El Propósito de los Milagros—Parte 2

Resumen

El propósito de los milagros fue confirmar que Jehová es el Dios verdadero y que el mensaje de Sus profetas es verdadero.

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En el éxodo de Egipto, Dios realizó milagros para que los egipcios y los israelitas supieran que Él es Jehová Dios y que Él es el único Dios verdadero, el Dios todopoderoso. Los milagros del Antiguo Testamento están enlazados a periodos en que Dios ha querido asegurarse de que Su pueblo sepa que Él es el Señor, Jehová, el Creador y Amo de toda la tierra.

Por ejemplo, después del éxodo y la vagancia en el desierto cuando Dios realizó muchos milagros, los israelitas llegaron al Río Jordán para entrar a la tierra prometida. Pero era la estación de inundación, y el Río Jordán estaba muy alto. Dios dijo al líder de los israelitas, Josué, que llevara el arca del testimonio al borde del río y que, cuando los pies de los sacerdotes tocaran el agua, las aguas se dividirían—así como el Mar Rojo lo hizo con Moisés, y los israelitas entonces podrían cruzar en tierra seca. Note el propósito de este milagro en Josué 3:10.

Cuando el rol de los profetas llegó a ser prominente en la historia de Israel en el tiempo de Elías y Eliseo, pasó lo mismo. En 1 Reyes 17, el profeta Elías resucitó al hijo de una viuda. Vea el propósito de tal milagro y su resultado en el versículo 24. El propósito de los milagros fue que los hombres pudieran saber que el Dios de Israel es el único Dios verdadero. Los milagros fueron una señal de que el mensaje de los profetas era de Dios.

Considere 2 Reyes 5, donde el profeta Eliseo sanó la lepra de Naamán. El versículo 8 clarifica que el milagro demostraría que había profeta de Dios en Israel. En el versículo 15 leemos que, después que Naamán fue curado de su lepra habiendo hecho lo que el profeta de Dios le dijo que hiciera, declaró que entonces sabía que había Dios en Israel. El propósito de los milagros fue que los judíos y gentiles supieran que había un solo Dios, y que Él era el Dios de Israel que reinaba sobre toda la tierra.

En Lucas 11:20, Jesús dijo a los fariseos que, ya que Él había expulsado demonios, entonces ellos podían saber que el reino estaba cerca. El propósito de los milagros de Jesús fue servir como señal de que Jesús era el Hijo de Dios, el Rey soberano del universo (Juan 20:30-31).

De la misma manera, los milagros que los apóstoles realizaron tuvieron la misma razón: que la gente supiera que el Jesús a Quien predicaban es el Hijo de Dios, el Creador y Señor del cielo y de la tierra, y que la salvación solamente es en Su nombre.

Considere un último ejemplo. En Hechos 13, Pablo estaba en la villa de Pafos en la Isla de Chipre. El gobernador de la isla, el Procónsul Sergio Paulo, quería escuchar el Evangelio de Cristo que Pablo y Bernabé predicaban. Pero había un hombre que ejercía la magia que estaba tratando de evitar que el procónsul llegara al cristianismo (vs. 8). Así que, por medio de la operación del Espíritu Santo, Pablo hirió de ceguera al hombre (vs. 11). Según el versículo 12, el procónsul creyó cuando vio el milagro. Este milagro fue una señal de que Cristo es el Hijo de Dios en el cielo.

El propósito de los milagros ya ha sido cumplido (1 Corintios 13:8-10). Por tanto, no hay razón para que Dios realice milagros ahora.