5 Enfoques de Marcos 16:16

Resumen

Después de resucitar, Jesús dijo: “El que creyere y fuere bautizado, será salvo” (Marcos 16:16). ¿Qué enfoque creerá?

Jesús señaló con una mano traspasada por el clavo de la cruz hacia un mundo por el cual justo había muerto y mandó: “Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado” (Marcos 16:15-16).

Estas 27 palabras están entre las más conocidas que jamás pronunciara. Las últimas 15 pueden ser el enunciado más controversial que hizo. Muy probablemente los que declaran lealtad a Jesús han discutido este pasaje más que ningún otro.

Consideremos los cinco enfoques que la gente tiene en cuanto a Marcos 16:16. Note que Jesús solamente quiso transmitir una sola interpretación. Dios no es autor de confusión (1 Corintios 14:33). Él quiere que todos enseñemos lo mismo (1 Corintios 1:10). Así que medite cuidadosamente, investigue profundamente y decida determinadamente qué enfoque creerá (cf. Hechos 17:11).

El que creyere y fuere bautizado no será salvo.

Dos grupos sostienen este punto de vista:

  • Los ateos—quienes no creen en un Dios para salvarle, en el pecado del cual salvarle, un cielo para los salvos o un infierno para los que no son salvos.

  • Los religiosos que no son cristianos—que creen en Dios (o dioses) pero que no creen que la salvación está en Jesús.

Los que aceptan la deidad de Jesús (Juan 3:16) y la autoridad de la Biblia (Mateo 28:18; 2 Timoteo 3:16) no adoptan este enfoque.

Existe un Dios que ofrece salvación: Jehová “quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad” (1 Timoteo 2:4). Nadie tiene excusa para rechazar a Dios, ya que Él ha dado evidencia amplia de Su existencia y carácter (Romanos 1:20; Salmos 14:1; 19:1-3; Hebreos 11:6). Un día todos se reunirán ante Él en el Juicio, donde toda rodilla se doblará, y toda lengua confesará (Romanos 14:11; Filipenses 2:11).

La salvación solamente viene a través de Jesús: “Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre, el cual se dio a sí mismo en rescate por todos” (1 Timoteo 2:5-6; cf. Juan 14:6; Hechos 4:12).

El que no creyere y no fuere bautizado será salvo.

Los universalistas creen que Dios salva a todos. Ellos piensan que un Dios amoroso no enviará a nadie al infierno, y que, ya que Jesús pagó el rescate por todos, todos serán salvos. Jesús pagó por la salvación de todos, pero Él mismo enseñó que solamente pocos aceptarán Su ofrecimiento de salvación (Mateo 7:13-14; 11:28). Dios ama a todos y envió a Su Hijo a rescatar a todos del infierno, pero Él advierte que los que no obedecen al Evangelio se perderán a pesar de Su amor (Efesios 5:5-6; 2 Tesalonicenses 1:7-9).

El que no creyere pero fuere bautizado será salvo.

Los que “bautizan” (usualmente por rociamiento de agua) a los bebés que no pueden creer expresan este enfoque. Al sostener la doctrina de la depravación hereditaria total, creen que los bebés llevan el pecado de sus antepasados y que por ende necesitan el bautismo. Considere:

Se requiere fe y arrepentimiento antes del bautismo (Hechos 2:38; 8:35-37; 17:30) y la salvación (Romanos 10:9-10). Ya que esto está más allá de la capacidad de los bebés, ellos no son candidatos para el bautismo.

El bautismo bíblico es solamente por inmersión. Es una sepultura (Romanos 6:3-4; Colosenses 2:12). Prácticamente ningún experto del lenguaje de la Biblia de ninguna religión pone en duda el significado del término griego baptizo. Este significa “sumergir”.

Baptizo no fue originalmente una palabra religiosa. Comúnmente se usó esta palabra en el comercio de vestidos que eran sumergidos en una tina de tintura. Se usó para hacer referencia a recetas de cocina en que se “bautizaba” a los pepinos en una solución. El historiador Polibio (ca. 203-123 a.C.) la aplicó a un barco que se hundía (1.51.6), y otros la usaron para describir a gente que se ahogaba.

El bautismo de bebés no tiene precedente escritural. No hay mandamiento para el bautismo de bebés en la Biblia. Ninguno de los 7,957 versículos del Nuevo Testamento lo menciona. Ya que los bebés no tienen pecado (Mateo 18:3; 19:14; cf. Ezequiel 18:20) y no son capaces de entender la Palabra (Hechos 2:41; Deuteronomio 1:39; Josué 24:15), no están sujetos al bautismo.

Al practicar la tradición humana del rociamiento, se ignora el mandamiento de Dios de la inmersión (Mateo 15:3-9). Es triste pensar en que muchos que ahora creen fueron “bautizados” pero realmente no lo fueron.

El que creyere y no fuere bautizado será salvo.

