El fruto del Espíritu y nuestro cónyuge: Benignidad
| Resumen | Con la benignidad en el matrimonio, fortalecemos nuestro vínculo y fijamos un ejemplo positivo para nuestros hijos. |
Vivimos en un mundo cruel. El daño y el resentimiento son rampantes. Muchos hijos están enemistados con sus padres, muchos padres están distanciados de sus hijos, y muchos esposos pelean constantemente. No es mi intención infundir desaliento con estas palabras, pero muchas relaciones humanas sufren para encontrar paz y tranquilidad.
¿Cuál es la causa, y por qué afecta a tanta gente? Sin duda, muchas teorías exploran las causas fundamentales. Esto podría deberse a circunstancias externas o a un conflicto interno. Independientemente de la causa, al menos una respuesta es tan simple que a veces la ignoramos. ¿Le ha dado una oportunidad a la benignidad? Esto no quiere decir que la benignidad solucionará todo si surgen problemas mayores, pero ¿por qué no tratar de ser benignos con los demás?
Específicamente, ¿por qué no tratar de ser benignos con nuestro cónyuge? ¿Cómo luce la benignidad? Pablo listó la benignidad como una virtud del fruto del Espíritu.
Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley. […] Si vivimos por el Espíritu, andemos también por el Espíritu (Gálatas 5:22-23, 25).
Frecuentemente se descarta la benignidad como algo muy simple. Pero el apóstol inspirado incluyó esta virtud maravillosa como parte de la vida fiel. ¿La ignoraremos en nuestro matrimonio? Tristemente, muchos lo han hecho.
La definición de la benignidad
Antes de hablar de cómo reflejar la benignidad en nuestra relación marital, conviene considerar el significado del término. «Benignidad» proviene de una raíz que significa «ser útil, bueno o apto». Algunas versiones usan «amabilidad» en Gálatas 5:22. «Benignidad» o «amabilidad» expresa una disposición generosa hacia los demás, incluso cuando no lo merezcan o agradezcan (Lucas 6:35). En ocasiones, se traduce esta virtud como «misericordia, ternura, amabilidad o generosidad» (cf. Efesios 4:32; Colosenses 3:12).
Es fácil entender por qué se puede ignorar la benignidad, pues nos llama a analizar nuestros corazones para discernir cómo manifestar nuestra fe a pesar del rechazo del mundo.
El ejemplo de la benignidad
Es difícil ver la benignidad sin contemplar la vida de Cristo. Su vida fue una demostración constante de benignidad. Sus enseñanzas fueron sensibles y verdaderas, misericordiosas y poderosas. Él sanó a los que eran despreciados. Su ministerio anunció las bendiciones de Dios a los oyentes. Su muerte fue por todos, aunque muchos Lo rechazarían.
Jesús fue benigno en Su trato con el hombre y continúa siendo benigno como Mediador y Sumo Sacerdote por nosotros. Él muestra que la benignidad es posible, pero nosotros debemos escogerla e implementarla.
La demostración de la benignidad
Ya que Jesús es nuestro mayor ejemplo, ¿cómo podemos mostrar benignidad a todos, y específicamente, en el matrimonio? Podemos considerar varios aspectos.
La benignidad en las acciones diarias
La benignidad en el matrimonio no se relaciona necesariamente con gestos grandes, como regalos costosos y viajes extravagantes. Se puede encontrar en pequeñas acciones diarias que demuestran el interés por el cónyuge. Puede ser algo tan simple como preparar una taza de té en la mañana, enviar un mensaje dulce o conceder un tiempo de comprensión después de un día largo de trabajo. Estos actos pequeños se acumulan, creando un reservorio de buena voluntad, confianza y afecto (1 Corintios 13:4).
La benignidad en la comunicación y en el entendimiento
La comunicación eficaz es un aspecto vital de la benignidad. Implica no solo hablar amablemente, sino también escuchar con empatía. La expresión de aprecio y gratitud hacia el cónyuge, incluso por acciones menores, promueve una atmósfera positiva y fortalece el vínculo emocional. Todos deseamos ser apreciados, y nuestras palabras revelan nuestro corazón (Mateo 12:34; Lucas 6:45). Además, cuando realmente escuchamos las preocupaciones y sentimientos de nuestro cónyuge, validamos sus experiencias y mostramos que valoramos su perspectiva. Esta clase de comprensión puede prevenir malentendidos y fomentar una conexión más profunda (Santiago 1:19).
La benignidad mostrada en la paciencia y en el perdón
La paciencia es otro componente importante de la benignidad. En el matrimonio habrá tiempos de desacuerdo y frustración. Abordar esos momentos con paciencia nos permite responder reflexivamente en lugar de reaccionar impulsivamente. Junto con el perdón, la paciencia nos ayuda a vencer los conflictos sin albergar resentimiento y, por ende, a conservar la armonía en la relación (Efesios 4:32).
La benignidad como una rutina
La incorporación de la benignidad a la rutina diaria puede fortalecer el matrimonio. Considere apartar algo de tiempo cada día para expresarle su aprecio a su cónyuge. Esto puede ser a través de palabras de afirmación, actos de servicio o simplemente tiempo de calidad. Al hacer de la benignidad un hábito, se puede crear un ciclo positivo que fortalezca el vínculo matrimonial (Gálatas 6:9).
La benignidad como un efecto
La benignidad en el matrimonio no solo beneficia a la pareja, sino que también se extiende a la familia en su conjunto. Los hijos que ven que sus padres se tratan con amabilidad tienden a imitar este comportamiento en sus propias relaciones. Por tanto, al cultivar la benignidad en su matrimonio, también promueve el amor y un ambiente propicio para sus hijos (Proverbios 22:6).
Conclusión
Podemos transformar nuestro matrimonio en un ambiente de amor y respeto mutuo al dar la bienvenida a la benignidad descrita en Gálatas 5:22-23. Los pequeños actos de benignidad constante sientan un sólido fundamento y nos permiten lidiar mejor con los retos de la vida y crecer en la fe.
Al esforzarnos por cultivar la benignidad en nuestro matrimonio, no solo fortalecemos nuestro vínculo, sino que también fijamos un ejemplo positivo para nuestros hijos y quienes nos rodean. Recordemos que la benignidad no es un acto ocasional, sino un estilo de vida que puede transformar nuestras relaciones y acercarnos al amor divino del que habla Gálatas. En el fondo, los momentos de benignidad diaria tienen un impacto perdurable y fortalecen el matrimonio para pasar la prueba del tiempo y crecer en la gracia de Dios.
Publicado el 13 de abril de 2026 en www.ebglobal.org. Traducido por Moisés Pinedo. Publicado originalmente en Familia Cristiana 9.4 (2024): 4-5.