¡Quemen los barcos!
| Resumen | Los cristianos estamos involucrados en una batalla que debemos ganar, así que quememos los barcos y no retrocedamos. |
— Lectura bíblica recomendada: Hebreos 10:35-39
Introducción
I. Imagine la tentación de abandonar una batalla cuando se tiene una gran desventaja numérica.
II. El conquistador español Hernán Cortés dirigió su ejército contra el imperio azteca en 1519, un imperio con una fuerza de combate mucho mayor que la de Cortés.
III. Para maximizar su poder de ataque, Hernán Cortés mandó quemar sus propias embarcaciones para que nadie pudiera retirarse.
Exposición
I. Nuestro instinto de autopreservación.
A. Sin este instinto, caminaríamos irreflexivamente hacia el peligro y dejaríamos de existir.
B. Sin embargo, a veces debemos suprimir este instinto para hacer lo que es correcto.
1. Los israelitas rechazaron conquistar Canaán por miedo a sufrir daño (Números 13-14).
2. Tiempo después, se amedrentaron ante Goliat (1 Samuel 17).
3. Todos los discípulos abandonaron a Jesús en la noche de Su arresto (Mateo 26:56).
4. ¿Qué habría pasado si Jesús hubiera cedido a este instinto? (cf. Mateo 26:36-46).
II. Nuestra aparente desventaja.
A. La percepción se convierte en realidad para muchos, por lo que debemos ver las cosas con claridad.
B. Puede parecer que tenemos la desventaja, pero eso es solo una ilusión (2 Reyes 6:15-16; 1 Juan 4:4; Apocalipsis 1:7; 20:7-10).
III. Nuestra necesidad de quemar los barcos.
A. Así como en la batalla que Cortés libró contra los aztecas, nosotros enfrentamos a muchos enemigos poderosos.
B. Nuestro instinto de autopreservación puede tentarnos a abandonar la batalla, pero no debemos retroceder.
C. Note el caso de los hermanos hebreos y la exhortación inspirada en Hebreos 10:32-39:
1. Ellos ya habían soportado varios ataques, pero estaban al borde del colapso.
2. El autor les recordó que la recompensa valía más que el sacrificio, y que darse por vencido sería más doloroso que luchar (cf. Mateo 10:39; Romanos 8:18).
D. Nosotros debemos «quemar los barcos» que nos harán regresar a la vida anterior si queremos ganar la guerra contra el pecado y recibir la recompensa al final.
Conclusión
I. La naturaleza humana no ha cambiado, por lo que enfrentamos las mismas luchas.
II. Los cristianos estamos involucrados en una batalla que debemos ganar, así que quememos los barcos y eliminemos cualquier idea de regresar a la tierra perdida que una vez ocupamos.
III. Nuestro destino eterno depende de vencer al enemigo que enfrentamos.
Publicado el 20 de abril de 2026 en www.ebglobal.org. Traducido por Moisés Pinedo. Título original en inglés: «Burn the boats», por Todd Houston.