Su pueblo especial: El rol del ancianado en la implementación de la disciplina cristiana
| Resumen | En la disciplina, debemos hacer todo lo que Dios manda, de la manera en que Él lo manda y por las razones que Él establece. |
— Lectura bíblica recomendada: Mateo 18:15-20
Introducción
I. Ya que sabemos que el impacto devastador del pecado es la razón de la disciplina en la iglesia, consideremos cuidadosamente el proceso de dicha disciplina.
II. Muchos piensan de inmediato en la excomunión, pero el proceso implica más que esto.
III. No debemos actuar precipitada ni negligentemente en asuntos relacionados con la disciplina de la iglesia.
Exposición
I. Los objetivos.
A. Frecuentemente se piensa en la disciplina como un castigo.
B. Aunque las medidas punitivas (la reprensión o la excomunión) forman parte de la disciplina, el castigo no es el objetivo declarado.
C. Según el Nuevo Testamento, sus dos objetivos son:
1. Restaurar al que yerra (Mateo 18:15; 1 Corintios 5:4-5; 2 Tesalonicenses 3:6, 14-15; Santiago 5:19-20; Judas 22-23).
2. Proteger a la iglesia (Mateo 7:15-20; Romanos 16:17-18; 1 Corintios 5:6-8; Tito 3:10-11; 2 Juan 9-11).
II. Las causas.
A. Ya que la disciplina es una tarea difícil con consecuencias serias, lo primero que se debe determinar es quién debe ser disciplinado.
B. En términos generales, todos necesitamos disciplina en ocasiones.
C. Específicamente, el Nuevo Testamento enumera varios tipos de errores que requieren reprensión y, de ser necesario, excomunión final.
1. El pecado impenitente contra otra persona (Mateo 18:15).
2. La inmoralidad general impenitente (1 Corintios 5:1-13).
3. La enseñanza falsa (Mateo 7:15-20; Romanos 16:17-18; 1 Timoteo 1:3-4; Tito 1:9-13; 2 Juan 9-11).
4. El descuido persistente de los deberes cristianos (2 Tesalonicenses 3:6-15; 1 Timoteo 5:8).
5. La promoción de la división (Tito 3:9-11; 3 Juan 9-10).
III. El proceso.
A. La excomunión es uno de los pasos del proceso disciplinario.
B. Existe un hermoso equilibrio entre los pasos positivos y negativos en este proceso.
1. La predicación (Marcos 16:15; Romanos 1:15; 2 Timoteo 4:1-2).
2. La enseñanza (Mateo 28:18-20; Hechos 20:27; Efesios 4:11-16; Colosenses 1:28; Tito 2:1).
3. El ánimo (Romanos 12:1; 1 Tesalonicenses 5:11; 2 Timoteo 4:2; Hebreos 3:12-13; 10:24-25).
4. La advertencia (Hechos 20:31; Romanos 15:14; Colosenses 1:28; 1 Tesalonicenses 5:12-14; 2 Tesalonicenses 3:15).
5. La reprensión (Efesios 5:11; 1 Timoteo 5:20; 2 Timoteo 4:2; Tito 1:13; 2:15).
6. La corrección (Mateo 18:15-18; Lucas 17:3; 2 Timoteo 4:2)
a. Primero, en privado (Mateo 18:15).
b. Segundo, con uno o dos testigos (Mateo 18:16).
c. Tercero, ante la congregación (Mateo 18:17).
7. La excomunión se realiza cuando la rebelión continúa tras todos los esfuerzos anteriores (Mateo 18:17; Romanos 16:17-18; 2 Tesalonicenses 3:6, 14-15; Ti. 3:10-11).
C. Sin embargo, la disciplina no termina con la excomunión.
D. Cristo exige que, después de la excomunión:
1. Busquemos continuamente la restauración del excomulgado (2 Tesalonicenses 3:15).
2. Cuando haya arrepentimiento, debemos perdonar, consolar y reafirmar nuestro amor por los restaurados (2 Corintios 2:5-11; Gálatas 6:1).
Conclusión
I. Para que la disciplina de la iglesia sea agradable al Señor, debemos hacer todo lo que Él nos manda, de la manera en que Él lo manda y por las razones que Él establece.
II. Toda la congregación debe respetar la disciplina a fin de no socavar sus efectos.
III. Esforcémonos por ejecutar diariamente los pasos positivos de la disciplina de la iglesia con la esperanza de evitar los pasos negativos.
IV. Cuando sea necesario ejecutar los pasos negativos, procedamos con la seriedad que tales demandas requieren.
Publicado el 7 de septiembre de 2026 en www.ebglobal.org. Título original en inglés: «His own special people: The eldership and discipline in the New Testament».