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Respuestas a los Argumentos Más Comunes a Favor de la Homosexualidad

Vivimos en un tiempo en el cual la moralidad está perdiendo su “atractivo”. La corrupción moral es extendida, desenfrenada y militante. Los medios de comunicación se han encargado de popularizar comportamientos que anteriormente eran criticados con severidad. Aquellas personas con estilos de vida cuestionables, quienes anteriormente se “escondían” debido a la desaprobación social y la recriminación de sus propias conciencias, ahora desfilan atrevidamente por las calles, reclamando sus “derechos” y exigiendo respeto y aceptación general para sus acciones.

Esto es especialmente aparente en la manera que se ha estado promoviendo y extendiendo socialmente la agenda homosexual. Parece que los productores de televisión no pueden crear un programa que no presente a algún personaje homosexual, alguna relación homosexual o alguna pretensión homosexual. Los autores de libros populares también han hecho sus contribuciones para propagar la homosexualidad—incluso en libros para la audiencia infantil (e.g, La Familia de Molly, La Tarjeta de Antonio). En palabras breves, se puede decir que actualmente se está usando todo medio disponible para presentar la homosexualidad como un estilo de vida alternativo, natural y honorable que es producto de una sociedad actualizada y comprensiva.

Tristemente, la minoría homosexual ha realizado un buen trabajo en promover su estilo de vida, a tal punto que ahora incluso muchos que reclaman ser cristianos han tomado la posición de que la homosexualidad es aceptable, o al menos, tolerable. El desconocimiento de las condenaciones bíblicas frecuentes contra este pecado (e.g., Génesis 19; Levítico 18:22; Deuteronomio 23:17-18; Jueces 19-20; Romanos 1:26-27; 1 Corintios 6:9-10; 1 Timoteo 1:8-11), como también el discernimiento crítico pobre, ha permitido que algunos cristianos caigan presos de algunos argumentos falaces a favor de la homosexualidad. Este artículo aborda brevemente algunos de los más comunes.

Argumento #1: La homosexualidad es el único pecado grave para algunos cristianos.

La idea fundamental de esta acusación es que algunos cristianos solamente se indignan cuando escuchan en cuanto a la homosexualidad, pero pasan por alto, e incluso excusan, otros pecados como la mentira, la hipocresía o el adulterio. También se sugiere que algunos cristianos brindan atención desmedida a este tema al abordarlo extensamente y frecuentemente. Parece que algunos líderes religiosos han llegado a creer tales acusaciones (“Joel Osteen…”, 2011).

Primeramente, se debe admitir que así como la homosexualidad, la mentira, la hipocresía y el adulterio también son pecados. La Biblia de los cristianos también condena estos pecados (cf. Mateo 19:9; 23; Apocalipsis 21:8). Pero es mi perspectiva general, como predicador y cristiano por alrededor de dos décadas, que el púlpito está más lleno de sermones contra estos pecados supuestamente “menos reprendidos” que de sermones sobre la homosexualidad. Pero entonces, ¿por qué parece que la controversia moderna se centra especialmente en este tema? En realidad, la razón principal es que la comunidad homosexual ha hecho explotar la controversia al propagar públicamente y atrevidamente su agenda inmoral.

Considere esto. Si alguien se presentara en la televisión (o cualquier otro medio) declarando públicamente que es un mentiroso, que está orgulloso de serlo, que se le debe aceptar como es, y que se le debe conceder derechos especiales por serlo, provocaría una reacción pública de gente moralmente sensata (especialmente los cristianos) que naturalmente trataría de refutar tal reclamación desvergonzada. Entonces, no es una sorpresa que cuando los promotores de la homosexualidad hagan público atrevidamente su agenda, se origine una reacción más distintiva y pública de parte de los que sostienen una posición moralmente sana en cuanto a las relaciones humanas.

Segundo, aunque todos los pecados conllevan la misma condenación eterna como la homosexualidad (Apocalipsis 21:8), y aunque la homosexualidad puede ser perdonada (1 Corintios 6:9-11), este pecado es especialmente serio. El Dios de amor (1 Juan 4:8) abomina este pecado (Levítico 18:22). Este pecado es particularmente vergonzoso (Romanos 1:26-27), y es señal de una mente reprobada (vss. 28-29). Las relaciones entre el mismo sexo no son algo que los cristianos deban considerar a la ligera o como objeto de diversión; de hecho, es natural que tal comportamiento inmoral cause indignación piadosa en los corazones de aquellos que andan en la luz (Romanos 13:13-14).

