¿Es la resurrección de Jesús creíble?

Resumen

La prueba de la resurrección depende del testimonio de aquellos que vieron, oyeron y tocaron a Jesús después de Su muerte.

Los creyentes y los incrédulos están de acuerdo en cinco puntos en cuanto a la resurrección (algunas veces llamados los cinco hechos mínimos):

  • Jesús fue crucificado y sepultado (Mateo 27:50, 60).

  • La tumba estaba vacía (Lucas 24:1-3).

  • Los discípulos de Jesús creyeron que Él Se levantó y Se les apareció (Lucas 24:36).

  • Saulo cambió repentinamente (Hechos 9).

  • Santiago, el hermano de Jesús, se convirtió en un creyente (Hechos 15).

El desacuerdo comienza con la razón por la cual la tumba estaba vacía:

  • Los creyentes dicen que Jesús resucitó de los muertos.

  • Los incrédulos dicen que la resurrección no sucedió: no es histórica (nunca sucedió) o sobrenatural (no puede suceder).

Si la declaración de los cristianos es creíble, entonces la declaración de los incrédulos es increíble. Si la declaración de los incrédulos es creíble, entonces la de los creyentes es increíble. No hay término medio. Jesús dijo: «El que no es conmigo, contra mí es» (Mateo 12:30).

C. S. Lewis escribió que, si el cristianismo es «falso, no tiene importancia; si es verdadero, es de importancia infinita. Lo que no puede ser es de importancia moderada».[1] De manera similar, si la resurrección es verdadera, entonces Jesús es divino y el cristianismo es válido. Si es falso, entonces Jesús es un fraude y el cristianismo es vano. Lo único que la resurrección no puede ser es insignificante.

¿Es la resurrección creíble? Lucas 24 presenta cinco hechos a favor de la creencia. Los incrédulos presentan una alternativa. Pero toda persona debe decidir lo que es creíble (Hechos 17:11; Filipenses 2:12).

Elección 1: ¿Tumba vacía o tumba equivocada? (Lucas 24:1-3).

María Magdalena y otras mujeres llegaron temprano el domingo al sepulcro y descubrieron que la tumba estaba vacía. Al escuchar el reporte, Pedro y Juan fueron a investigar y también descubrieron lo mismo.

Los ángeles preguntaron por qué las mujeres buscaban al que vivía (Jesús) entre los muertos (en el sepulcro) [Lucas 24:4-5]. Los guardias reportaron a los sacerdotes que la tumba estaba vacía (Mateo 28:4, 11). Los sacerdotes los sobornaron para mentir en cuanto a la razón (28:11-13). Todos los que estuvieron allí están de acuerdo en estos puntos. El Nuevo Testamento no registra ninguna negación de hechos aparte de este testimonio sobornado falso.

Los incrédulos dicen que las mujeres estaban confundidas; ellas fueron al sepulcro equivocado, una tumba que no había sido usada, y esparcieron el rumor de la resurrección. ¿Armoniza esto con los hechos?

El viernes, tales mujeres observaron el lugar donde José había puesto el cuerpo de Jesús (Mateo 27:55-61; Juan 19:25). Ellas estaban «sentadas delante del sepulcro» (Mateo 27:61). Marcos registra específicamente que ellas «miraban dónde lo ponían» (Marcos 15:47). Lucas añade que ellas «vieron el sepulcro, y cómo fue puesto su cuerpo» (Lucas 23:55).

El sentido común responde la objeción del incrédulo. ¿Fueron también los otros discípulos a la tumba equivocada? ¿Custodiaron los soldados la tumba equivocada y la reportaron como vacía? ¿Por qué los enemigos de Jesús no fueron a la tumba correcta para negar la resurrección?

Elección 2: ¿Dijeron los ángeles la verdad, o los enemigos se llevaron el cuerpo? (Lucas 24:4-7).

¿Dónde está el cuerpo de Jesús ahora? Hay cuatro posibilidades:

  • Está en un sepulcro desconocido en Palestina.

  • Los enemigos de Cristo lo pusieron en algún lugar.

  • Los discípulos lo tomaron y lo escondieron.

  • Está en el cielo (Hechos 1:9-11).

Los ángeles dijeron: «No está aquí, pues ha resucitado» (Mateo 28:6). Los ángeles son confiables. Ya que son mayores que los seres humanos, también tienen información que los seres humanos no conocen (2 Pedro 2:11). A diferencia de cualquiera que niega la resurrección, los ángeles fueron testigos; de hecho, fueron participantes en el evento (Mateo 28:2; Juan 20:11-12).

