Su pueblo especial: La organización general de la iglesia

Resumen

Para honrar a Dios, Su pueblo especial debe rechazar toda forma de gobierno u organización eclesiástica de origen humano.

— Lectura bíblica recomendada: Filipenses 1:1-2

Introducción

I. Por definición, el cuerpo de Cristo es una «organización»; es decir, un grupo de personas con un propósito particular.

II. Como tal, debe contar con un sistema de gobierno que le permita funcionar como debe hacerlo.

III. En esta lección veremos, de manera general, la estructura de la iglesia.

Exposición

I. La Cabeza del cuerpo.

A. Cada «organización» debe tener una cabeza que determine la función del cuerpo.

B. Cristo es la única Cabeza de la iglesia (Mateo 16:18; Efesios 1:22-23; 4:15-16; 5:23; Colosenses 1:18; 2:10, 19).

II. Los subordinados.

A. Cristo delegó la tarea de la iglesia a cuatro grupos subordinados.

1. Los ancianos (Hechos 20:17, 28-31; Efesios 4:11; 1 Timoteo 3:1-7; 1 Pedro 5:1-4).

2. Los diáconos (Filipenses 1:1; 1 Timoteo 3:8-13).

3. Los evangelistas (Efesios 4:11; 1 Timoteo 4:12-16; 2 Timoteo 4:1-4).

4. Los santos (Efesios 4:12; Filipenses 1:1).

B. Los cuatro grupos se someten a la autoridad de Cristo en todos los asuntos de fe y práctica (Efesios 1:22-23).

III. El poder de este diseño.

A. Cuando ignoramos los caminos de Dios y seguimos los nuestros, socavamos el diseño de Dios para Su iglesia.

B. Efesios 4:11-16 resalta el potencial para lo bueno cuando se hacen las cosas a la manera de Dios.

C. Al funcionar según lo que Él planeó, Su iglesia crecerá y prosperará en este mundo caído.

Conclusión

I. El patrón del Nuevo Testamento es bastante diferente al del mundo denominacional.

II. Algunos tienen a una persona en control (por ejemplo, al papa, al rey o a la reina de Inglaterra), mientras que otros tienen grupos superiores (convenciones, concilios, etc.), o incluso se rigen por el voto popular.

III. El pueblo especial de Dios debe rechazar toda forma de gobierno u organización eclesiástica de origen humano; en cambio, debe seguir el liderazgo de Dios según lo prescrito en Su voluntad.