Argumento #2: Algunos cristianos simplemente son homofóbicos.

Esta acusación no sugiere simplemente que algunos cristianos rechazan la homosexualidad (todo cristiano debería hacerlo), sino se la usa para sugerir que algunos cristianos odian a la gente que se involucra en la homosexualidad. La implicación es que ellos son tan “santurrones” que se espantan al ver a un homosexual, y que por ende, ningún homosexual puede llegar a ser objeto de su amor y aprecio.

La verdad es completamente diferente. Los cristianos estamos tratando de alcanzar al mundo con el amor de Dios (Juan 3:16). No cerramos las puertas de nuestros lugares de reunión a mentirosos, adúlteros u homosexuales. Todos están bienvenidos a escuchar la Palabra y recibir una igual oportunidad de aceptar la gracia de Dios (Tito 2:11). No odiamos a ningún borracho, mentiroso, adúltero o apostador, y desde luego, no odiamos (y no debemos odiar) a los homosexuales. Pero sí aborrecemos el pecado—la mentira, la borrachera, el adulterio…y desde luego, la homosexualidad. Hacemos esto porque Dios hace lo mismo. Él ama a todo hombre, pero aborrece el pecado (cf. Proverbios 6:16-19). Ya que Su Palabra identifica la homosexualidad como un pecado, entonces Él aborrece tal estilo de vida (Levítico 18:22).

No es una contradicción amar a la persona y todavía aborrecer sus acciones incorrectas. Los padres buenos aman a sus hijos, y les reprenden o castigan cuando ellos dicen una mentira o toman algo ajeno. Ya que aman a sus hijos, aborrecen su comportamiento incorrecto. Los pueblos civilizados aman a todos sus ciudadanos, pero castigan a aquellos que se involucran en el hurto, el homicidio o el chantaje. Ciertamente, no se puede esperar progreso familiar, social y nacional sin criticar el comportamiento inmoral.

Argumento #3: Los homosexuales no tienen los mismos derechos de la gente heterosexual.

Este es un argumento favorito, especialmente en los Estados Unidos. Con esta acusación se quiere sugerir que de alguna manera, la sociedad está tratando injustamente a la comunidad homosexual al negarle algunos de sus “derechos inherentes”. La reclamación es que los homosexuales simplemente están luchando por recobrar tales derechos que se les han negado—específicamente, su “derecho a contraer matrimonio”; ellos quieren ser tratados con imparcialidad, como en el caso de cualquier otro ciudadano. Este argumento simplemente es malicioso e incorrecto, pero se lo ha usado con mucho éxito, tanto que algunos cristianos lo han creído.

Es mi convicción que aquellos que están involucrados en acciones que atentan contra el bienestar social son los menos indicados para reclamar sus supuestos “derechos” (cf. Hechos 25:11). Todos tenemos el derecho a la vida (por ejemplo, vea la Declaración de Independencia de los Estados Unidos), ¿pero debería el asesino en serie reclamar su “derecho a la vida” cuando es sentenciado a muerte (cf. Romanos 13)? Todos tenemos el derecho a la libertad (otra vez, vea la Declaración), ¿pero debería el ladrón de bancos reclamar su “derecho a la libertad” cuando es sentenciado a años en prisión? Por tanto, es mi posición que la comunidad homosexual es la menos indicada para reclamar derechos en este aspecto—incluso si realmente se le hubiera quitado tales derechos.

Sin embargo, ¿se les ha negado el derecho al matrimonio? Piense en esto: ¿Pueden los homosexuales contraer matrimonio? No estoy informado de ninguna ley civil en los Estados Unidos que prohíba el matrimonio a los homosexuales. Sí, los homosexuales pueden casarse—¡pero no entre el mismo sexo! (al menos no pueden hacerlo en todos los estados). Realmente, ni la gente heterosexual puede hacer eso (¡ni queremos hacerlo!). Considere este asunto adicionalmente. Imagine que un hombre quiera casarse con su propia hija de 10 años. ¿Pudiera él argumentar que se le está negando su “derecho al matrimonio” ya que la ley no le permite casarse con su hija? No, él todavía tiene el mismo derecho al matrimonio que todo ciudadano tiene; la ley no le ha quitado ese derecho. Lo que él realmente está pidiendo es que se le conceda derechos especiales que ninguna otra persona disfruta.