¿Robaron los enemigos el cuerpo de Jesús? Ellos realizaron grandes esfuerzos para prevenir que el cuerpo desapareciera; revelaron que temían que los discípulos declararan que Jesús había resucitado, y señalaron que tal engaño sería terrible (Mateo 27:64). Ellos colocaron una guardia en la tumba y la sellaron (27:62-66).

Los guardias hubieran prevenido que estos enemigos robaran el cuerpo. Además, cuando los guardias reportaron la pérdida del cuerpo, ¿por qué se inventó una mentira y se pagó un soborno (28:11-15)? ¿Por qué no decir: «Lo sabemos; nosotros lo tomamos. Guarden silencio por ahora»? Además, ¿se puede creer a un «testigo» que declara haber estado dormido cuando se robó el cuerpo (cf. 28:13).

Elección 3: ¿Resucitó, o solamente se sepultó Sus ropas? (Lucas 24:12; Juan 20:5-8).

Hay cuatro posibilidades en cuanto a la manera en que Jesús fue visto:

  • Él nunca murió; los apóstoles solamente pensaron que esto sucedió. Él Se desmayó, pareció estar muerto (o tal vez cayó en coma) y fue sepultado vivo, pero revivió y escapó.

  • Un impostor (tal vez Su hermano) se hizo pasar por Él. (Jesús apareció a aquellos que Lo conocían mejor. Ningún impostor pudiera haber simulado Sus heridas; Juan 20:19-20).

  • Los discípulos alucinaron.

  • Él resucitó.

¿Resucitó Jesús? Note los hechos:

  • Los soldados Lo pronunciaron muerto (Juan 19:33). Los ejecutores profesionales confirmaron esto, y la vida de ellos dependía en que se cumpliera el trabajo de ejecución.

  • Un soldado traspasó el costado del cuerpo de Jesús para confirmar Su muerte (Juan 19:34-35).

  • Sangre y agua (glóbulos rojos, suero) salieron de la herida que confirmó que Su sangre había tenido tiempo de separarse. El proceso de rigor mortis comienza treinta minutos después de la muerte.

  • Pilato no concedió el cuerpo sino hasta que el centurión a cargo dio cuenta oficial de la muerte de Jesús (Marcos 15:44).

  • José y Nicodemo prepararon el cuerpo (Mateo 27:59; Marcos 15:46; Lucas 23:53; Juan 19:40), y ellos hubieran detectado el latido del corazón, la respiración o la calentura del cuerpo.

Supongamos que Jesús hubiera estado vivo en la tumba.

  • En tal condición (después de abuso físico violento y pérdida significativa de sangre), ¿sobreviviría cincuenta horas sin comida, agua o atención médica?

  • ¿Cómo Se liberó de los lienzos? La costumbre judía (Juan 19:40) era envolver el cuerpo con lienzos —como una momia— con especias entre las capas para proveer aroma, retardar la descomposición y evitar los insectos. Los lienzos de sepultura eran como una camisa de fuerza. Lázaro necesitó ayuda para ser desatado (Juan 11:44). ¿Cómo pudo Jesús liberarse de los lienzos, especialmente cuando Sus manos habían sido deformadas por la crucifixión?

  • ¿Cómo tuvo las fuerzas para remover la piedra (probablemente de una tonelada)?

  • ¿Cómo es que los guardias no pudieron pararlo?

  • ¿Cómo pudo caminar con Sus pies heridos?

  • ¿Hubiera escapado sin ropa?

Elección 4: ¿Testigos, o alucinadores? (Lucas 24:13-35).

La prueba de la resurrección depende del testimonio de aquellos que vieron, oyeron y tocaron a Jesús después de Su muerte. Cada biografía detalla las apariciones de Cristo. Toda historia antigua es aceptada con menos evidencia; así que solamente se puede rechazar la resurrección si no hay suficiente evidencia razonable.

Sus catorce apariciones después de la resurrección incluyen las siguientes:

El domingo de la resurrección:

  1. María Magdalena (Marcos 16:9-10; Juan 20:10-18).

  2. Las mujeres que acompañaron a María (Mateo 28:5-10; Marcos 16:1; Lucas 24:10).

  3. Pedro (Marcos 16:7; Lucas 24:34; 1 Corintios 15:5).

  4. Dos hombres en el camino a Emaús (Lucas 24:13-35).

  5. Diez discípulos (sin Tomás) en el aposento alto (Juan 20:19).

Una semana después («ocho días después»):

  1. Once discípulos (con Tomás) [Juan 20:26-29].

Durante cuarenta días (Hechos 1:3; 10:41; 13:31):

  1. Siete discípulos en Galilea (Juan 21:1-2).

  2. Once discípulos en Galilea (en la recepción de la Gran Comisión) [Mateo 28:16-20].

  3. Quinientos discípulos (1 Corintios 15:6).

  4. Santiago (1 Corintios 15:7). Los hermanos de Jesús no creyeron en Él sino hasta después de la resurrección (Juan 7:5; Hechos 1:14; 15:13; Santiago 1:1; Judas 1).

