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Exactamente lo Opuesto que Dios Dice [Parte 1]

Cuando Dios puso al hombre en el huerto paradisíaco, le prohibió comer del árbol de la ciencia del bien y del mal, diciendo: “De todo árbol del huerto podrás comer; mas del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás” (Génesis 2:16-17, énfasis añadido). Y cuando Satanás tentó por primera vez a la raza humana, dijo a la mujer: “No moriréis” (Génesis 3:4). Como puede notar, esto es exactamente lo opuesto que Dios dijo. Mientras que Dios dijo, “Moriréis”, Satanás dijo: “No moriréis”.

Satanás todavía continúa engañando a la gente al declarar exactamente lo opuesto que Dios dice en Su Palabra inspirada. Hay tres razones principales por las cuales la gente acepta las mentiras de Satanás por encima de la verdad de Dios: (1) Como Eva (Génesis 3:2-3), muchos saben general o específicamente lo que Dios dice sobre un tema particular, pero permiten que la seducción de Satanás contamine sus mentes a tal punto de rechazar la verdad recibida (vs. 6; cf. Oseas 4:6). (2) Como Acab, otros claramente no están interesados en la verdad de Dios, y prefieren el engaño de Satanás que armoniza con sus deseos, intenciones y razonamientos (1 Reyes 22; cf. Juan 10:24-25). (3) Y como la audiencia de Pedro en el Pórtico de Salomón (Hechos 3:17), otros aceptan la mentira de Satanás debido a su ingenuidad e ignorancia de las Escrituras (cf. Levítico 5:18). En cada caso, el engaño de Satanás produce esclavitud espiritual y expone al crédulo a la condenación eterna (2 Tesalonicenses 2:3-12).

¿Cuáles son algunas de las mentiras modernas de Satanás que declaran desvergonzadamente lo opuesto que Dios ha inspirado en Su Palabra? Considere la siguiente lista breve como un ejemplo en el aspecto doctrinal. [Esta lista puede sorprenderle, ya que muchos que reclaman creer en Dios y la Biblia aceptan y promueven tales declaraciones como verdad divina. Por ende, le pido que abra su corazón, mente y Biblia, y considere lo que Dios realmente dice].

“El bautismo no salva”.

Esta es una de las declaraciones más comunes y aceptadas por la comunidad protestante. De hecho, si hace una búsqueda rápida en el Internet en cuanto al bautismo y su relación con la salvación, descubrirá que los primeros resultados son respuestas que proponen que el bautismo no tiene nada que ver con la salvación. Por ejemplo, Matt Slick, presidente del Ministerio de Apologética e Investigación Cristiana, escribió: “Una de las preguntas más preocupantes en el cristianismo es si el bautismo es o no necesario para la salvación. La respuesta es simple: ‘No. El bautismo en agua no es necesario para la salvación’ (Slick, s.d.).

Pero ahora ponga a un lado lo que una gran mayoría de la comunidad religiosa dice en cuanto al bautismo, y considere la Palabra inspirada de Dios. El Señor mismo dijo:

El que creyere y fuere bautizado, será salvo; mas el que no creyere, será condenado (Marcos 16:16, énfasis añadido; cf. Hechos 2:38).

Se debe señalar que muchos en el mundo religioso declaran que “el bautismo no salva o no es necesario para la salvación” como si este fuera un enunciado bíblico explícito o claramente deducible, pero lo cierto es que no existe ningún enunciado bíblico que incluso declare algo similar. Si Dios en la carne dijo que “el que creyere y fuere bautizado, será salvo”, ¿debería alguien atreverse a decir lo contrario?

La explicación más común que se ofrece como refutación del enunciado del Señor en Marcos 16:16 es que Él no volvió a repetir “más el que no creyere y fuere bautizado, será condenado” en la segunda parte de Su enunciado, y que por ende, esta omisión significa que el bautismo realmente no salva (cf. Rhodes, 1997, p. 178). Esta refutación terriblemente pobre e irresponsable sugiere que Jesús dijo algo y que Se contradijo en Su mismo enunciado. El lector imparcial puede entender que la inclusión del bautismo en la segunda cláusula simplemente no es necesaria en vista de la cláusula previa a favor del bautismo como un requisito para la salvación (vea Pinedo, 2011a para una explicación adicional).

Adicionalmente, considere lo que el apóstol Pedro escribió en su primera epístola:

El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva (no quitando las inmundicias de la carne, sino como la aspiración de una buena conciencia hacia Dios) por la resurrección de Jesucristo (1 Pedro 3:21, énfasis añadido).

