La bula de Belén y la arqueología bíblica
| Resumen | El Señor ha revelado repetidamente lo que realmente ocurrió en el pasado para que sepamos que Él es el Dios verdadero. |
Muchos autores antiguos que han escrito sobre eventos históricos han sido desacreditados por nuevos hallazgos. De hecho, no es raro que incluso los historiadores modernos tengan que retractarse, corregir declaraciones erróneas o publicar ediciones revisadas de sus libros. En términos generales, a medida que se revela información más precisa sobre un determinado evento histórico, se perciben mejor los errores u omisiones de los autores antiguos. Sin embargo, hay una colección de libros que goza de una distinción única por su exactitud en todo lo que registra. A medida que se revela más información sobre los eventos que relata, el texto se valida y, en muchas ocasiones, se le vindica de las acusaciones infundadas de error. La arqueología confirma repetidamente los detalles documentados en la Biblia.
Con frecuencia, los descubrimientos arqueológicos se presentan en sus formas más humildes. Por ejemplo, en 2012, la Autoridad de Antigüedades de Israel anunció que algunos investigadores habían descubierto un pequeño fragmento de arcilla, conocido como una bula, de aproximadamente media pulgada de diámetro, del tamaño de la uña de un adulto. Una bula es un sello o estampilla de arcilla que se usaba en la antigüedad para «marcar» ciertos objetos, de manera similar a cómo hoy colocamos una etiqueta en una camiseta o un logotipo en una taza. Esta bula captó la atención internacional porque contenía una inscripción en hebreo de hace aproximadamente dos mil setecientos años, que documentaba su origen en la ciudad de Belén, en Judá, el lugar del nacimiento de Jesús.[1] Esta inscripción es la evidencia arqueológica extrabíblica más antigua de la ciudad de Belén, que desempeña un papel destacado en la historia del nacimiento de Cristo. Además, aproximadamente setecientos años antes del nacimiento de Jesús, el profeta Miqueas predijo que de esta ciudad saldría el Mesías (Miqueas 5:2). La bula data de la época de Miqueas, entre ochocientos y setecientos años a. C., lo que la sitúa aproximadamente en el tiempo del rey Ezequías.
Aunque este hallazgo es una excelente evidencia de la precisión de la Biblia, no es inusual. Miles de descubrimientos a lo largo de los siglos han corroborado el texto bíblico y han demostrado que es el documento antiguo más preciso jamás escrito. El profeta Isaías desafió una vez a los idólatras de su tiempo, pidiéndoles que anunciaran el porvenir (Isaías 41:22). La intención de Dios, a través del profeta, fue clara: el Dios que acierta en todos los hechos históricos, sin error alguno, es el verdadero Dios. A través de las páginas de la Biblia, Dios ha aceptado Su propio desafío y ha demostrado repetidamente lo que realmente ocurrió en el pasado, para que sepamos que el Dios de la Biblia es el Dios verdadero.
[1] «History of Bethlehem documented by first temple period bulla from the city of David», Biblical Archaeology Society, 2019, https://www.biblicalarchaeology.org/daily/earliest-history-of-bethlehem-documented-by-first-temple-period-bulla-from-the-city-of-david/.
Publicado el 26 de octubre de 2026 en www.ebglobal.org. Título original en inglés: «The Bethlehem bulla and Bible archaeology», en www.apologeticspress.org.