  5. Los discípulos en la ascensión (Hechos 1:9-11).

Antes del término de la redacción del Nuevo Testamento:

  1. Esteban (Hechos 7:55).

  2. Pablo (1 Corintios 15:8-9; Hechos 9:3-7, 27; 22:17-21; 23:11).

  3. Juan (Apocalipsis 1:12-13).

Los incrédulos dicen que los testigos alucinaron. Ernest Renan (1823-1892) llamó «espectros» a las apariciones. Él escribió que «el mundo, acostumbrado a atribuir virtudes superhumanas a sus grandes hombres, no puede admitir que estos han sucumbido a la muerte que es común para todos. Cuando Mahoma falleció, Omar [hijo de Al-Khattab (ca. 584-644)] salió apresurado de la carpa, con su espada en la mano, y declaró que mataría a cualquiera que dijera que el profeta ya no existía. Los héroes no mueren».[2]

Sin embargo, Renan olvidó que el suegro de Mahoma, Abu Bekr (573-634) dijo: «El que ha adorado a Mahoma que sepa que Mahoma está muerto, pero el que ha adorado a Dios que sepa que el Señor vive y no muere».[3] Ningún discípulo jamás ha negado que Jesús murió.

Las alucinaciones no explican los hechos.

  • Quinientas personas no pueden compartir alucinaciones.

  • Las apariciones se dieron durante periodos extensos (Lucas 24:13-35; Juan 20:19-29).

  • Se dieron en intervalos, durante un mes, y luego pararon de manera abrupta.

  • Incluyeron situaciones en que se comió, bebió y sintió el aliento (Lucas 24:43; Juan 20:22).

  • Culminaron en la reunión de una multitud que Lo vio ascender al cielo (Lucas 24:50-53; Hechos 1:9-11).

Elección 5: ¿Testimonio, o fraude apostólico? (Lucas 24:36-53; 1 Juan 1:1-3).

¿Robaron los discípulos el cuerpo? Los guardias testificaron esto después de ser sobornados (Mateo 28:12-15). El testimonio pagado no es confiable, especialmente ya que los soldados declararon haber estado dormidos.

La evidencia de que los apóstoles no robaron el cuerpo incluye lo siguiente:

  • Ellos no tuvieron la oportunidad de hacerlo. Los soldados lo hubieran prevenido.

  • Ellos no gozaban del estado de ánimo para lograr tal hazaña; en cambio, huyeron con temor (Marcos 14:50) y conservaron una actitud discreta. Ya que sus enemigos habían matado al Maestro, entonces podían continuar con los discípulos. Además, ellos se sorprendieron de que el cuerpo hubiera desaparecido. Tampoco tenían una motivación teológica para declarar que Jesús había resucitado ya que ellos esperaban un héroe militar y una resurrección general al fin del tiempo.

  • Ellos no tenían motivo razonable. J. Warner Wallace (1961), detective de homicidios, señaló que existe al menos uno de tres factores que motivan una conspiración: el poder, la avaricia y/o la lascivia. Los discípulos no obtuvieron poder al promover la resurrección. Las autoridades judías y romanas frecuentemente los agraviaron y amenazaron (Hechos 4:29; 5:17-20; 2 Corintios 11:23-26). Ellos enseñaron que no se debía desear las posesiones terrenales, sino las espirituales (Colosenses 3:1-2). La lascivia no fue un factor ya que ellos promovieron la castidad antes del matrimonio y la fidelidad después del matrimonio (1 Corintios 6:18).

  • Ellos no hubieran sufrido, y finalmente muerto, por algo que sabían que era una mentira.

«Porque me has visto, […] creíste; bienaventurados los que no vieron, y creyeron» (Juan 20:29). Cuando Jesús apareció al incrédulo Tomás, le dijo: «no seas incrédulo, sino creyente». Este es su deseo para todos los que hoy dudan. Que la respuesta de Tomás también sea la nuestra: «¡Señor mío, y Dios mío!» (Juan 20:27-28).

[1] Lewis, Clive S., C. S. Lewis: El gran milagro [C. S. Lewis: The grand miracle], ed. Walter Hooper (New York: Ballantine, 1970), 75.

[2] Dods, M., «La resurrección de Cristo» [«The resurrection of Christ»], Bible Hub, https://biblehub.com/sermons/auth/dods/the_resurrection_of_christ.htm.

[3] Dods, La resurrección.