Los que siguen la teología de Juan Calvino de la salvación por “fe solamente” adoptan este enfoque. Ellos sostienen que una persona es salva por la fe sin el bautismo. Se sugiere que alguien puede ser bautizado o incluso se le puede requerir ser bautizado para unirse a una denominación, pero que la inmersión solamente es una “señal externa de una gracia interna”. Se dice que se recibió la gracia (salvación) antes.

Las Escrituras enseñan que la fe salva, pero no la fe sola. Se da la salvación a los que creen y obedecen al Padre (Mateo 7:21; Lucas 6:46). La fe y el bautismo van juntos. Aparte de la fe, el bautismo no tiene eficacia; aparte del bautismo, la fe no salva (Hebreos 5:9; Santiago 2:14-26). Ambos son esenciales (Mateo 28:18-20; Gálatas 3:26-27).

Alguien pudiera decir que el ladrón en la cruz no fue bautizado (Lucas 23:43). Tal vez esto sea cierto (Juan pudo haberle bautizado antes de su crimen—Juan 3:23), pero él murió antes que Jesús dijera lo que Marcos 16:16 registra. Ese ladrón vivió bajo el Antiguo Pacto que fue clavado en la cruz, el cual era diferente al Evangelio (Colosenses 2:14). La iglesia no existía cuando este hombre murió.

Si Jesús hubiera dicho, “El que creyere y fuere bautizado, recibirá una tableta electrónica”, nadie pensaría que solamente una condición es necesaria para recibir tal regalo.

El Propósito del Bautismo en las Escrituras:

  • Añadidura al reino (Juan 3:3-5).

  • Recepción del perdón de pecados (Hechos 2:38). Cada vez que se menciona el bautismo y la salvación en el mismo versículo, siempre se lista al bautismo antes de la salvación.

  • Concesión del don del Espíritu Santo (Hechos 2:38).

  • Gozo (Hechos 8:38-39; 16:33-34). En Hechos, nunca se pospuso el bautismo para un servicio bautismal futuro.

  • Cumplimiento de un mandamiento (Hechos 22:16).

  • Lavamiento de los pecados (Hechos 22:16).

  • Unión con la muerte de Cristo, lo cual pone a la persona en contacto con Su sangre (Romanos 6:3-4; Apocalipsis 1:5). Incluso si pudiéramos viajar 8,000 millas de distancia y 2,000 años en el pasado hasta la cruz, todavía no pudiéramos aplicar la sangre de Jesús a nuestros pecados. Esta sangre solamente se contacta a través del bautismo.

  • Resurrección con Cristo a una vida nueva (Colosenses 2:12).

  • Revestimiento de Cristo (Gálatas 3:27).

  • Salvación (Marcos 16:16). Primera de Pedro 3:21 declara: “El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva”. Imagine una pizarra con los dos siguientes enunciados:

  1. El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva.

  2. El bautismo que corresponde a esto ahora no salva.

Si se le preguntara que borrara el enunciado que no cree, ¿cuál borraría? Si borra el primero, entonces habrá borrado la Palabra de Dios, y tal acción conlleva condena (Apocalipsis 22:18-19). Ambos enunciados no pueden ser verdaderos, así que esto solamente deja la opción de borrar el segundo enunciado.

El que creyere y fuere bautizado será salvo.

Este enfoque considera las palabras de Jesús como verdaderas.

Jesús dijo lo que quiso decir y quiso decir lo que dijo.

¿Qué enfoque adoptará? Lo que es más importante, ¿qué enfoque practicará? Alguien pudiera adoptar intelectualmente el quinto enfoque pero actuar como si creyera

  • el segundo. ¿Cómo? Al no confesar a Cristo y ser bautizado, pero pensar que será salvo de todas formas.

  • el tercero. ¿Cómo? Habiendo sido bautizado pero no teniendo la clase de vida de fe que Jesús requiere (Tito 2:11-14).

  • el cuarto. ¿Cómo? Habiendo creído en Jesús y en la necesidad del bautismo pero no siendo bautizado pensando que algún día lo hará.

Se ha escrito y dicho mucho en cuanto a este tema, pero solamente las Escrituras importarán al final (Juan 12:48). Lea nuevamente estos versículos. Si le ayuda, imagine que estuviera en una isla desierta con solamente una Biblia, y que no tuviera conocimiento religioso anterior o interacción con ningún maestro religioso. Entonces, “ocupaos en vuestra salvación con temor y temblor” (Filipenses 2:12).

Si nunca ha sido bautizado en armonía con Marcos 16:16, pregúntese: “¿qué impide que yo sea bautizado?” (Hechos 8:36). No permita que ninguna circunstancia, persona o emoción interfiera entre usted y el cumplimiento de la voluntad de Dios.

Encontrar la salvación es la búsqueda más importante de la vida (Mateo 13:44-46), así que asegúrese de que esté en lo cierto en cuanto a esto.

Referencias

Adaptado de Copeland, Mark A., www.executableoutlines.com; Jackson, Wayne, www.christiancourier.com; Winkler, Wendell, sermón sin publicar.