Diversidad incómoda

Resumen

Cuando se trata de la cultura, el patrón del cristianismo del Nuevo Testamento deja muchas cosas en el campo de la opinión.

El apóstol Pablo trabajó arduamente para producir unidad cultural en la iglesia de Cristo en el primer siglo. Él escribió: «Porque él es nuestra paz, que de ambos pueblos hizo uno, derribando la pared intermedia de separación» (Efesios 2:14). Desde luego, Pablo estuvo hablando de los judíos y gentiles.

No se necesita renunciar a los aspectos culturales cuando se llega al cristianismo (al menos que algún aspecto cultural sea pecaminoso). Cuando se trata de la cultura, el patrón del cristianismo del Nuevo Testamento deja muchas cosas en el campo de la opinión. Muchos misioneros han cometido el error de forzar sus culturas en las iglesias que establecen, en vez de establecer iglesias que se basen en el Nuevo Testamento.

Nosotros vivimos en un mundo de conflicto político. Por ejemplo, durante la pandemia, tuvimos que lidiar con la naturaleza divisiva de las decisiones políticas (como el uso de las mascarillas o no). También hay conflictos debido a las diferencias culturales de nuestra composición racial. Tales conflictos generalmente se deben a que no se considera la situación con humildad, y no se reconoce que la gente tiene opiniones diferentes.

Como Pablo enseñó en Efesios 2, en un contexto más general, la diversidad es un componente importante del mensaje del Evangelio. Dios tuvo la intención de hacer un pueblo de las culturas diferentes. El Espíritu Santo nos unifica en un cuerpo, a través del bautismo (1 Corintios 12:13). Entonces, los cristianos debemos esforzarnos en mantener tal unidad (Efesios 4:3). ¿En qué debemos estar unidos? En los siete aspectos de la unidad cristiana que Pablo menciona en los versículos 4-6. Los asuntos externos a tales aspectos están en el campo de la opinión y deberían ser considerados con comprensión y humildad.

La diversidad en la unidad es esencial para la misma naturaleza de la Deidad. La iglesia debe reflejar tal diversidad en su unidad (dando la bienvenida a la gente de toda cultura). Como podemos observar según Apocalipsis 5:9 y 7:9, la iglesia debe reflejar la diversidad de un pueblo que está compuesto de toda raza, tribu, lengua y cultura.

En vista de que una gran mayoría de congregaciones tiene personas de diferentes razas y culturas, entonces debemos pensar seriamente en cuanto a nuestras propias prácticas y prejuicios culturales para hacer una distinción adecuada entre nuestra cultura y el cristianismo del Nuevo Testamento. No deberíamos despreciar o minimizar otras culturas o razas. La gente de otras culturas generalmente piensa de manera diferente. Es perjudicial ignorar las diferencias culturales.

En cambio, deberíamos escucharnos mutuamente. Seamos humildes y receptivos cuando se trata de las opiniones culturales que no son pecaminosas. Reconozcamos las diferencias. Yo considero el mundo a través de los lentes de mi cultura norteamericana; no puedo considerar el mundo a través de los lentes de otras culturas, a menos que escuche la perspectiva cultural de otros. Jesús supo exactamente lo que esto significaba (cf. Filipenses 2:5-8). Nuestro liderazgo también debería reflejar tal diversidad; se debería considerar a los hombres de diferentes razas que cumplen los requisitos para tal liderazgo. Por otra parte, tampoco deberíamos dar la bienvenida al ancianado o diaconado a hombres de diferentes razas solamente para tener diversidad; ellos deben ser hombres espirituales que cumplen los requisitos señalados por Dios en 1 Timoteo 3 y Tito 1.

Permitamos la diversidad cultural y esforcémonos por la unidad.