Es interesante notar que a pesar que el apóstol registró claramente que el bautismo nos salva, hoy muchos líderes religiosos dicen exactamente lo contrario (e.g., Hindson y Kroll, 1994, p. 2612). ¿Es el resto de este versículo una contradicción de la primera parte? Desde luego que no. Pedro simplemente estaba explicando “cómo” el bautismo nos salva (vea Pinedo, 2011a).

¿Pero no somos salvos “por gracia”? Absolutamente; eso es lo que Dios dice en Efesios 2:8. ¿No somos salvos “por fe”? Absolutamente; sin fe es imposible agradar a Dios (Hebreos 11:6). Pero así como la gracia no anula la fe, la fe no anula el bautismo. Ya que la Biblia dice que la gracia de Dios es para salvación, ¿se debería descartar la fe—incluso cuando la misma Biblia también dice que la fe es necesaria? ¿Se debería descartar el arrepentimiento (Hechos 2:38; 2 Corintios 7:10)? Entonces, ¿por qué se debería descartar el bautismo—si la misma Biblia también declara que este acto es necesario para la salvación, el discipulado cristiano, el perdón de pecados, la entrada al reino y la adición al cuerpo de Cristo (Juan 3:3-5; Mateo 28:19-20; Marcos 16:15-16; Hechos 2:38; 22:16; Gálatas 3:27; Colosenses 2:12; 1 Pedro 3:21)?

En este punto también se debe señalar que la esencialidad del bautismo para la salvación no quiere decir que se entienda el bautismo como el fundamento de la salvación; el sacrificio de Cristo lo es (Hebreos 9:14; Apocalipsis 1:5; 5:9). El bautismo responde la pregunta “cuándo” en cuanto a la salvación, no el “qué” de la salvación. El bautismo nos salva (o es necesario para la salvación) ya que en este acto contactamos espiritualmente la sangre salvadora de Cristo (Romanos 6:3-5; Colosenses 2:12-13; vea Pinedo, 2010).

“Somos salvos solamente por fe”.

En la misma línea de pensamiento en cuanto a la salvación se encuentra el enunciado religioso común de que somos salvos “solamente por fe”. Esta afirmación comenzó generalmente como una protesta contra las obras del catolicismo, y ahora se ha extendido a cualquier obra de obediencia en absoluto. Mucha gente ha escuchado esta afirmación tantas veces que ahora piensa que es un enunciado inspirado.

En su libro de “respuestas bíblicas”, Ron Rhodes señaló que “la gran mayoría de pasajes que lidian con la salvación en el Nuevo Testamento afirma que la salvación es solamente por fe” (1997, p. 177, énfasis añadido). Luego presentó Juan 3:16-17 como un ejemplo. Aunque es cierto que este pasaje hace referencia a la esencialidad de la “creencia” (fe) en la salvación, no afirma que “la salvación es solamente por fe”—como Rhodes sugirió. En realidad, si este pasaje enseñara que la salvación es solamente por fe, entonces tuviéramos que rechazar Efesios 2:8 que dice que somos salvos por gracia, o Apocalipsis 1:5; 5:9 que dice que somos salvos por la sangre de Cristo.

En otra respuesta popular en línea, se declara que “Pablo dogmáticamente dice que la justificación es por fe solamente (Efesios 2:8-9)” (“¿Es la Salvación…?”, s.d., énfasis añadido). Pero el dogmatismo del autor (no de Pablo) realmente no le permite ver que en ninguna parte de Efesios 2:8-9 el apóstol inspirado registró “fe solamente”. De hecho, este pasaje incluye dos componentes de la salvación: la gracia y la fe. Si es “solamente por fe”, entonces no puede ser “por gracia”; si es también “por gracia”, entonces no puede ser “solamente por fe”.

Como usted ya habrá deducido, el error es adjuntar la palabra “solamente” para sugerir que la Biblia enseña que “somos salvos solamente por fe”. ¿Pero qué dice el Volumen Sagrado?

Vosotros veis, pues, que el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe (Santiago 2:24, énfasis añadido).

De manera interesante, Santiago 2:24 es el único pasaje bíblico que usa la frase “solamente por la fe”, y en ese pasaje, se condena tal fe. Solamente el prejuicio contra la verdad bíblica, o la ignorancia de la misma, pudiera guiar a una gran parte del mundo religioso a creer y promover exactamente lo opuesto que Dios dice.

“El cristiano no puede caer de la gracia”.

