¿Existió Jesucristo en Forma de Dios Cuando Estuvo en la Tierra?

Resumen

Aunque hubo un tiempo en que la segunda Persona de la Deidad no existía como hombre, siempre ha existido en forma de Dios.

Algunos escritores conservadores han intentado defender la idea que, al tiempo de Su “encarnación” (i.e., cuando “el Verbo fue hecho carne”—Juan 1:14), la segunda Persona de la Deidad puso a un lado “la forma de Dios”. Ellos sugieren que el concepto de un Dios infinito cubierto en un cuerpo humano es ilógico. Aunque estos autores tienen buenas intenciones, su posición es errónea en cuanto a la naturaleza del Cristo encarnado.

Se ha empleado varios argumentos al intentar apoyar esta posición. Por ejemplo, se ha argumentado que: (a) Dios no puede ser tentado (Santiago 1:13); pero (b) Jesús fue tentado (Hebreos 2:18). Entonces, se supone que la conclusión es: Jesús no existió en forma de Dios.

La consecuencia lógica de esta posición es que Jesucristo no fue Dios en la carne. Los partidarios de este punto de vista usualmente no tienen la intención de afirmar explícitamente esta conclusión, pero allí es donde tal razonamiento guía. Lo que estos escritores no se han dado cuenta con referencia a Santiago 1:13, es que en ese contexto se está considerando a Dios el Padre—no a Cristo el Hijo. Santiago no estuvo hablando de la naturaleza y/o rol de Cristo. Por ende, no es adecuado generalizar en cuanto a la naturaleza del Señor debido a esta referencia breve.

El texto al cual se apela comúnmente para probar que Jesús no existió en la Tierra en “forma de Dios” es Filipenses 2:6. Aquí está el contexto completo de lo que Pablo escribió:

Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz (Filipenses 2:5-8).

Pero la posición que se defiende es incorrecta por las siguientes razones.

En Filipenses 2:6, Pablo habló de Cristo como “siendo en forma de Dios”. El término “siendo” no es una forma del tiempo pasado, sino se traduce del término griego juparco, un participio del tiempo presente. El tiempo presente revela que la existencia del Salvador en “forma de Dios” es un modo continuo de existencia, no algo que la encarnación interrumpió. A.T. Robertson enfatizó la diferencia entre el tiempo presente, juparco (que denota “existencia eterna en la morfe [forma] de Dios”), y el Señor “tomando” (tiempo aoristo) forma de hombre.[1] Hubo un tiempo en que la segunda Persona de la Deidad no existía como hombre, pero nunca ha habido un tiempo en que Él no haya existido en “forma de Dios”.

W.E. Vine comentó que esta forma gramatical denota “existencia o condición tanto previa a las circunstancias mencionadas como continua después de las mismas”.[2] Otro erudito señaló que la palabra expresa “continuación de un estado o condición antecedente”.[3] Hendriksen estuvo en lo cierto cuando preguntó: “¿[D]e qué se despojó Cristo? Ciertamente no de su existencia ‘en forma de Dios’”.[4] Wuest amplió la idea de la forma del tiempo presente al sugerir que Jesús “siempre ha subsistido, y en el presente continúa subsistiendo”, en forma de Dios.[5] No es necesario continuar con ejemplos adicionales.

A pesar de la evidencia, se ha sugerido que, aunque Cristo existió en forma de Dios antes de la encarnación, Se despojó de ese status cuando estuvo en la Tierra. Finalmente, según la teoría en discusión, Jesús volvió a asumir la forma de Dios cuando regresó al cielo. No hay sostenimiento bíblico para este concepto que viola el testimonio explícito de la Escritura.

La palabra griega para “forma” es morfe. Este término denota lo que es “indicativo de la naturaleza interior” de algo;[6] o como Kennedy observó, morfe “siempre significa una forma que realmente y completamente expresa al ser que la identifica”.[7] Trench comentó que “nadie que no fuera Dios pudiera ser en morfe theou [en forma de Dios—WJ]”.[8] Todo esto simplemente significa que si Jesús renunció a la “forma de Dios” cuando fue encarnado, entonces dejó de ser Dios en ese tiempo. Esto es equivalente a la doctrina que los Testigos de Jehová sostienen, que Cristo fue “nada más que un hombre perfecto”. Debo decir, de la manera más amable posible, que la posición bajo discusión no representa la enseñanza del Nuevo Testamento.

Pero se alega que Jesús no pudo haber existido en “forma de Dios” porque el Nuevo Testamento habla que el Espíritu guiaba al Señor, que los ángeles Le protegían, etc. Por tanto, obviamente Cristo no fue el “Dios infinito”.

