Cristianismo Contradictorio

Resumen

La declaración del discipulado cristiano sin la demostración tangible de la fe cristiana es vacía y contradictoria.

Hoy muchos cristianos profesan creencia en Dios y lealtad a Su voluntad revelada—la Biblia, pero su conducta contradice su profesión. La Biblia no solamente es una carta muerta para aquellos que la rechazan y por ende impiden que influencie su vida, sino también es una carta muerta para los cristianos que la ignoran y por ende no la practican en su vida.

Durante Su ministerio, Jesús criticó a algunos que se consideraban Sus discípulos e hijos de Dios pero que, sin embargo, no demostraban su discipulado por medio del cumplimiento y la obediencia a las directivas divinas. Él declaró: “¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?” (Lucas 6:46). Por otra parte, también señaló: “Antes bienaventurados los que oyen la palabra de Dios, y la guardan” (Lucas 11:28). De igual manera, Santiago escribió:

Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos. Porque si alguno es oidor de la palabra pero no hacedor de ella, éste es semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural. Porque él se considera a sí mismo, y se va, y luego olvida cómo era. Mas el que mira atentamente en la perfecta ley, la de la libertad, y persevera en ella, no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la obra, éste será bienaventurado en lo que hace (1:22-25).

El apóstol Juan continuó la discusión en cuanto a la correlación entre la profesión y la obediencia a la instrucción divina.

Y en esto sabemos que nosotros le conocemos, si guardamos sus mandamientos. El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él; pero el que guarda su palabra, en éste verdaderamente el amor de Dios se ha perfeccionado; por esto sabemos que estamos en él. El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo (1 Juan 2:3-6).

Profesar el cristianismo requiere que se implemente la justicia y el servicio piadoso en la vida. ¡Hablar no cuesta nada! La acción debe corresponder a las declaraciones de amor a Jesucristo. Las declaraciones solas no tendrán valor eterno suficiente ante el tribunal de nuestro Señor.

No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad (Mateo 7:21-23).

Jesucristo es el Autor de salvación solamente para los que Le obedecen (Hebreos 5:9). Aparte de la salvación de los pecados en la tierra, la obediencia a las directivas divinas es vital para la salvación eterna. “Bienaventurados los que lavan sus ropas, para tener derecho al árbol de la vida, y para entrar por las puertas en la ciudad” (Apocalipsis 22:14).

La declaración del discipulado cristiano sin la demostración visible o tangible de la fe cristiana es vacía, inútil y vana (Santiago 2:14-26). La fe cristiana sin las obras correspondientes está “muerta” (Santiago 2:17,20,26).

El cristianismo válido debe demostrar el camino. Hay cosas que los cristianos simplemente no deben decir. “Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca” (Efesios 4:29a; cf. Colosenses 3:8). En contraste, los cristianos maduros hablan palabras de edificación (Efesios 4:29b). El vocabulario de algunos cristianos les traiciona ya que está en armonía con la voluntad del diablo en vez de la voluntad de Jesús.

El cristianismo válido debe demostrar el camino. Hay cosas que los cristianos simplemente no deben hacer. Además, los cristianos maduros andan como Jesús anduvo—en la luz del Evangelio (1 Juan 1:7). “Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora sois luz en el Señor; andad como hijos de luz” (Efesios 5:8).

Los cristianos domingueros cuyo cristianismo no es aparente de lunes a sábado están practicando un cristianismo contradictorio. La modestia, el lenguaje limpio, la honestidad, la pureza moral y el servicio no están limitados a la asamblea del Día del Señor. La práctica de un cristianismo contradictorio evita que los padres críen hijos que son fieles a Jesús y a Su iglesia. Cualquier persona cuyo cristianismo es una ilusión no tendrá eficacia en influenciar a sus familiares, vecinos o compañeros de estudio o trabajo con el Evangelio de Jesucristo. El cristianismo contradictorio no preparará a nadie para el gran Juicio Final. Por tanto, debemos analizar nuestra fe cristiana de vez en cuando para que no desaprobemos en el examen final cuando el tiempo se acabe.

Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probaos a vosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que estéis reprobados? (2 Corintios 13:5).