La idea de que los “elegidos de Dios” no pueden resistir la gracia de Dios y caer de ella (perdiéndose eternamente) es un punto principal de la teología calvinista que ha influenciado a una mayoría de la comunidad protestante. A esta idea también se la conoce como “la seguridad eterna del creyente”, “la perseverancia de los santos”, “la imposibilidad de apostasía” o “una vez salvo, siempre salvo”.

Sam Morris, “pastor” bautista, expresó claramente las implicaciones de esta idea:

¡Nosotros sostenemos la posición de que los pecados de un cristiano no condenan su alma! La manera en que un cristiano vive, lo que dice, su carácter, su conducta o su actitud hacia otras personas no tienen nada que ver con la salvación de su alma (s.d., p. 1).

Aunque la mayoría de partidarios de la “gracia imperdible” no estaría dispuesta a expresar esta creencia de tal manera reveladora, Morris simplemente ha declarado la consecuencia lógica de esta doctrina.

La Confesión de Fe de Westminster provee el fundamento para esta creencia:

Aquellos a quienes Dios ha aceptado en su Amado, eficazmente llamados y santificados por su Espíritu, no pueden caer totalmente o finalmente del estado de la gracia; pero ciertamente perseverarán allí hasta el fin, y serán eternamente salvos… Esta perseverancia de los santos no depende de su propio libre albedrío, sino de la inmutabilidad del decreto de la elección, que fluye del amor gratuito e incambiable de Dios el Padre (en Dods y White, 1881, p. 110).

Pero ahora considere lo que la Palabra infalible de Dios dice. Al escribir a los cristianos en Galacia en cuanto a la irrelevancia de la circuncisión en la era cristiana, Pablo amonestó:

Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez sujetos al yugo de esclavitud… De Cristo os desligasteis, los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído (Gálatas 5:1-4, énfasis añadido).

Cualquier intento de refutar la verdad bíblica al sugerir que el apóstol no estaba hablando a cristianos salvos es improductivo; los oyentes gozaban de un estado de libertad en Cristo, y no debían regresar al yugo de esclavitud. Estaban ligados a Cristo, así que no debían desligarse. La razón demanda que se entienda que para que alguien caiga de la gracia de Dios, primero debe ser parte de esa gracia, es decir, debe ser un creyente salvo por la gracia de Dios. Aparte de este enunciado explícito que afirma que el cristiano puede caer de la gracia, cada libro del Nuevo Testamento revela esta verdad bíblica (vea Webster, 2012).

El enemigo sabe que, si el hombre cree la mentira de que una vez salvo, siempre será salvo, entonces no sentirá la necesidad de ocuparse en su salvación con temor y temblor (Filipenses 2:12), no sentirá la necesidad de andar en santa y piadosa manera de vivir (2 Pedro 3:11), y no sentirá la necesidad de auto examinarse para determinar si realmente está en la fe (2 Corintios 13:5).

“No tiene nada de malo inclinarse ante las imágenes”.

No es un secreto que las imágenes religiosas ocupan un lugar especial en el corazón de la comunidad católica. Los devotos las honran, veneran, suplican, bendicen, exhiben, besan, compran y venden. Y aunque la Biblia claramente dice, “No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra” (Éxodo 20:4), los templos católicos están llenos de tales imágenes. El catolicismo generalmente excusa la iconografía religiosa al declarar que “[e]s correcto mostrar respeto a los retratos e imágenes de Cristo y Sus santos, ya que estos son representaciones y conmemoraciones de ellos” (O’Brien, 1901, p. 175). Sin embargo, el lector honesto de la Biblia puede notar que las cláusulas, “arriba en el cielo”, “abajo en la tierra” y “en las aguas debajo de la tierra”, no dejan espacio para la manufactura de alguna imagen—sea de dioses falsos o de la Divinidad santa (cf. Hechos 17:29).

Pero no solamente se sugiere que “no es malo hacer imagen o semejanza” religiosa, sino también se insiste en que “sialguien se arrodilla simplemente haciéndolo como un gesto de respeto o cariño, no tiene nada de malo” (Zabala, 2000, énfasis añadido). Pero considere lo que la Biblia dice al respecto:

No te inclinarás a ellas [las imágenes], ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen (Éxodo 20:5, énfasis añadido).

¿A quién se debe creer? ¿Debemos creer a Dios Quien dice, “No te inclinarás y no honrarás”, o a algunos religiosos que dicen, “No tiene nada de malo”? Ya que las opiniones de los hombres no tendrán audición en el Juicio Final, entonces debemos creer en la Palabra de Dios que juzgará a cada alma humana (Juan 12:48).

