Su pueblo especial: Integridad y honestidad
| Resumen | Esforcémonos por tener una conciencia limpia ante Dios y ante los hombres, pues esto se reflejará en una vida santa. |
— Lectura bíblica recomendada: Romanos 12:9
Introducción
I. La ética cristiana comienza y termina con la búsqueda genuina del carácter de Dios en la vida práctica.
II. Sin esta búsqueda, incluso si nuestra reputación es sólida, nuestro carácter todavía es fatalmente defectuoso.
Exposición
I. El fundamento de nuestra ética.
A. Todo ser humano posee valores éticos (principios sobre el bien y el mal).
B. En nuestro tiempo, la mayoría de la gente considera la ética de manera subjetiva, algo que varía de una persona a otra.
C. Pero la ética cristiana fluye del carácter de Dios, Quien es inherentemente veraz (Números 23:19; Juan 14:6; Tito 1:2; Hebreos 6:18), así como de Su palabra (Salmo 119:160; Juan 17:17); Él solo es capaz de conductas santas, justas y rectas (Salmo 89:14; Isaías 6:3; Apocalipsis 4:8).
D. Por ello, nuestra ética se fundamenta en la voluntad de Dios, no en los caprichos subjetivos de la gente.
E. Nosotros no definimos ni creamos la ética, sino que la descubrimos en la voluntad de Dios y la reflejamos en la vida (Salmos 19:7-11; Efesios 4:20-24).
II. El carácter de nuestra ética.
A. Esto se relaciona con la razón que subyace a nuestra ética.
B. La reputación refleja lo que somos frente a los demás; el carácter, lo que somos dentro de nosotros mismos.
C. Por ende, debemos priorizar nuestro carácter más que nuestra reputación (Mateo 6:1-18; 23:25-28).
D. Nosotros vemos a la gente exteriormente, pero Dios ve el alma (1 Samuel 16:7; Eclesiastés 12:13-14; Jeremías 17:9-10; Lucas 18:9-14; 1 Corintios 4:5; Hebreos 4:11-13).
E. Por tanto, debemos tener la misma actitud que Pablo tuvo en este aspecto (Hechos 24:16; 2 Corintios 1:12; 5:9-12).
III. El alcance y el poder de nuestra ética.
A. Habiendo lidiado con la sinceridad del corazón, podemos reflexionar sobre la amplitud y el poder de la ética cristiana.
B. La integridad en las palabras:
1. Jesús enfatizó la veracidad de las palabras (Mateo 5:37; 12:33-37; Juan 8:44; Apocalipsis 21:8).
2. Cuando Pablo describió al nuevo yo, su primera exhortación a los efesios se relacionó con la integridad en la comunicación (Efesios 4:25; cf. Colosenses 3:9-10).
C. La integridad en la conducta:
1. La ética cristiana aborrece consistentemente el mal y se aferra al bien (Salmos 97:10; 101:3; Amós 5:15; Romanos 12:9; 1 Tesalonicenses 5:21-22; 1 Timoteo 1:5; 1 Pedro 1:22).
2. Es fiel en los asuntos pequeños, así como en los mayores (Mateo 25:21-23; Lucas 16:10; 19:17).
3. Siempre busca la aprobación de Dios a pesar del rechazo del mundo (Mateo 5:10-12; Hechos 14:22; Gálatas 1:10; 2 Timoteo 3:12; 4:1-5; 1 Pedro 4:1-6).
D. La integridad y el evangelismo:
1. Finalmente, la transformación interna se expresará externamente en el evangelismo.
2. Frecuentemente, la hipocresía de algunos cristianos llega a ser una excusa principal para la aversión a la iglesia.
3. Es cierto que esta es una excusa, pero, al mismo tiempo, muchos han visto la vida real de algunos cristianos que no practican el cristianismo.
4. La integridad es esencial para llevar a las almas perdidas a Cristo (Mateo 5:13-16; Juan 17:20-21; Filipenses 2:12-15; 1 Pedro 2:12; 3:15-16).
Conclusión
I. Si somos honestos con nosotros mismos y con el Señor, nos someteremos a Su voluntad.
II. Si no somos motivados por la integridad, nunca caminaremos fielmente con Él.
III. Esforcémonos por tener una conciencia limpia ante Dios y los hombres (Hechos 24:16), pues esto se reflejará en una vida santa (Romanos 12:17; 2 Corintios 8:21).
Publicado el 13 de abril de 2026 en www.ebglobal.org. Traducido por Moisés Pinedo. Título original en inglés: «His own special people: Integrity and honesty», por Todd Houston.