Sencillamente, los homosexuales gozan de los mismos derechos inherentes de la gente heterosexual. Pero lo que están pidiendo es un “derecho” especial de recibir aprobación nacional de un estilo de vida que es dañino para la sociedad. Desde luego, a nadie se le debería conceder tal derecho. El ladrón no tiene derecho de recibir aprobación de su conducta cleptomaniaca. La prostituta no tiene derecho de recibir aprobación de su prostitución. Y el homosexual no debería esperar recibir o exigir aprobación de su conducta homosexual a través de un matrimonio legal. [NOTA: Aunque el gobierno pueda decidir conceder a los homosexuales el derecho legal al “matrimonio” entre el mismo sexo, el único matrimonio válido y autorizado divinamente es el matrimonio entre un hombre y una mujer según los términos bíblicos (Génesis 2:24; Mateo 19:4-9; Romanos 7:1-3; 1 Corintios 7:2; vea Pinedo, 2011)].

Argumento #4: Si dos personas adultas y responsables se involucran en la homosexualidad, entonces, ¿cuál es el problema?

Este argumento es falaz ya que implica indirectamente que todo lo que las personas adultas y responsables (lo cual es cuestionable) hagan, es aceptable. La gente adulta se involucra diariamente en diversos comportamientos que son inaceptables. La mujer prostituta es generalmente una persona adulta, como usualmente lo es su cliente, pero esto no quiere decir que la prostitución deba ser aprobada. Dos personas adultas pueden decidir involucrarse en una relación sexual entre ellos a pesar de tener cónyuges diferentes, pero eso no significa que el adulterio deba ser aprobado.

El problema sigue siendo que la homosexualidad todavía es un pecado (Romanos 1:26-27), independientemente de cuánta gente adulta lo practique o lo tolere. Y como todo pecado, la homosexualidad “es afrenta de las naciones” (Proverbios 14:34). Los que se involucran en la homosexualidad están reflejando un nivel atrozmente pobre de madurez moral y responsabilidad. Además, sus elecciones desafortunadas en cuanto a su orientación sexual afectan negativamente e inevitablemente a las generaciones jóvenes que no han llegado a la adultez, como también a la sociedad en general.

Argumento #5: La homosexualidad no es dañina para la sociedad.

Este nuevo argumento es la conclusión directa del argumento anterior. Ya que, supuestamente, la homosexualidad es entre personas adultas y responsables, entonces no causa daño a nadie. Los partidarios de la homosexualidad son rápidos en señalar que, por ejemplo, el hurto causa la pérdida de la propiedad, y el homicidio la pérdida de vida inocente; ¿pero cuál es el resultado negativo de la homosexualidad? Parece que algunos cristianos lamentan el hecho que “aparentemente” no pueden encontrar ningún efecto negativo para tal actividad. Si no hay consecuencias negativas, entonces se sugiere que la homosexualidad debe ser aceptable.

Hace algunos meses atrás en una discusión grupal en línea sobre el tema, una persona pro-homosexualidad me exigió que presentara los efectos negativos de la homosexualidad. Yo estuve complacido de hacerlo, y aquí está la lista de algunos puntos que presenté en tal ocasión. ¿Cuáles son algunos de los efectos negativos de la homosexualidad? La homosexualidad afecta negativamente…