“Podemos saber el día y la hora de la Segunda Venida de Cristo”.

Sin importar la cantidad abrumadora de intentos fallidos de predecir el tiempo de la Segunda Venida de Cristo, en cada generación aparece un “profeta” que reclama poseer nueva revelación o cálculos exactos para “el fin del tiempo”. William Miller, un predicador bautista que comenzó el movimiento adventista, predijo con “confianza infalible” que “el fin” llegaría en 1843, y luego en 1844. Ellen White, otra líder adventista, ofreció apoyo a los cálculos de Miller y también propuso otras fechas. Los mormones, los Testigos de Jehová y otras religiones también han contribuido con sus propias predicciones (Broadwater, 2014, pp. 35-43).

Se podría pensar que después de tantos fracasos repetidos, la “cristiandad” en general ya debería haber aprendido a tomar en serio las siguientes declaraciones del mismo Hijo de Dios en cuanto a Su Segunda Venida:

Pero del día y la hora nadie sabe, ni aun los ángeles de los cielos, sino sólo mi Padre (Mateo 24:36; cf. Marcos 13:32, énfasis añadido).
Velad, pues, porque no sabéis cuándo vendrá el señor de la casa; si al anochecer, o a la medianoche, o al canto del gallo, o a la mañana (Marcos 13:35, énfasis añadido).

Los escritores inspirados del Nuevo Testamento también concordaron con el Señor (e.g., 1 Tesalonicenses 5:2; 2 Pedro 3:10).

Sin embargo, al enemigo no le importa cuán antiguas sean sus mentiras; él las seguirá repitiendo; le agrada continuar diciendo lo opuesto que Dios dice. Algunos años atrás, Harold Camping se atrevió a promover una fecha más. Él señaló que “[l]a Santa Biblia nos da…pruebas sorprendentes que indican que el 21 de mayo del 2011 es muy exacto en cuanto a la fecha para el Día del Juicio”, que los “verdaderos creyentes…saben el tiempo (la hora) y muchas cosas acerca del Día del Juicio”, y que “ante toda esta información increíble, ¿cómo puede alguien atreverse a disputar con la Biblia en cuanto a la verdad absoluta de que el principio del Día del Juicio y el Rapto ocurrirán el 21 de mayo del 2011?” (vea Pinedo, 2011b).

El hecho que usted y yo todavía estemos aquí es evidencia contundente de que las declaraciones bíblicas continúan siendo verdaderas, y que los enunciados del diablo—aunque populares y repetidos—continúan siendo simplemente mentiras.

“Jesús no es Dios”.

La mayoría de personas informadas, religiosas o no, reconocen que Jesús fue un personaje histórico real que vivió en Palestina algo de 2,000 años atrás. Pero es una marca distintiva del cristianismo verdadero creer que Jesús no solamente fue un hombre o profeta, sino también Dios encarnado. Desde luego, esta creencia está basada en múltiples enunciados de la verdad inspirada.

Porque un niño nos es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombro; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios Fuerte, Padre Eterno, Príncipe de Paz (Isaías 9:6, énfasis añadido).
En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios (Juan 1:1, énfasis añadido).
Porque deseara yo mismo [Pablo] ser anatema, separado de Cristo, por amor a mis hermanos, los que son mis parientes según la carne; que son israelitas,…de los cuales, según la carne, vino Cristo, el cual es Dios sobre todas las cosas, bendito por los siglos. Amén (Romanos 9:5, énfasis añadido).

Otros muchos enunciados bíblicos implican la deidad de Jesús (e.g., Mateo 28:19; Juan 5:58; 8:38; 20:28; Filipenses 2:6; Apocalipsis 5:11-14).

No obstante, entre los que reclaman lealtad a la Biblia, existe una religión principal, los Testigos de Jehová, que declara exactamente lo opuesto en cuanto a Jesús. Por ejemplo, El Atalaya, una de las revistas principales de esta denominación, ha señalado varias veces que las Escrituras “muestran que Jesús no es Dios Todopoderoso”. Su sitio web declara que los testigos de Jehová “no adora[n] a Jesús, ya que no cree[n] que sea Dios Todopoderoso” (citado en Lyons, 2005).

En sus esfuerzos por negar la deidad de Jesús, los Testigos de Jehová incluso han hecho ajustes a los pasajes bíblicos relevantes en cuanto al tema, incluyendo los pasajes que claramente indican que Jesús, como Dios, recibió adoración de los hombres (vea Lyons, 2005).

