
4. Grosero o vulgar (Efesios 5:4).
5. Incontrolado, odioso o severo (Mateo 5:43-48; 7:1 et seq.; Santiago 3:9; cf. Efesios 4:15; Colosenses 4:3-6; 1 Pedro 3:15).
6. Entrometido en lo que no conviene (Proverbios 11:13; 16:28; 18:8; 20:19; 26:20; 1 Timoteo 5:11-13).
7. Calumniador (Éxodo 20:16; Deuteronomio 19:16-20; Salmos 101:5; Efesios 4:31; Santiago 4:11).
8. Quejumbroso (Números 14:26-38; Filipenses 2:14).
9. Jactancioso (Jeremías 9:23; 1 Corintios 4:7; Santiago 4:16).
III. La superación del vocabulario corrompido.
A. Primero, no debemos minimizar el peligro.
B. Segundo, debemos determinar no permitir que ninguna palabra corrompida salga de nuestra boca (Efesios 4:29).
C. Tercero, debemos confiar en que Dios proveerá la sabiduría y la fuerza que necesitamos para lograrlo (1 Corintios 10:13).
D. Finalmente, debemos pensar antes de hablar. Preguntémonos:
1. ¿Es esto cierto (Proverbios 6:17; Juan 8:44; Efesios 4:25)?
2. ¿Es útil (Efesios 4:29; 1 Tesalonicenses 4:18)?
3. ¿Es positivo (Efesios 5:19; Colosenses 3:16; Hebreos 3:13; 10:24)?
4. ¿Es necesario (Proverbios 25:11; Mateo 12:36)?
5. ¿Es amable (Proverbios 16:24; Gálatas 5:22; Efesios 4:15; Colosenses 4:3-6)?
Conclusión
I. Nuestra lengua es la herramienta más poderosa a nuestra disposición, sea para bien o para mal.
II. Debemos medir cuidadosamente cada palabra que pronunciamos, asegurándonos de que ninguna de ellas apague nuestra luz (Mateo 5:14-16; Filipenses 2:14-15; 1 Corintios 10:31).
III. En el día del juicio, rendiremos cuentas de cada palabra ociosa que pronunciemos (Mateo 12:36-37).
Publicado el 4 de mayo de 2026 en www.ebglobal.org. Traducido por Moisés Pinedo. Título original en inglés: «His own special people: In speech», por Todd Houston.