  • El enfoque correcto del hombre en cuanto a Dios. El efecto negativo principal se basa en las condenaciones y advertencias divinas contra la homosexualidad. [Debo admitir que este no será un punto de interés para aquel que no cree en Dios, pero es de suma importancia para el cristiano]. Ninguna actividad que provoque desagrado divino extremo y tenga como retribución un lago de fuego que arde con azufre (Apocalipsis 21:8; cf. Génesis 19 con Judas 7), puede ser considerada “inofensiva”. La homosexualidad es dañina ya que Dios dice que lo es, y ya que condenará eternamente a los que practican tal pecado.
  • El enfoque correcto del hombre en cuanto al matrimonio. Ya que las leyes de Dios son para el beneficio del hombre (Deuteronomio 4:40; Efesios 6:3), entonces, cuando Dios dice que se debe evitar la homosexualidad, esto también lo dice para nuestro bien. La homosexualidad es dañina ya que atenta contra el diseño original divino para el matrimonio (Génesis 1:27). El matrimonio es la base de la familia, y la familia es la base de la sociedad. Cuando se atenta contra la estructura sana del matrimonio, se atenta directamente contra la supervivencia moral de la sociedad.
  • El enfoque correcto del hombre en cuanto a su propia naturaleza. No se necesita ser un anatomista para entender que la estructura reproductiva del hombre calza perfectamente con el de la mujer como las piezas de un rompecabezas. La anatomía del varón, como también la de la mujer, no está equipada para las relaciones con el mismo sexo. Esto es una clave obvia de que la homosexualidad no es solamente un pecado, sino un pecado contra naturaleza (Romanos 1:26-27).
  • El enfoque correcto del hombre en cuanto a la supervivencia de la especie humana. Las relaciones heterosexuales fomentan la supervivencia de la raza humana; por otra parte, las relaciones homosexuales la socavan. ¡Dejemos que la comunidad homosexual y lesbiana influencie nuestra sociedad y trate de producir descendencia por sí misma, y no habrá ninguna persona en el mundo después de su generación! Además, considere que existe un índice elevado de enfermedades sexuales asociadas con la práctica de la homosexualidad (Malony, 2001, p. 132). En vista de esto, ¿quién pudiera sugerir que un índice mayor de enfermedades sexuales (incluyendo el SIDA) no sea dañino para la sociedad? La homosexualidad afecta la salud, la economía, la familia y la sociedad en general.
  • El enfoque adicional del hombre en cuanto a la ética y la moralidad. Sería difícil imaginar otros pecados que tengan una naturaleza y consecuencias más detestables que la homosexualidad. Cuando se autoriza la homosexualidad, también se reduce inmensamente la brecha legal y moral que evita la autorización y práctica de conductas grotescas como la poligamia, la violación y la pedofilia; de hecho, la homosexualidad guía usualmente a un índice elevado de estas perversiones sociales adicionales (vea Dailey, 2002). Su aprobación simplemente adormece la conciencia moral de la sociedad y promueve la tolerancia de otras conductas detestables.

Argumento #6: Nadie tiene el derecho de juzgar a los homosexuales, ya que Dios es el único que puede juzgar.

Este es uno de los argumentos favoritos de los partidarios de la homosexualidad (o de cualquiera que trata de excusar algún pecado reprobable). Y no debería ser una sorpresa que los cristianos escuchen tal acusación, ya que esta ha sido una de las más comunes desde muy temprano en la historia humana. Es interesante notar que cuando el “justo Lot” (2 Pedro 2:7) trató de razonar con los hombres perversos de Sodoma (quienes querían acosar sexualmente a los varones que habían venido a visitarle), estos hombres respondieron a Lot: “Vino este extraño para habitar entre nosotros, ¿y habrá de erigirse en juez?” (Génesis 19:9, énfasis añadido). Una tendencia sobresaliente de aquellos que están sumidos profundamente en el fango inmoral es acusar a aquellos que se atreven a criticar su conducta.

Es cierto que Dios es el Juez absoluto y final de cada alma humana (Hebreos 12:23), y que nadie está en la posición de Dios como juez absoluto (Génesis 50:19), pero los cristianos también estamos llamados a juzgar con justo juicio (Juan 7:24; cf. 1 Corintios 5:3). Así que “No juzguéis, para que no seáis juzgados” (Mateo 7:1), no significa que los cristianos no puedan decir que algo es equivocado (cf. 1 Tesalonicenses 5:21). En realidad, es imposible ser un cristiano fiel y no emitir un juicio justo en cuanto al pecado (cf. 1 Corintios 6:1-11).

Argumento #7: Los homosexuales no pueden evitar su orientación sexual.

Ya que no se puede refutar el efecto negativo de la homosexualidad, se ha hecho esfuerzos inmensos para catalogarlo como una orientación natural. La idea es que así como las personas oscuras no pueden evitar el color de su piel, o las mujeres no pueden evitar su feminidad, supuestamente los homosexuales no pueden evitar su homosexualidad. Después de todo, muchos niños muestran rasgos de “feminidad” a una edad temprana, y supuestamente, no se conoce de homosexuales que hayan cambiado su orientación sexual.