¿Por qué quiere el enemigo que el mundo crea que Jesús no es Dios? El Señor mismo indicó la razón: “porque si no creéis que yo soy [cf. Éxodo 3:14], en vuestros pecados moriréis” (Juan 8:24).

CONCLUSIÓN

¿Son estos todos los engaños que el enemigo ha causado que muchos en la comunidad religiosa crean? No; las mentiras de Satanás son tan variadas y numerosas como lo son las religiones en el mundo. Pero la lista anterior es un ejemplo breve de creencias religiosas populares que declaran exactamente (casi palabra por palabra) lo contrario que Dios ha revelado doctrinalmente en Su Palabra.

Finalmente, considere esto: Si Dios dice, “El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva” (1 Pedro 3:21), “el hombre es justificado por las obras, y no solamente por la fe” (Santiago 2:24), “de la gracia habéis caído” (Gálatas 5:4), “No te harás imagen, ni ninguna semejanza… No te inclinarás a ellas, ni las honrarás” (Éxodo 20:4-5), “Pero del día y la hora nadie sabe” (Mateo 24:36), y “Cristo, el cual es Dios” (Romanos 9:5), ¿puede el hombre concluir o creer exactamente lo opuesto? Si es así, ¿qué verdad bíblica realmente podemos leer y entender de la misma manera en que se registra?

Lo cierto es que si es aceptable creer exactamente lo opuesto que Dios dice sobre un tema particular, entonces, también debe ser aceptable creer lo opuesto en cada tema bíblico. La conclusión lógica entonces es que solamente un paso hacia la aceptación de cualquier enseñanza contraria a la Palabra de Dios, producirá caos lógico y finalmente la condena eterna del alma (Apocalipsis 22:18-19).

Referencias

Broadwater, Billy (2014), La Exposición de las Falacias del Rapto Pre-Tribulación [Exposing the Fallacies of the Pre-Tribulation Rapture] (Bloomington, IL: WestBow).

Dods, Marcus y Alexander Whyte, eds. (1881), La Confesión de Fe de Westminster [The Westminster Confession of Faith] (Edimburgo, Escocia: T&T Clark).

“¿Es la Salvación por Fe Solamente, o por Fe Más Obras?” (sine data), Got Questions, http://www.gotquestions.org/Espanol/Fe-solamente.html.

Hindson, Edward y Woodrow Kroll (1994), El Comentario Bíblico Paralelo de la KJV [The KJV Parallel Bible Commentary] (Nashville, TN: Thomas Nelson).

Lyons, Eric (2005), “Los Testigos de Jehová y la Adoración de Jesús” [“Jehovah’s Witnesses and the Worship of Jesus”], Apologetics Press, https://www.apologeticspress.org/apcontent.aspx?category=10&article=1481.

Morris, Sam (sine data), “Una Discusión que Involucra un Tema Pertinente a Todos los Hombres” [“A Discussion Which Involves a Subject Pertinent to All Men”].

O’Brien, Thomas, ed. (1901), Un Catecismo Avanzado de la Fe y Práctica Católica [An Advanced Catechism of Catholic Faith and Practice] (Nueva York: D.H. McBride & Company).

Pinedo, Moisés (2010), “‘¿Qué?’ y ‘¿Cuándo?’—Un Estudio Sobre la Salvación”, EB Global, http://www.ebglobal.org/inicio/que-y-cuando-un-estudio-sobre-la-salvacion.

Pinedo, Moisés (2011a), “Objeciones al Bautismo Desde el Campo de la Exégesis Conflictiva y la Hipótesis Extremista”, EB Global, http://www.ebglobal.org/inicio/objeciones-al-bautismo-desde-el-campo-de-la-exegesis-conflictiva.

Pinedo, Moisés (2011b), “¡Podemos Saber el Tiempo del Fin!...¿o No?”, EB Global, http://www.ebglobal.org/inicio/podemos-saber-el-tiempo-del-fino-no.html.

Rhodes, Ron (1997), El Libro Completo de Respuestas Bíblicas [The Complete Book of Bible Answers] (Eugene, OR: Harvest House).

Slick, Matt (sine data), MIAPIC, http://www.miapic.com/es-bautismo-necesario-para-la-salvacion.

Webster, Allen (2012), “¿Puede un Cristiano Caer de la Gracia?”, EB Global, http://www.ebglobal.org/inicio/puede-un-cristiano-caer-de-la-gracia.html.

Zavala, Martín (2000), “Imágenes e Ídolos”, Defiende Tu Fe, http://www.defiendetufe.org/idolos.htm.