No sea un pez muerto
| Resumen | Los cristianos debemos nadar contra la corriente pecaminosa del mundo, pues cualquier pez muerto puede flotar río abajo. |
Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que, renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo, quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras (Tito 2:11-14).
Hace algunos años, vi a alguien con una camiseta que decía: «Nada contra la corriente; cualquier pez muerto puede flotar río abajo». Esta frase ilustra bien las demandas del Señor para Su pueblo, pues el llamado del evangelio es contracultural. Con el paso del tiempo, cada vez más personas declaran la guerra al Cristo que murió por ellos y a quienes se atreven a seguirlo. Esto no debería ser una sorpresa, pues Jesús advirtió: «Si el mundo os aborrece, sabed que a mí me ha aborrecido antes que a vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo amaría lo suyo; pero porque no sois del mundo, antes yo os elegí del mundo, por eso el mundo os aborrece» (Juan 15:18-19). De manera similar, Pedro les dijo a sus lectores: «Amados, yo os ruego como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma, manteniendo buena vuestra manera de vivir entre los gentiles; para que en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen a Dios en el día de la visitación, al considerar vuestras buenas obras» (1 Pedro 2:11-12).
Lamentablemente, hoy en día muchos cristianos han perdido de vista la necesidad de mantener la pureza en la vida. Han optado por seguir la corriente social en lugar de mantenerse sin mancha en el mundo (Santiago 1:27). Intentan ser amigos de Dios y del mundo al mismo tiempo, pero Santiago afirmó claramente que esto es imposible (Santiago 4:4-5). ¿Cuál es la razón de esta tragedia de importancia eterna? ¿Por qué tantos están dispuestos a sacrificar sus almas para ajustarse a la cultura?
No pretendo tener la respuesta en todo caso. Algunos afirman que es imposible vivir de la manera en que Dios lo requiere en la cultura actual. Según ellos, tal vez se hubiera podido conservar la pureza en una era pasada en los Estados Unidos, cuando la cultura era más propicia al cristianismo. Este pensamiento puede hacer que quienes se rinden ante las demandas de nuestra cultura se sientan excusados, pero la inspección de la historia del pueblo de Dios revela la futilidad de pensar así. El mundo siempre ha sido hostil a la voluntad de Dios; sin embargo, los fieles siempre han soportado la presión. De hecho, eso es lo que constituye la fe verdadera.
El profeta Daniel es uno de los ejemplos más claros de la capacidad de conservar la pureza en medio de un pueblo impío. Él fue arrancado de su hogar y de su pueblo cuando era joven para ser transformado en un babilonio (Daniel 1:4-5). Nadie sabe su edad exacta, pero la mayoría de los eruditos creen que estaba en la adolescencia. ¿Cuántos de nuestros hijos se van a la universidad y se enredan en los caminos del mundo? ¿Cuántos adultos cometen pecado cuando están lejos de otros cristianos? Esto no debería suceder.
Daniel presentó la solución a este problema cuando era un joven que vivía en un entorno hostil. Él pudo mantenerse fiel porque «propuso en su corazón no contaminarse con la porción de la comida del rey, ni con el vino que él bebía» (Daniel 1:8). Sin duda, enfrentó grandes desafíos para su fe. Sin duda, tuvo momentos de debilidad. Sin embargo, al final, permaneció fiel a pesar de su entorno. Nosotros también estamos llamados a ser «irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo» (Filipenses 2:15). Debemos nadar contra la corriente porque cualquier pez muerto puede flotar río abajo.
Publicado el 22 de junio de 2026 en www.ebglobal.org. Traducido por Moisés Pinedo. Título original en inglés: «No dead fish», en Family Matters, 17 de mayo de 2026.