El cristianismo: ¿una bendición o maldición?

Resumen

Hoy cada vez más gente está proponiendo que el cristianismo es negativo. ¿Cómo podemos responder a esta acusación?

Haced todo sin murmuraciones y contiendas, para que seáis irreprensibles y sencillos, hijos de Dios sin mancha en medio de una generación maligna y perversa, en medio de la cual resplandecéis como luminares en el mundo; asidos de la palabra de vida, para que en el día de Cristo yo pueda gloriarme de que no he corrido en vano, ni en vano he trabajado (Filipenses 2:14-16).

De vez en cuando es difícil saber si algo es bueno o malo. Tal situación se desarrolla y llega a ser una «espada de dos filos» que corta por dos lados. Esto sucede frecuentemente con los eventos políticos y económicos. Algunos grupos se enriquecen por la implementación de cierta póliza, mientras que otros grupos son afectados negativamente por la misma póliza. Durante la historia ha habido cambios en el mundo que han tenido efectos universales negativos en ciertos grupos étnicos y que frecuentemente los han dejado sin valor percibido. En este artículo, quiero considerar el evento más impactante en la historia humana y determinar si es una bendición o maldición para la humanidad. Este evento es la vida de Jesús de Nazaret y la religión que Él estableció: el cristianismo.

Los críticos sugieren que el cristianismo es una maldición para la sociedad. Este punto de vista está creciendo en porcentajes alarmantes ya que cada vez más gente llega a creer la filosofía naturalista que se promociona como «ciencia». El argumento sugiere que la religión cristiana está estancada en el pasado antiguo y que impide el progreso de la humanidad. También se argumenta que el cristianismo promueve la violencia, el odio y la opresión. Como prueba de que el cristianismo es perjudicial, se presenta las conquistas europeas, las inquisiciones españolas y los intentos de justificar la esclavitud usando escrituras como Efesios 6:5-8, Colosenses 3:22 y 1 Pedro 1:2-18-20. Se presenta el liderazgo espiritual masculino como prueba de misoginia en la Biblia (cf. Efesios 5:22-24; Colosenses 3:18-19; 1 Pedro 3:1-6). Superficialmente, parece que estos argumentos son válidos debido a las atrocidades perpetradas en el nombre del «cristianismo». Además, también se presenta como prueba la retórica estridente e hiriente de algunos que declaran representar al cristianismo. Sin embargo, el problema de estas acusaciones es que, aunque muchos han declarado hacer estas cosas en el nombre de Cristo, realmente Él Se opuso contundentemente a todas estas cosas. Estas atrocidades han sido alimentadas por aquellos que tuercen la Escritura, no por ninguna enseñanza verdadera de la misma. Como veremos, Jesús enseñó una ética completamente diferente.

El cristianismo promueve el concepto de que todas las personas, sean hombres o mujeres, niños o ancianos, ricos o pobres, blancos o morenos o de cualquier otro color, tienen igual valor. Estas ideas fueron revolucionarias al comienzo del cristianismo, antes de Cristo y Sus apóstoles. En el mundo antiguo, las mujeres tenían menos valor que los hombres, los niños eran considerados como pestes, los ricos despreciaban a los pobres, los pobres odiaban a los ricos (incluso a los buenos), los judíos odiaban a los gentiles, y los gentiles a los judíos, los griegos odiaban a los bárbaros (los que no eran griegos), y la lista de enemistad era interminable. Le insto a tomar algunos minutos para examinar una muestra de la enseñanza del Nuevo Testamento referente a estos temas (sobre los niños, Mateo 18:1-6; sobre las mujeres, Gálatas 3:26-29, Efesios 5:25-33; sobre los ricos y los pobres, Santiago 1:9-11, 1 Timoteo 6:17-19; sobre la igualdad étnica, Romanos 1:14, 1 Corintios 9:19-22, Gálatas 3:26-29, Isaías 2:1-4, Hechos 8:26-39; sobre la amabilidad, Efesios 4:15, Colosenses 4:5-6).

De este análisis, aprendemos que el problema real no es el cristianismo, sino los hombres malos que hacen cosas malas y que declaran falsamente que lo hacen en el nombre del cristianismo. No bote la fruta fresca juntamente con las frutas podridas. El cristianismo genuino del Nuevo Testamento es puro, pacífico y saludable para todos los que son influenciados por él (Santiago 3:13-18). Esforcémonos diariamente para llegar a ser más como Cristo con el fin de que el mundo vea Su belleza en nuestras vidas.