Un viaje corto de regreso
| Resumen | Huir agota el alma, pero si regresamos a Dios, desde cualquier punto en el que estemos, Él nos recibirá con inmensa alegría. |
Y de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de la tierra; y les ha prefijado el orden de los tiempos, y los límites de su habitación; para que busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarle, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros (Hechos 17:26-27).
Mientras leía recientemente una carta de arrepentimiento de una hermana ante la congregación, uno de nuestros ancianos comentó que es un viaje corto de regreso a Dios cuando nos arrepentimos y entregamos nuestro corazón a Él. Esa breve frase me tocó profundamente, y espero que pueda motivar a otros a no huir de Dios, sino a volver siempre y a correr hacia Él. Ojalá hubiera entendido esta verdad cuando me aparté en mis primeros años de cristianismo. Eso me habría evitado mucho tiempo de miseria espiritual intensa. Si conoce a alguien que huye de Dios, ayúdelo a comprender esta verdad.
Una de las tácticas favoritas de Satanás es convencer a una persona que se ha apartado de que ya se ha alejado demasiado del Señor para volver. Él quiere que el arrepentimiento y la reconciliación parezcan más difíciles de lo que realmente son. La idea es que cuanto más lejos se aparte alguien de Dios, más largo será el camino de regreso. Desde una perspectiva terrenal, esto suena razonable. Después de todo, si dejamos un lugar y continuamos en cierta dirección, para regresar a nuestro punto de partida debemos recorrer la misma distancia. Afortunadamente, esta verdad no necesita aplicarse al ámbito espiritual. Como este amado anciano nos recordó, sin importar cuánto alguien se haya alejado de Dios, en realidad, es un viaje corto de regreso a Él cuando dejamos de huir y nos arrepentimos.
El pasaje al comienzo de este artículo es uno de los muchos que confirman esta idea. Este es un viaje «corto» de regreso ya que Dios no está ubicado en un lugar específico. Como Pablo dijo a los filósofos paganos en Atenas, Dios «no está lejos de cada uno de nosotros». Dios está en todas partes en todo momento; así que, sin importar dónde estemos, si simplemente dejamos de correr, nos arrepentimos de nuestras decisiones pecaminosas y volvemos a Él con corazones contritos, Él estará justo allí para recibirnos (Salmos 34:18; 139:7-10; Jeremías 23:23-24). Esto hace que el arrepentimiento sea la única opción lógica. En términos negativos, sin importar a dónde vayamos o qué hagamos, nada escapa a Su vista, por lo que no podemos esconder ninguna de nuestras acciones malas (Eclesiastés 12:13-14; Hebreos 4:12-13). En términos positivos, cuando decidimos volver a Él, simplemente podemos detenernos donde estamos, humillar nuestro corazón, arrepentirnos de nuestros pecados y regresar en ese mismo momento. No hay un camino arduo de regreso a donde Él está, pues Él está en todas partes. Esto no significa que no haya consecuencias ni restituciones que hacer; lo que significa es que podemos ser restaurados en cualquier lugar y en cualquier momento.
Además, cuando se considera el intenso deseo de Dios de acogernos de nuevo en Su gracia, podemos ver que huir de Él es una gran necedad. Isaías escribió: «Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar» (Isaías 55:6-7). Esto se encuentra en perfecta armonía con 1 Juan 1:9, que expresa la gran confianza que tenemos en la disposición divina para perdonarnos y limpiarnos de nuestros pecados si estamos dispuestos a confesarlos. Como argumentaron tanto Pablo como Pedro, el deseo de Dios es que todos lleguen al conocimiento de la verdad, se arrepientan y sean librados de la ira venidera (1 Timoteo 2:4-5; 2 Pedro 3:9).
Entonces, surge la pregunta: ¿por qué alguien quisiera huir de Dios? Huir agota el alma, pero volver a Él brinda descanso (Mateo 11:28-30). Si regresamos a Dios, Él nos recibirá con inmensa alegría (Lucas 15:11-32). ¿Necesita hacer ese pequeño viaje de regreso a Dios? Si es así, ¿qué lo detiene?
Publicado el 10 de agosto de 2026 en www.ebglobal.org. Traducido por Moisés Pinedo. Título original en inglés: «A short trip back», en Family Matters, 22 de marzo de 2026.