Lecciones del libro de Hechos: Hacia Roma

Resumen

Como en el caso del apóstol Pablo, nosotros somos los únicos que podemos socavar el poder del Evangelio en nuestra vida.

— Lectura bíblica recomendada: Hechos 28:30-31

Introducción

I. En Hechos 27-28, Pablo viaja a Roma, aunque su viaje llega a ser muy peligroso.

II. La verdad general de estos eventos es que los propósitos de Dios no pueden ser socavados, sin importar lo que suceda (Job 42:2; Isaías 55:10-11).

Exposición

I. El comienzo del viaje (27:1-26).

A. Lucas comienza listando a los que viajaban con Pablo: doscientas setenta y seis personas en total (27:1-2; 27:37).

B. Después de leer de varias escalas en el camino, vemos que Pablo advierte del peligro inminente, aunque su consejo no es escuchado (27:9-12).

C. Pablo aseguró que las vidas de los tripulantes no se perderían (27:21-26).

D. Dios pudo haber permitido estas circunstancias adversas para fortalecer a Pablo y convencer a los que viajaban con él.

II. El naufragio en Malta (27:27-28:10).

A. Los eventos sucedieron como el ángel había dicho a Pablo (27:27-44).

B. En dos ocasiones, la vida de Pablo estuvo en peligro, y en las dos ocasiones Dios lo salvó.

1. Los soldados planearon matar a los prisioneros (27:42-44).

2. Una víbora venenosa mordió a Pablo (28:1-6; cf. Marcos 16:17-18).

C. Las interacciones de la tripulación en Malta fueron amigables, ya que la gente los trató bien y Dios realizó milagros a través de Pablo (28:2, 7-10).

III. Llegada y ministerio en Roma (28:11-31).

A. Después de unas pocas escalas más, Pablo finalmente llegó a Roma (28:11-16).

B. Como siempre, él comenzó a persuadir a los judíos locales (28:17-20).

C. Como siempre, algunos dieron acogida al Evangelio, pero otros lo rechazaron con corazones endurecidos, como Isaías había predicho mucho tiempo atrás (28:21-27; cf. Isaías 6:9-10).

D. Sin perder tiempo, Pablo continuó buscando una tierra más fértil (28:28-29).

E. Luego pasó dos años completos en arresto domiciliario, predicando y enseñando el Evangelio y escribiendo cuatro cartas del Nuevo Testamento (Efesios, Filipenses, Colosenses y Filemón).

Conclusión

I. Además de saber lo que sucedió, queremos saber por qué esto importa.

II. Nosotros somos los únicos que podemos restringir el poder del Evangelio en nuestra vida.