Este argumento es erróneo. Es cierto que a algunos niños les puede gustar jugar con muñecas a una edad temprana, o ponerse los zapatos de su mamá, pero esto no prueba que la homosexualidad sea natural. Considere que la mayoría de niños presenta (a una edad muy temprana) una tendencia a decir una mentira, o tomar algo ajeno; ¿significa eso que ellos son mentirosos o ladrones por naturaleza? ¿O significa eso que no pueden evitar mentir o robar y convertirse en mentirosos y ladrones? Usted puede comprender que esta idea es ridícula. Los niños son personas activas y curiosas que están desarrollando sus actitudes, comportamientos y personalidades; ellos necesitan la guía adecuada de los adultos para moldear su carácter.

Los cristianos no tenemos la opción de suponer que los homosexuales no pueden cambiar su orientación sexual. Ya que creemos que Dios es justo (Salmos 45:6) y amoroso (1 Juan 4:8), entonces la imagen de un “Dios” omnipotente y despiadado que crea individuos con orientación sexual que no pueden cambiar y que luego les condena por esa misma orientación, no es una descripción aceptable de nuestro Dios. Además, ya que creemos que la Biblia es inspirada por Dios, los cristianos tenemos el registro fidedigno de que tal cambio es posible. Después de listar a aquellos que no heredarán el reino de Dios (incluyendo a “los afeminados [y] los que se echan con varones”, 1 Corintios 6:9), Pablo reveló: “Y esto erais [tiempo pasado] algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios” (vs. 11). Muchos cristianos en la actualidad también pudieran ofrecer testimonio adicional del cambio que Dios ha logrado en sus vidas o en las vidas de otros.

Se debe entender que la homosexualidad es un pecado profundo del cual es difícil escapar (cf. 1 Corintios 6:18). La unión de un hombre y una mujer (en el matrimonio) es el plan de Dios para la satisfacción sexual y la prevención de las diferentes formas de fornicación (1 Corintios 7:2). Por ende, cuando el hombre atenta contra la naturaleza de su sexualidad, abre las puertas a tal contaminación del cuerpo y la conciencia de la cual es difícil rehabilitarse (aunque no imposible, cf. Marcos 10:27).

Argumento #8: Se ha probado que la homosexualidad tiene origen genético.

Esta declaración es un esfuerzo de validar el argumento anterior al proporcionarle sostenimiento “científico”. La idea es que los estudios genéticos han revelado que los homosexuales tienen características peculiares que explican su orientación sexual natural e inevitable. Y cuando algunos partidarios de la homosexualidad presentan su “evidencia” con elocuencia académica, a veces puede ser fácil sentirse intimidado y ceder en este punto.

En la misma discusión grupal en línea sobre el tema, un miembro decidió entrar a la discusión al hacer esta misma declaración y alardear de sus conocimientos y estudios genéticos. Él sostuvo que varios estudios han confirmado el factor genético en el cromosoma X, y que el cerebro de las personas homosexuales es diferente al de las personas heterosexuales. Considere algunos de los puntos que presenté en cierta discusión y que refutan la sugerencia de que existe evidencia genética para la homosexualidad. [Este es un resumen adaptado de la investigación de Miller y Harrub y otras fuentes]:

  • Como la comunidad científica sabe, se ha trazado completamente la secuencia de los cromosomas humanos X y Y (cromosomas “sexuales”), pero el problema principal sigue siendo que no se ha encontrado evidencia para establecer una fuente genética homosexual (vea Horgan, 1995, 273[5]:26). Desde luego, algunos objetarán.
  • Ya que los genes son hereditarios, entonces existe un problema grave para explicar la supervivencia del “gen homosexual” ante la presión selectiva en su contra (una implicación evolucionista falsa) y la carencia de un medio natural para transmitirlo (el acto sexual viable). En otras palabras, ya que la reproducción sexual (la vía para transmitir genes) es imposible entre homosexuales, se esperaría que la homosexualidad ya hubiera llegado a extinguirse.
  • Ya que se ha visto que los homosexuales pueden cambiar (cf. 1 Corintios 6:9-11), entonces esto también argumenta en contra de una fuente genética (vea también Spitzer, 2003, 32[5]:403-417).
  • Si la causa de la homosexualidad fuera genética, se esperaría que los gemelos idénticos exhibieran la misma orientación sexual. Pero incluso en un estudio que se realizó para probar que la homosexualidad y la genética están relacionadas (el estudio de Michael Bailey y Richard Pillard), se descubrió que, en casi la mitad de los gemelos estudiados, un hermano no era homosexual (Bailey y Pillard, 1991, 48:1089-1096; Bailey y Benishay, 1993, 150[2]:272-277).

