Su pueblo especial: Nuestra santidad física

Resumen

Busquemos constantemente la pureza en toda nuestra vida, pues Dios nos ha dado todo lo que necesitamos para tener éxito.

— Lectura bíblica recomendada: 2 Corintios 6:16-18

Introducción

I. Al pasar a la conducta corporal, la singularidad de la ética cristiana se vuelve cada vez más evidente.

II. Con frecuencia, se contrastan los principios éticos de pureza corporal con la mundanidad.

Exposición

I. El mandamiento de la santidad física.

A. El Nuevo Testamento enfatiza la pureza física.

B. La importancia de este énfasis debe motivar la búsqueda persistente y enérgica de la pureza.

1. Nuestros cuerpos pertenecen a Dios y debemos usarlos para Su gloria (Romanos 12:1; 1 Corintios 6:18-20; 10:31).

2. Para ser de Él, debemos purgar toda impureza del cuerpo y del espíritu (2 Corintios 6:16-7:1).

3. La práctica de las obras de la carne impide la entrada al reino (Gálatas 5:19-21; 1 Corintios 6:9-10), dejándonos fuera de la comunión con Dios (Efesios 4:17-24; Hebreos 12:14; Santiago 4:3-4).

4. Tal práctica invita a la ira y a la venganza divina (Efesios 5:3-7; Colosenses 3:5-7; 1 Tesalonicenses 4:3-8).

5. Esta brota de las pasiones humanas en lugar de la voluntad de Dios (1 Tesalonicenses 4:1; 1 Pedro 4:1-5).

II. El alcance de la santidad física.

A. Debemos conocer las áreas a las que se aplica.

B. La santidad afecta todas las áreas de la vida, pero hay algunas que se mencionan con mayor frecuencia (2 Corintios 7:1).

1. Los pensamientos puros que exigen la admisión de elementos puros; debemos cuidarnos de la influencia negativa de los medios sociales, la música, las películas, los programas de televisión, los libros, las revistas, etc. (Romanos 12:1-2; Filipenses 4:8).

2. La forma de hablar (Santiago 3).

3. Tal vez la más frecuente es la pureza sexual, que incluye la pureza de la mente y de los ojos (Mateo 5:32; 19:9; Hechos 15:20; 1 Corintios 6:9-11, 15-20; 7:1-5; 1 Tesalonicenses 4:3-8; Job 31:1-2; Mateo 5:27-30).

4. El dominio propio (Hechos 24:25; Gálatas 5:23; 2 Pedro 1:6), que incluye la superación de:

a. Las adicciones: las drogas, el alcohol, el exceso de comida, el abuso de los medios de comunicación, el deseo de alabanza, el enfoque desmedido en el entretenimiento o en los deportes, etc. (1 Corintios 6:12).

b. La ira, el enojo y la violencia (Mateo 5:21-26; Efesios 4:26, 31; Colosenses 3:8, 19; 1 Tesalonicenses 5:15; 1 Timoteo 3:3; Tito 1:7; 1 Pedro 2:1).

c. La avaricia, la codicia y el egoísmo (Lucas 12:15; Romanos 1:29; Efesios 4:19; 5:3; Colosenses 3:5; 1 Tesalonicenses 2:5; 1 Juan 2:15-17).

d. Las acciones egoístas (Mateo 25:31-46; Romanos 12:13; 15:2; Filipenses 2:1-4).

C. Hay mucho más, pero esto es un buen comienzo.

III. La búsqueda y el poder de la santidad física.

A. Nada de lo anterior es, simplemente, una opción para el cristiano.

B. Debemos vivir buscando constantemente la pureza en toda nuestra vida (Romanos 14:19; Colosenses 3:1-3; 2 Timoteo 2:22; Tito 2:14; Hebreos 12:14; 1 Pedro 1:13-16).

C. Afortunadamente, Dios nos ha dado todo lo que necesitamos para tener éxito (Romanos 8:12-15; 1 Corintios 10:13; Efesios 6:10-18; Filipenses 4:13; Tito 2:11-14; 2 Pedro 1:3-11).

Conclusión

I. El mundo moderno piensa poco en estas cosas, al igual que el del primer siglo.

II. Lamentablemente, muchos en el ámbito religioso minimizan la necesidad de esta búsqueda.

III. Aún más triste, muchos en la iglesia del Señor siguen el mismo camino.

IV. No debemos sucumbir a ese pensamiento ni a ese estilo de vida mundano.