¿Está siguiendo o usando a Jesús?
| Resumen | La pregunta que resuena en Juan 6 es la siguiente: ¿Deseamos las bendiciones que Jesús concede, o deseamos a Jesús mismo? |
En Juan 6, Jesús alimentó a cinco mil hombres, además de mujeres y niños. La multitud quedó tan impresionada por los milagros de Jesús que quiso coronarlo rey. Él tenía poder: la capacidad de proveer comida milagrosamente, sanar a los enfermos y resucitar a los muertos. ¿Quién no querría un rey con ese poder? Él tenía todo lo necesario para desafiar el poder de Roma. Pero el Padre Le instruyó a Jesús que Se retirara, y Él obedeció. El Padre conocía los motivos de la multitud: querían un Mesías según sus deseos terrenales, no un Salvador que los llamara al arrepentimiento.
Esto plantea una pregunta importante: ¿Estamos siguiendo a Jesús, o Lo estamos usando para nuestros fines egoístas?
La multitud en este texto quería a un Jesús que satisficiera sus propias aspiraciones. Querían la libertad de Roma. Querían la restauración de la nación a su época dorada bajo el reinado de David. Querían que se atendieran sus necesidades físicas. Hoy en día, muchas personas se acercan a Jesús y asisten a la adoración con la misma agenda. Algunos siguen a Jesús por mejores finanzas o para aliviar tensiones. Tienen enfermedades de las cuales quieren alivio, o quieren que Él respalde sus prioridades personales. Pero el cristianismo realmente comienza cuando dejamos de pedirle cosas a Jesús y, en cambio, entregamos nuestras vidas para obedecer Su voluntad.
Consideremos también la experiencia de los discípulos en la tempestad. Esto nos recuerda que la gente también busca a Jesús cuando la vida se vuelve difícil. Cuando ocurre una crisis, algunos se interesan de repente por lo espiritual. Cuando enfrentan enfermedad, dolor o incertidumbre, algunos, de repente, se dan cuenta de su impotencia y quieren subirse al «arca del cristianismo». Ciertamente, Jesús quiere estar con nosotros en medio de las tempestades de la vida, pero Él nos llama a tener más que una fe de emergencia; quiere que caminemos con Él y Lo obedezcamos a diario.
Jesús reveló las intenciones de la multitud al escudriñar sus corazones: «me buscáis, no porque habéis visto las señales, sino porque comisteis el pan y os saciasteis» (v. 26). El interés era el pan temporal, no el eterno.
Nuestra cultura también promueve un cristianismo superficial y basado en la conveniencia, una religión que busca comodidad, no compromiso. Por eso, muy pocas personas están dispuestas a asistir a los servicios de la iglesia más que los domingos por la mañana. Cualquier otro momento resulta demasiado incómodo para ellos. Una o dos horas a la semana es todo lo que ellos aguantan. Pero Jesús ofrece algo mucho mayor que un alivio temporal. Él Se ofrece a Sí mismo.
El punto del pasaje se encuentra en la declaración de Jesús: «Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado» (v. 29). El cristianismo no es simplemente religión, ánimo o autoayuda. El cristianismo está centrado en Cristo mismo, en Su verdad y en Su iglesia.
La pregunta que resuena en Juan 6 es: ¿Deseamos las bendiciones que Jesús concede, o deseamos a Jesús mismo? El verdadero cristiano afirmará con Pedro: «Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna» (v. 68).
Publicado el 20 de julio de 2026 en www.ebglobal.org. Traducido por Moisés Pinedo. Título original en inglés: «Following Jesus or using Jesus?», en Droplets of Living Water, 19 de mayo de 2026.