Lo que parece ser la raíz de este malentendido es no poder percibir que las limitaciones terrenales del Señor no fueron consecuencias de una naturaleza inferior a Dios, sino fueron el resultado de sumisión auto-impuesta que reflejaba el ejercicio de Su voluntad soberana. ¿De qué Se “despojó” Cristo cuando Se hizo carne?

A.H. Strong lo expresó correctamente cuando señaló que, por medio de la encarnación, Jesús “no renunció a la posesión, ni tampoco completamente al uso, sino al ejercicio independiente de los atributos divinos”.[9] En otras palabras, el estado encarnado del Señor implicaba, no una renuncia de la esencia y/o forma o atributos divinos, sino una sumisión de esos atributos al Padre en términos de rol. Cuando Jesús afirmó, “el Padre mayor es que yo” (Juan 14:28), no estuvo negando tener una naturaleza divina; en cambio, estuvo declarando que Se había sujetado voluntariamente a la voluntad del Padre.

Piense en esto por un momento: ¿Cómo pudiera Cristo despojarse de los atributos divinos y todavía ser divino? Algo es la suma de sus atributos. Esta es una dificultad insuperable para aquellos que argumentan que Jesús no existió en “forma de Dios”.

Si Cristo no fue completamente Dios, i.e., no existió en “forma de Dios”, ¿exactamente qué fue? ¿Mitad Dios? ¿Solamente pareció ser Dios (como ciertos gnósticos afirman)? ¿Solamente fue un hombre perfecto? ¿Qué fue?

Además, si Jesús no existió en “forma de Dios” cuando estuvo en la Tierra, ¿cómo pudo reclamar ser “uno” (género neutro, que sugiere unidad de naturaleza) con el Padre (Juan 10:30)? ¿Por qué permitió que Tomás Le llamara “Dios” (Juan 20:28)? ¿Por qué aceptó adoración (Mateo 8:2), si claramente enseñó que solamente Dios es digno de ser adorado (Mateo 4:10)?

Finalmente, si se argumenta que Cristo dejó a un lado la “forma de Dios” a causa de Su humanidad y subordinación al Padre, entonces también, para ser consistentes, se puede argumentar que Jesús no posee la “forma de Dios” ahora ya que, como nuestro Mediador, es “Jesucristo hombre” (1 Timoteo 2:5) y todavía está sujeto al Padre (1 Corintios 15:27-28).

Algunos pueden pensar que esto es simplemente un asunto de semántica sin consecuencias. Sin embargo, la semántica es muy importante. El Evangelio de verdad es un mensaje de palabras, y el maestro cristiano necesita usar correctamente el lenguaje. Que el Señor nos ayude a ser precisos en la expresión de la verdad bíblica.

Referencias

[1] Robertson, A.T. (1931), Descripciones de Palabras en el Nuevo Testamento [Word Pictures in the New Testament] (Nashville, TN: Broadman), 4:445.

[2] Vine, W.E. (1991), Diccionario Expositivo Amplificado de las Palabras del Nuevo Testamento [Amplified Expository Dictionary of New Testament Words] (Iowa Falls, IA: World Bible Publishers), p. 279.

[3] Abbott-Smith, G. (1923), Un Léxico Griego Manual del Nuevo Testamento [A Manual Greek Lexicon of the New Testament] (Edinburgh: T. & T. Clark), p. 457.

[4] Hendriksen, William (1962), Filipenses, Colosenses, Filemón [Philippians, Colossians, Philemon] (Grand Rapids, MI: Baker), p. 106.

[5] Wuest, Kenneth (1961), El Nuevo Testamento—Una Traducción Expandida [The New Testament—An Expanded Translation] (Grand Rapids, MI: Eerdmans), p. 462.

[6] Green, Samuel (1907), Manual de la Gramática del Testamento Griego [Handbook to the Grammar of the Greek Testament] (Londres: Religious Tract Society), p. 384.

[7] Kennedy, H.A.A. (1956), “Filipenses” [“Philippians”], El Testamento Griego del Expositor [The Expositor’s Greek Testament], ed. W.R. Nicoll (Grand Rapids, MI: Eerdmans), 3:436.

[8] Trench, R.C. (1890), Sinónimos del Nuevo Testamento [Synonyms of the New Testament] (Londres: Kegan, Paul, Trench, Trubner, & Co.), p. 263.

[9] Strong, A.H. (1907), Teología Sistemática [Systematic Theology] (Old Tappan, NJ: Fleming H. Revell), p. 703.