Honre su matrimonio

Resumen

El matrimonio exitoso requiere grandes inversiones de tiempo y compromiso, pero sus dividendos no tienen comparación.

¿Cuál cree que es la razón principal de la cercanía y la felicidad en la familia? Sin duda, una respuesta popular es: «Hacer cosas juntos».

Es cierto que hacer cosas junto con su pareja o con sus hijos le costará tiempo; también puede costarle dinero. Pero no hay inversión con mejores dividendos que dedicar tiempo a los seres queridos. Las experiencias compartidas y el tiempo que se pasa juntos unen y acercan los corazones.

Esposos, hay una actividad que nuestras esposas aprecian más que cualquier otra: las conversaciones íntimas, cuando un corazón habla al otro. Muchas veces, el matrimonio requiere todo lo que podemos dar y un poco más. Se deben negociar las situaciones y llegar a acuerdos. Piense en todo lo que Dios tuvo que hacer por los israelitas a lo largo del Antiguo Testamento.

Se requiere habilidad para desarrollar un matrimonio exitoso, pero, al igual que cualquier otra habilidad, es posible aprender a construir un matrimonio feliz y exitoso. La felicidad en el matrimonio no llega por casualidad. La televisión no nos dará un matrimonio exitoso. El éxito en el trabajo no nos garantizará un matrimonio exitoso. Usted es una de las dos personas que pueden contribuir al éxito de su matrimonio. Tal éxito comienza con la decisión de reflejar la naturaleza de Dios mediante el amor, la fidelidad y la dedicación.

Nuestra sociedad no considera seriamente el voto nupcial; la mayoría de las personas en nuestro país lo trata como algo superficial. Aunque sabemos que el voto nupcial rechaza el divorcio, ¿qué pensamos de nuestro compromiso de hacer que el matrimonio funcione? ¿No forma parte de dicho voto? El matrimonio no se trata solo de evitar el divorcio, sino también de amar completamente al cónyuge; se trata de dedicación.

El matrimonio puede ser difícil. Requiere que constantemente restauremos el amor que teníamos al principio, cuando no podíamos dormir por las noches porque pensábamos en la persona amada todo el tiempo. Piense en lo que ocurre cuando un cristiano extraviado regresa al Señor. Tal persona se da cuenta de que debe restaurar su relación con Él, retomar su primer amor. El matrimonio es así; debemos restaurar nuestro primer amor de manera regular.

Probablemente pocas personas piensan con regularidad en los votos nupciales. Tales votos permanecen en nuestra memoria tan poco tiempo como nuestras resoluciones para el próximo año. Pero eso no significa que no hayamos hecho un voto ante el Dios del cielo, Quien sí recuerda nuestras promesas. Dado que este es el caso, es importante que recordemos con frecuencia el compromiso que tenemos con nuestro cónyuge y con Dios, así como los votos que debemos cumplir y guardar. La lealtad a nuestro cónyuge, que prometimos en la ceremonia nupcial, debe moldear nuestro comportamiento y nuestra actitud hacia él o ella.

El matrimonio exitoso requiere grandes inversiones de tiempo y compromiso, así como la disposición a enfrentar las dificultades con amor y paciencia.