La predestinación y la Biblia
| Resumen | Los que no son escogidos son quienes rechazan el llamado del evangelio. ¿Decidirá ser uno de los predestinados por Dios? |
¿Enseña la Biblia que Dios predestina a algunas personas para ir al cielo y a otras para ir al infierno?
¿Es esto justo?
¿Cómo puede un Dios amoroso predeterminar quiénes serán salvos y quiénes condenados?
Si ha leído la Biblia, probablemente se habrá hecho estas preguntas, ya que surgen de manera natural al leer ciertos versículos bíblicos. Por ejemplo, Pablo escribió a los cristianos en Éfeso que Dios «nos escogió en él antes de la fundación del mundo, […] habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad» (Efesios 1:3-5). En Romanos 8:29-30, leemos: «Porque a los que antes conoció, también los predestinó para que fuesen hechos conformes a la imagen de su Hijo […]. Y a los que predestinó, a estos también llamó; y a los que llamó, a estos también justificó; y a los que justificó, a estos también glorificó».
Los escépticos usan versículos como estos para afirmar que el Dios de la Biblia muestra favoritismo e injusticia, ya que, arbitrariamente, salva a algunos y condena a otros. Por otra parte, algunos movimientos cristianos afirman que Dios, en efecto, escoge a quienes quiere salvar o condenar antes de que nazcan, pero que, como Él es Dios, puede hacer lo que quiere. Sin embargo, la realidad es que ninguna de estas posiciones armoniza con la enseñanza bíblica sobre la predestinación. La Biblia enseña que Dios ha predestinado y determinado quiénes serán salvos o no, pero esta realidad se refiere a una selección grupal basada en el comportamiento, no a una elección individual arbitraria.
¿Cuál es la diferencia entre una elección grupal basada en el comportamiento y una elección individual arbitraria? Por ejemplo, en la elección individual, Dios, antes de crear a alguien, dice: «Escogeré a Julia Soto para que sea salva sin importar lo que haga. Ella es elegida y escogida; irá al cielo. Pero rechazaré a Carlos Silva, sin importar lo que haga. Él es reprobado; será condenado». Por otra parte, en la elección grupal basada en el comportamiento, Dios dice: «De ahora en adelante, escogeré como elegidos y salvos a todos aquellos que se comporten de cierta manera, y rechazaré a todos los que se comporten de manera opuesta».
Considere una ilustración sencilla de este principio. Suponga que una maestra quiere que su clase lea el libro Los viajes de Gulliver. Ella informa que todos los estudiantes que lean el libro al finalizar la semana obtendrán una calificación perfecta en el examen; quienes no lo lean reprobarán. Al final de la semana, veinticinco de sus alumnos han leído el libro; estos reciben una calificación del 100%. Diez de sus alumnos no leen el libro y son desaprobados. Este es un ejemplo de predestinación grupal basada en el comportamiento. La maestra predeterminó quién sería recompensado según su comportamiento. Esto es justo. Una vez establecidos los criterios para la recompensa, no cambiaron. Las reglas fueron definidas; los destinos de los involucrados dependieron de sus decisiones. La maestra no revisó la lista de alumnos y decidió aprobar arbitrariamente a algunos y desaprobar a otros. Basó el «destino» en el cumplimiento de su petición.
Hay un versículo bíblico muy claro que muestra que la predestinación de Dios para Sus criaturas humanas implica una determinación grupal basada en el comportamiento. Pablo escribió a los cristianos en Tesalónica: «…Dios os haya escogido desde el principio para salvación, mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad, a lo cual os llamó mediante nuestro evangelio, para alcanzar la gloria de nuestro Señor Jesucristo» (2 Tesalonicenses 2:13-14). Por tanto, podemos ver que, antes de que comenzara el tiempo, Dios eligió al grupo que sería salvo bajo el Nuevo Pacto establecido por Jesucristo: los que creen y obedecen al evangelio. También predestinó al grupo que no sería salvo: «los que no conocieron a Dios, ni obedecen al evangelio de nuestro Señor Jesucristo» (2 Tesalonicenses 1:8).
Dios no es un tirano injusto que decide arbitrariamente quién será salvo o no, según sus caprichos. Él ha predestinado un grupo basado en el comportamiento y nos ha informado exactamente de cómo formar parte de él. Lamentablemente, aunque Dios ha hecho grandes esfuerzos por amonestar y animar a todos los que están perdidos a escoger el grupo predestinado para la salvación, la mayoría rechaza el ofrecimiento de Dios. De hecho, Dios ha llamado a todos mediante el evangelio de Jesucristo, pero «muchos son llamados, y pocos escogidos» (Mateo 22:14). Los que no son escogidos son simplemente quienes rechazan el llamado del evangelio. ¿Decidirá hoy ser uno de los elegidos, predestinados y escogidos por Dios?
Publicado el 20 de abril de 2026 en www.ebglobal.org. Traducido por Moisés Pinedo. Título original en inglés: «Predestination and the Bible», en www.apologeticspress.org.