Cuando recuerdo la cruz de Cristo, puedo ver las tres cruces del Gólgota (2)

Resumen

La cruz de la penitencia nos recuerda que Jesús puede perdonarnos y que todavía hay tiempo mientras tengamos aliento.

Respondiendo el otro, le reprendió, diciendo: ¿Ni aun temes tú a Dios, estando en la misma condenación? Nosotros, a la verdad, justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron nuestros hechos; mas este ningún mal hizo. Y dijo a Jesús: Acuérdate de mí cuando vengas en tu reino (Lucas 23:40-42).

Ese viernes memorable hace dos mil años, los ejecutores romanos erigieron tres cruces en el monte Calvario. Aunque las cruces no tuvieron numeración, hablaré de una de ellas como la segunda: la cruz de la penitencia.

Mateo (27:44) y Marcos (15:32) informan que ambos ladrones crucificados se unieron a las blasfemias e insultos contra el Salvador, pero uno de ellos, el ladrón de la segunda cruz, tuvo un cambio de corazón. Él vio cosas, escuchó cosas, recordó cosas y llegó a la conclusión de que Jesús era el Señor. Él no fue el penitente perfecto, pero considere lo que reconoció en Lucas 23:40-42:

  • Se debe temer a Dios.

  • Él estaba en condenación.

  • Él estaba padeciendo justamente.

  • Jesús era inocente.

  • Jesús era Rey sobre Su reino.

  • Jesús, Quien colgaba en la cruz (y Quien aparentemente Se encontraba en el mismo aprieto que los dos ladrones), era el Único que podía salvarlo.

Para llegar a la penitencia aceptable y vivir en armonía con el cristianismo, se debe reconocer lo mismo que este ladrón convertido reconoció: (1) la naturaleza amorosa y justa de Dios que demanda una respuesta consecuente del hombre; (2) la condición humana perdida e impotente en vista de tal naturaleza; (3) la identidad sublime de Cristo y Su sacrificio perfecto que apela al trono de Dios a favor de los pecadores impotentes y dignos de condenación.

Mientras continuamos con nuestra vida, consideremos que la cruz de la penitencia está allí para recordarnos que, independientemente de lo que hayamos hecho en el pasado, Jesús puede perdonarnos. La cruz de la penitencia está allí para recordarnos que hay tiempo para arrepentirnos mientras todavía tengamos aliento. Finalmente, la cruz de la penitencia está allí para recordarnos que la salvación es posible solo gracias a la tercera cruz.