Enfóquese en el presente

Resumen

El hoy es el único día que tenemos; el ayer ya pasó; y cuando llegue el mañana, se convertirá inmediatamente en el hoy.

— Lectura bíblica recomendada: Salmos 118:24

Introducción

I. Lamentablemente, la gente tiende a desperdiciar el hoy pensando en el ayer o en el mañana.

II. Sin duda, todos nos lamentamos de algunas cosas del ayer y nos preocupamos por algunas del mañana, pero la fidelidad exige que consideremos el día de hoy como la bendición que es y que vivamos teniendo esto en mente.

III. Aunque podemos aprender del ayer (Romanos 15:4; 1 Corintios 10:1-12) y planear para el mañana (Proverbios 13:22), debemos enfocarnos en vivir para Dios hoy.

Exposición

I. La brevedad de la vida.

A. Un tema constante en las Escrituras es el poco tiempo que tenemos para cumplir nuestro propósito (Job 8:9; 14:2; Salmos 78:39; 102:11; Santiago 1:10-11; 4:13-14; 1 Pedro 1:24).

B. Aunque esto es obvio, constituye un llamado a una forma de vida específica, orientada a aprovechar el día de manera adecuada (Salmos 39:4; Hebreos 3:7-15; Santiago 4:15).

II. La bendición del hoy.

A. Salmos 118:24 presenta el día de hoy como un regalo de Dios que debe celebrarse.

B. Pablo enfatizó que hoy es el día de la salvación de Dios; por ello, es el día más importante de la vida (2 Corintios 6:1-2).

III. El enfoque en el presente.

A. Repetidamente vemos la necesidad de enfocarnos en caminar fielmente hoy.

B. Considere el impacto en la vida real.

1. Moisés instó a contar nuestros días para adquirir sabiduría (Salmos 90:12).

2. Jesús advirtió del peligro del afán por el mañana; Su argumento revela que los desafíos del hoy son suficientes (Mateo 6:25-34).

3. Pablo señaló que había dejado atrás el pasado para vivir hoy con la vista puesta en la recompensa que el Señor ha preparado (Filipenses 3:7-14).

4. El autor de Hebreos exhortó a sus lectores a instarse mutuamente a vivir el presente buscando el descanso que Dios ha preparado (Hebreos 3:7-4:7).

Conclusión

I. El hoy es el único día que tenemos para vivir; el ayer ya pasó; y cuando llegue el mañana, se convertirá inmediatamente en el hoy.

II. Así que debemos enfocarnos en el presente, agradeciendo a Dios por el día de hoy y viviéndolo para Él.