¿Pero qué acerca de la “diferencia cerebral”? ¿Existe tal diferencia? Y si existe, ¿prueba tal diferencia que la homosexualidad tiene una fuente genética?

El primer estudio importante relacionado a este tema fue de Simon LeVay, quien trabajaba entonces (1991) en el Instituto Salk por los Estudios Biológicos en San Diego, California. Él reportó diferencias en los cerebros de hombres homosexuales y heterosexuales. No obstante, se puede señalar algunos problemas en su investigación:

  • La interpretación de la diferencia cerebral es parcial. Esto simplemente indica que existen diferencias cerebrales, no que tales diferencias estén necesariamente ligadas a la orientación sexual.
  • La misma comunidad científica ha refutado la interpretación y hallazgos sugeridos en cuanto al estudio de LeVay (Byne, 1994, 270[5]:50-55).
  • De los 19 individuos homosexuales usados en el estudio, todos habían muerto de SIDA. Este virus afecta el nivel de testosterona, y esto puede explicar la similitud de sus NIHA—núcleos intersticiales del hipotálamo anterior (Byne, 1994, 270[5]:50-55).
  • LeVay no poseía registro médico completo de los individuos que incluyó en su estudio, así que supuso que los que no tenían SIDA eran heterosexuales, y que los que tenían SIDA eran homosexuales (Miller y Harrub, 2004). ¡Interesante conclusión de este científico!
  • Tal vez la evidencia más importante sea lo que el mismo LeVay declaró en cuanto a sus descubrimientos. Él dijo: “Es importante enfatizar lo que no descubrí. No probé que la homosexualidad sea genética, o que encontré una causa genética para ser homosexual. No mostré que los hombres homosexuales nacen de esa manera, lo cual es el error más común que la gente comete cuando interpreta mi investigación. Tampoco localicé un centro homosexual en el cerebro” (Byrd, et.al., 2001).
  • Mark Breedlove, un investigador de la Universidad de California en Berkeley, ha demostrado que el comportamiento sexual (la homosexualidad en este caso) tiene un efecto en el cerebro—lo cual explicaría la diferencia (Byrd, et.al., 2001). En otras palabras, la diferencia cerebral no sería la causa de la homosexualidad, sino el resultado de la homosexualidad.
  • Solamente hubo diferencia cuando se consideró a los individuos en grupo (promedio matemático), no cuando se los consideró de manera separada. En otras palabras, el tamaño del núcleo hipotalámico fue más grande en algunos homosexuales que en los heterosexuales—lo cual no contribuye positivamente a la evidencia genética para la homosexualidad (Hubbard y Wald, 1997, pp. 95-96).
  • Ya que LeVay mismo era homosexual, aparentemente su método científico fue influenciado por su orientación sexual. Él dijo: “[L]a gente que piensa que los homosexuales y lesbianas nacen de esta manera, están más propensas a apoyar los derechos homosexuales [esto le incluiría a él—MP]” (LeVay, 1996, p. 282). Y en un artículo de Newsweek, se le citó con las siguientes palabras: “Sentí que si no encontraba ninguna [diferencia en los hipotálamos], renunciaría completamente a mi carrera científica” (Gelman, et.al., 1992, pp. 46-53).
  • También se debe considerar la plasticidad del cerebro—lo cual explica adicionalmente las diferencias (Shepherd, 1994).

CONCLUSIÓN

Simplemente, la homosexualidad carece de mérito, evidencia y argumentos adecuados. Lo que queda es hacer algunas preguntas: ¿Deben los cristianos odiar a aquellos que se involucran en la homosexualidad? Desde luego que no. ¿Odia Dios a aquellos que se involucran en la homosexualidad? Otra vez, no. ¿Pueden los homosexuales acceder al amor de Dios? Absolutamente. ¿Pueden ser perdonados? Claro que sí. ¿Pueden continuar siendo homosexuales y agradar a Dios? ¡Imposible!

