Emanuel: Su naturaleza, identidad y propósito

Resumen

La naturaleza divina del Verbo hace que Su encarnación y Su muerte por nosotros sean aun más remarcables de lo que pensamos.

— Lectura bíblica recomendada: Juan 1:1-5

Introducción

I. Comprender el significado de Emanuel requiere conocer Su identidad verdadera.

II. Las verdades presentadas en esta lección son transformadoras, pues nos permiten comprender la profundidad de la encarnación.

Exposición

I. El Verbo eterno (Juan 1:1-2).

A. El evangelio de Juan comienza antes del tiempo, afirmando que el Verbo ya existía en el principio.

B. Una y otra vez, Juan argumentó que el Verbo que Se hizo humano no comenzó a existir en la encarnación; Él ya existía (1:1, 15; 8:58; 17:5).

C. Así como Juan clarificó que el Verbo es distinto del Padre, también clarificó que es Dios.

II. El Verbo creador (Juan 1:3, 10).

A. Ciertos grupos, al final del primer siglo y a principios del segundo, afirmaban que Jesús era un ser creado (los arrianos, los gnósticos y los ebionitas).

B. Ciertos grupos aún sostienen esta postura (los mormones, los testigos de Jehová, los musulmanes y algunos unitarios).

C. Juan refutó esto y también afirmó enfáticamente que toda cosa creada tiene su origen en el Verbo eterno (1:3, 10).

D. Pablo y el autor de Hebreos coincidieron plenamente con esto (Colosenses 1:16-17; Hebreos 1:1-3).

E. La naturaleza divina del Verbo hace que Su encarnación y Su muerte por nosotros sean incluso más remarcables de lo que pensamos.

III. La Fuente de la vida y de la luz (Juan 1:4-9).

A. Obviamente, como Creador, el Verbo es la fuente de la vida física, pero Juan desarrolló este punto adicionalmente.

B. Él es el Dador de vida espiritual; esta autoridad Le fue conferida por el Padre (3:1-7; 5:26; 6:44-45, 63; 8:12; 11:25; 14:6; cf. 1 Juan 1:2; 5:11).

C. Él concede esta vida espiritual mediante la luz de la Palabra de Dios (1:4-9; cf. Salmos 119:105; Isaías 9:2; 42:6; 49:6; Mateo 4:16; 1 Juan 1:5-7; 2:8).

D. Mientras la oscuridad simboliza el pecado, la ignorancia y la rebelión, la luz de la Palabra repele la ignorancia y la ceguera espiritual (2 Corintios 4:3-4).

IV. El Benefactor de la gracia y la verdad (Juan 1:10-18).

A. Estos versículos resaltan los elementos centrales de la vida y de la luz concedidas por el Verbo y la Palabra de Dios.

B. Al hacerse carne, el Verbo entregó a la humanidad la gracia y la verdad de Dios en su plenitud (1:17).

C. Observe los elementos clave de esta entrega:

1. Él concedió a todos los que Lo recibieron el derecho de ser hijos de Dios mediante un nuevo nacimiento espiritual (1:10-13; 3:3 et seq.; Santiago 1:18; 1 Pedro 1:3, 22-25; 1 Juan 3:1-3).

2. La manifestación de Su gloria fue la causa de Su acogida (1:14-15; 2:11; 2 Corintios 3:12-18; 2 Pedro 1:16-17; 1 Juan 1:1).

3. Su plenitud produjo gracia abundante (1:16) ya que Él hizo visible al Padre invisible (1:18; 6:46; 14:8-11; cf. Éxodo 33:20; Colosenses 1:15; 1 Timoteo 6:16; 1 Juan 4:12, 20).

Conclusión

I. Los dones que el Padre concedió a través del Hijo son maravillosos y tienen un valor incalculable.

II. Ya que Sus bendiciones están siempre presentes en la vida, ¿no es lógico que honremos a Dios en todo momento?