Su pueblo especial: Esposos y esposas

Resumen

Ya que el matrimonio es una institución primordial y esencial para la vida humana, debemos practicarlo como Dios quiere.

— Lectura bíblica recomendada: Efesios 5:22-23

Introducción

I. Con esta lección comenzaremos a aplicar los principios éticos cristianos generales de manera muy específica.

II. Para esto, es conveniente hacer un resumen de las lecciones anteriores, pues hemos visto en términos generales que la ética cristiana exige:

   A. Mentes y corazones transformados por la voluntad de Dios.

   B. La búsqueda de Su glorificación y de nuestro bien mutuo.

   C. El amor a Dios por encima de todas las cosas, que se revela en el amor a nuestro prójimo.

   D. La integridad y la honestidad con todos.

   E. La imparcialidad en todas las cosas.

   F. La comunicación y la conducta puras en todas las áreas de la vida.

III. Esta consideración general es imprescindible para comprender los principios del amor y del respeto establecidos en las demandas éticas bíblicas sobre el matrimonio.

Exposición

I. El hermoso regalo de Dios.

A. El mundo se burla del matrimonio y, por implicación, se burla de Dios, Quien lo instituyó (Génesis 2:18-24).

B. Lamentablemente, muchos matrimonios cristianos han servido de pretexto para tales burlas despreciables.

C. Debemos callar las burlas al honrar el matrimonio como corresponde (Hebreos 13:4; cf. Mateo 5:13-16).

D. Dios no da regalos malos (Santiago 1:17).

II. Nuestros roles designados por Dios.

A. Los matrimonios que honran a Dios aceptan los roles que Él ha asignado.

B. En su mayoría, nuestra cultura rechaza o ignora esos roles, pero su ignorancia no justificará la nuestra.

C. Dios señaló claramente cómo debe funcionar el matrimonio:

1. Las esposas deben someterse a sus esposos como la iglesia se somete a Cristo (Efesios 5:22-24, 33; Colosenses 3:18; 1 Pedro 3:1-6).

2. Los esposos deben liderar a sus esposas como Cristo lidera a Su iglesia (Efesios 5:25-33; Colosenses 3:19; 1 Pedro 3:7).

D. Cuando se comprenden estas verdades y se aplican correctamente, los matrimonios cristianos resultan exitosos.

III. Las precauciones éticas para el matrimonio.

A. Consideremos los principios éticos previos para entender mejor cómo proteger nuestros matrimonios.

1. ¿Protegemos nuestro corazón y nuestra mente (Romanos 12:1-2; Filipenses 4:8; Hebreos 4:11-13)?

2. ¿Hablamos con amabilidad a nuestro cónyuge (Mateo 12:33-37; Efesios 4:29; Santiago 3:9-12)?

3. ¿Evitamos las adicciones de la vida (1 Corintios 6:12)?

4. ¿Controlamos nuestro temperamento (Mateo 5:21-26; Efesios 4:26, 31; Colosenses 3:8, 19; 1 Pedro 2:1)?

5. ¿Evitamos la codicia y las acciones egoístas (Lucas 12:15; Efesios 5:3; Colosenses 3:5; Filipenses 2:1-4)?

6. ¿Nos cuidamos de todo tipo de impureza sexual (Job 31:1-2; Mateo 5:27-30; 19:9; Hechos 15:20; 1 Corintios 6:9-11, 15-20; 7:1-5; 1 Tesalonicenses 4:3-8)?

B. Si descuidamos cualquiera de estos aspectos, no podemos afirmar que:

1. Hacemos todo para la gloria de Dios.

2. Amamos a Dios y a nuestro prójimo.

3. Actuamos con honestidad e integridad.

4. Juzgamos con imparcialidad.

Conclusión

I. Ya que el matrimonio es una institución primordial y esencial para la vida humana, debemos practicarlo como Dios quiere.

II. Dios no tolerará ninguna forma de traición en el matrimonio (Malaquías 2:13-16).

III. Debemos usarlo como medio para la gloria de Dios, para nuestro bien y el de toda la humanidad.