¿Pero qué acerca del cristiano y su enfoque en cuanto a la homosexualidad? ¿Puede alguien ser cristiano y homosexual a la vez, o sostener al menos un punto de vista pro-homosexualidad? Contestar de manera afirmativa sería equivalente a decir que alguien puede ser vegetariano y comer carne a la vez. Alguien no puede declarar lógicamente que cree en la Biblia y al mismo tiempo rechazar las condenaciones bíblicas frecuentes contra la homosexualidad (Génesis 19; Levítico 18:22; Jueces 19-20; Deuteronomio 23:17-18; Romanos 1:26-27; 1 Corintios 6:9-10; 1 Timoteo 1:8-11). Adicionalmente, nadie puede declarar lógicamente ser cristiano y al mismo tiempo tolerar las obras infructuosas de las tinieblas sin reprenderlas (Efesios 5:11). La homosexualidad es un pecado que está destruyendo a nuestra sociedad, y los cristianos no debemos permitir ser influenciados y permanecer callados en medio de la controversia presente. En cambio, debemos tratar de alcanzar a todo hombre con amor y con todo el consejo puro de nuestro Señor (Hechos 20:27), sabiendo que el Evangelio todavía tiene el poder de cambiar corazones y vidas para la gloria de Dios (Romanos 1:16).

Referencias

Bailey, Michael y Richard Pillard (1991), “Un Estudio Genético de la Orientación Sexual Masculina” [“A Genetic Study of Male Sexual Orientation”], Archives of General Psychiatry, diciembre.

Bailey, Michael y D.S. Benishay (1993), “Agregamiento Familiar de Orientación Sexual Femenina” [“Familial Aggregation of Female Sexual Orientation”], American Journal of Psychiatry.

Byne, William (1994), “Se Desafía la Evidencia Biológica” [“The Biological Evidence Challenged”] Scientific American, mayo.

Byrd, A. Dean, et.al. (2001), “Homosexualidad: El Argumento de Inmutabilidad Innata No Tiene Fundamento en la Ciencia” [“Homosexuality: The Innate-Immutability Argument Finds No Basis in Science”], The Salt Lake Tribune, http://www.sltrib.com/2001/may/05272001/commenta/100523.htm.

Dailey, Tim (2002), “La Homosexualidad y el Abuso Sexual de Niños” [“Homosexuality and Child Sexual Abuse”], Family Research Council, http://www.frc.org/get.cfm?i=IS02E3.

Gelman, David, et.al. (1992), “¿Nacido o Criado?” [“Born or Bred?”], Newsweek, 24 de febrero.

Horgan, John (1995), “Reconsideración de los Genes Homosexuales” [“Gay Genes, Revisited”] Scientific American, noviembre.

Hubbard, Ruth y Elijah Wald (1997), Se Hace Explotar el Mito del Gen [Exploding the Gene Myth] (Boston, MA: Beacon).

“Joel Osteen: ‘La Homosexualidad Es un Pecado’” [“Joel Osteen: ‘Homosexuality Is a Sin’”] (2011), Entrevista con Piers Morgan, CNN, http://www.youtube.com/watch?v=tgCpRNfBzys.

LeVay, Simon (1996), Ciencia Homosexual [Queer Science] (Cambridge, MA: MIT).

Malony, H. Newton (2001), Cuidado y Consejería Pastoral en la Diversidad Sexual [Pastoral Care and Counseling in Sexual Diversity] (Binghamton, NY: Haworth Pastoral).

Miller, Dave y Brad Harrub (2004), “‘Así Me Hizo Dios’—Un Examen Científico de la Homosexualidad y el ‘Gen Homosexual’” [“‘This is the Way God Made Me’—A Scientific Examination of Homosexuality and the ‘Gay Gene’”], Apologetics Press, http://www.apologeticspress.org/apcontent.aspx?category=7&article=1388.

Pinedo, Moisés (2011), “¿Qué Constituye un Matrimonio Según la Biblia?”, Enfoque Bíblico, http://ebglobal.org/inicio/que-constituye-un-matrimonio-segun-la-biblia.html.

Shepherd, Gordon (1994) Neurobiología [Neurobiology] (Oxford, Inglaterra: Oxford University Press), tercera edición.

Spitzer, Robert (2003), “¿Pueden Algunos Hombres Homosexuales y Lesbianas Cambiar Su Orientación Sexual” [“Can Some Gay Men and Lesbians Change Their Sexual Orientation?”] Archives of Sexual Behavior, 5 de octubre.