¿Es el agua del bautismo lo que regenera?

Resumen

Aunque Dios es la fuente de la salvación, Él siempre ha usado condiciones físicas para conceder el perdón de pecados.

Pregunta

«¿Creen que es el agua del bautismo lo que regenera a una persona, o creen que es el lavamiento del Espíritu Santo lo que la regenera cuando ella es bautizada?».

Respuesta

Ciertamente el agua no tiene poder de limpieza espiritual en absoluto. Pedro escribió que el «El bautismo…nos salva» (1 Pedro 3:21) ya que el bautismo es el punto en que somos perdonados de los pecados gracias al sacrificio de Cristo. Por ende, es la sangre de Cristo—y solo la sangre de Cristo—lo que limpia el pecado (1 Pedro 1:18-19; Apocalipsis 1:5). [Note que Pedro clarificó la declaración anterior al añadir que el bautismo nos salva «por la resurrección de Jesucristo». Así que ahora el bautismo nos salva a través del sacrificio expiatorio de Cristo, i. e., Su muerte, sepultura y resurrección—lo cual es el Evangelio (cf. 1 Corintios 15:3-4)]. El agua del bautismo es equivalente al agua del Jordán en 2 Reyes 5. La lepra de Naamán no fue limpiada por las aguas del Jordán, sino por Dios mismo al momento que él cumplió con los términos y condiciones de la limpieza—es decir, cuando se sumergió siete veces. De igual manera, las aguas del estanque de Siloé no poseían poder de sanidad. Fue Jesús Quien restauró la vista al hombre ciego—después de que este fuera al estanque a aplicar agua al lodo que Jesús había untado en sus ojos (Juan 9:7). Ni el agua ni el lodo tenían la capacidad de sanar, sino que fueron simplemente medios o conductos que Jesús usó para impartir la bendición de la sanidad física al hombre ciego. Se puede decir lo mismo en cuanto a las aguas del bautismo. Dios siempre ha usado condiciones físicas como preámbulos para Sus bendiciones, pero el poder siempre ha radicado en la misma naturaleza de Dios. Así que la salvación sucede en la mente de Dios al mismo momento en que la persona cumple las condiciones que Él estipula. El bautismo en agua no se relaciona al qué de la salvación, sino al cuándo.

Con relación al «lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo» (Tito 3:5), al considerar la Escritura se puede ver que el Espíritu Santo regenera al hombre a través del mensaje de Su Evangelio que lo instruye a ser sumergido en agua. El término «Espíritu», tanto en Juan 3:5, 1 Corintios 12:13 y Tito 3:5, hace referencia al mensaje («palabra»—Efesios 5:26) que el Espíritu Santo proveyó por medio de los escritores inspirados. Cuando se presenta ese mismo mensaje hoy al oyente, requiriéndole que manifieste fe, arrepentimiento, confesión oral e inmersión en agua (Romanos 10:17; 2:4; 10:9-10; 6:3-4), y él cumple esos prerrequisitos para la salvación y se levanta de las aguas del bautismo, se dice que es regenerado por el Espíritu Santo (i. e., debido al sacrificio de la sangre de Cristo, el Espíritu Santo regenera al creyente por medio de los prerrequisitos estipulados para el lavamiento por sangre). El Espíritu Santo regenera al hombre por medio de la obediencia al Evangelio. Note la manera en que Pedro lo expresó: «Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro; siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre» (1 Pedro 1:22-23). «Mediante el Espíritu» es una variante textual que puede no haber sido parte del texto original, pero es una representación exacta de los hechos ya que la única manera en que alguien puede recibir la salvación de Dios es que Él le diga la manera de recibirla. Dios lo ha hecho a través del mensaje del Evangelio inspirado por el Espíritu Santo. Cuando leemos las Escrituras e implementamos sus instrucciones en nuestra vida, somos influenciados e instruidos por el Espíritu.