Su pueblo especial: Nuestra ética de trabajo

Resumen

Ya que los principios bíblicos se aplican a todos los aspectos de la vida, esforcémonos por honrar a Dios en el trabajo.

— Lectura bíblica recomendada: Efesios 6:5-9

Introducción

I. La organización del hogar en tiempos de Pablo incluía la relación entre siervos y amos.

II. Aunque dicha relación tenía muchas connotaciones distintas a las de nuestra relación laboral actual, estos pasajes todavía bosquejan las demandas éticas del Señor para Su pueblo en el ámbito laboral.

Exposición

I. El origen del trabajo.

A. El trabajo es una parte inherente del plan y del propósito de Dios para la humanidad (Génesis 1:26-28; 2:15).

B. Ya que conocemos la naturaleza de Dios, debemos entender que el trabajo es beneficioso para la humanidad (Deuteronomio 6:24; Santiago 1:17).

II. El mandamiento de trabajar.

A. Ya que el trabajo forma parte del plan de Dios, Él manda a Su pueblo que trabaje (2 Tesalonicenses 3:7-12).

B. Obviamente, debemos distinguir entre no poder trabajar y no querer trabajar; pero todos los que pueden trabajar deben hacerlo.

III. La ética de trabajo.

A. Dios demanda ética en nuestro trabajo.

B. El cristiano que tiene ética de trabajo es descrito de la siguiente manera:

1. Trabaja para ser de beneficio a los demás, en vez de ser una carga (Efesios 4:28; 1 Timoteo 6:17-19; 2 Tesalonicenses 3:7-8).

2. Trabaja con buena voluntad (Efesios 6:5-6; Colosenses 3:22).

3. Trabaja para Cristo, no solo para los hombres (Efesios 6:6-7; Colosenses 3:23; cf. Mateo 25:31-46).

IV. Las recompensas del trabajo.

A. Como siempre, Dios recompensa a los fieles, prometiendo:

1. Una recompensa por su labor (Efesios 6:8).

2. Una cosecha por su esfuerzo (Gálatas 6:7-10).

3. Sobre todo, una herencia eterna (Colosenses 3:24; 1 Timoteo 6:18-19; 1 Corintios 15:58).

B. Otros pueden pasar por alto nuestro trabajo, pero Dios nunca lo olvida ni lo pasa por alto (Hebreos 6:10; 2 Corintios 5:10).

Conclusión

I. Estos principios se aplican en cualquier contexto laboral.

II. ¿Puede imaginar un mundo en el que todos adoptaran esta actitud y sirvieran de esta manera?

III. Esforcémonos por hacer brillar nuestra luz en el lugar de trabajo para que el nombre de Dios sea honrado.