Bendiciones en Cristo: Cercanía a Dios en Cristo

Resumen

Estar separado de Dios y Su pueblo es una tragedia terrible, pero los que están en Cristo disfrutan de comunión con Dios.

— Lectura bíblica recomendada: Efesios 2:11-22

Introducción

I. Es difícil ser excluido o sentirse apartado de los demás.

II. La separación de Dios y de Su pueblo es la exclusión más trágica de todas.

III. Esta es la situación de todos los que están sin Cristo.

Exposición

I. La condición sin Cristo (vss. 11-13).

A. Antes de recibir la gracia de la cual Pablo habló, los gentiles:

1. Estaban separados de la ciudadanía de Israel (no eran el pueblo de Dios).

2. Eran ajenos a los pactos de la promesa (cf. Romanos 3:1-2; 9:4-5).

3. No tenían esperanza y Dios en el mundo (cf. Romanos 1:21-28).

4. Estaban alejados de Dios y de Su pueblo.

B. El recuerdo de esta situación pasada debería acentuar nuestro aprecio por Cristo.

II. Condiciones en Cristo (vss. 13-22).

A. En Cristo, y por medio de Su sangre, Dios invirtió las condiciones previas.

B. En Cristo, y por Su sangre, ahora podemos:

1. Ser acercados (vs. 13; cf. Isaías 59:1-2; Efesios 1:7; Colosenses 1:20; 1 Juan 1:7).

2. Ser el Israel de Dios (vss. 14-15; Romanos 2:28-29; 9:6; Gálatas 6:16).

3. Ser reconciliados por Dios (vss. 16-18).

4. Recibir ciudadanía y ser miembros de la familia de Dios (vs. 19).

5. Ser parte de la morada de Dios (vss. 21-22; cf. 1 Pedro 2:4-9).

III. Cristo, nuestra paz (vss. 13-18).

A. Jesús no solamente nos dio paz, sino también es nuestra paz.

B. Las condiciones que separaban a los gentiles de Dios y Su pueblo solamente podían ser revertidas por Cristo (cf. Job 9:32-35; 1 Timoteo 2:4-5).

C. Él logró esto al abolir la Ley que nadie pudo cumplir (cf. Romanos 8:3; Gálatas 3:10; Colosenses 2:14; Hebreos 8:6-8, 13; 9:6-15; 10:1-4).

Conclusión

I. El estado previo y posterior que este pasaje presenta es remarcable.

II. La tragedia de la separación de Dios y de Su pueblo permanece siendo una condición trágica para los que están fuera de Cristo.

III. Sin embargo, para aquellos que están en Cristo, esta separación es reemplazada por la ciudadanía, unidad y relación íntima con Dios y Su pueblo.

IV. Recordemos siempre Quién es nuestra paz y el precio que Él pagó para brindarnos tal paz.