Los Falsos Maestros

Lectura bíblica recomendada: Isaías 30:8-13

Introducción

A. Hay algunas personas en las cuales pensamos que siempre podemos confiar.

B. En vez de pensar que los predicadores nunca nos guiarán al error, debemos guardarnos del engaño, ya que los falsos maestros todavía abundan.

Exposición

I. Los falsos maestros siempre han estado dispuestos a decir “cosas halagüeñas” (Isaías 30:10).

A. Los profetas del Rey Acab le dijeron lo que él quería oír en vez de lo que necesitaba oír, y trataron de hacer que Micaías hiciera lo mismo (1 Reyes 22:11-14).

B. Hananías satisfizo con mucha disposición el apetito de los judíos en cuanto a una predicación positiva, mientras que Jeremías advirtió fielmente la cautividad venidera de Judá (Jeremías 28).

C. La Palabra de Dios siempre permanece (Jeremías 44:28-29; Mateo 24:35).

II. Los falsos maestros son un peligro para toda la humanidad.

A. Ellos le costaron la libertad (Jeremías 40:2-3), el bienestar (Jeremías 29:6; cf. Esdras 2:64-67) y las vidas (Jeremías 42:19-20) de la gente de Judá.

B. Jesús advirtió en cuanto a los falsos profetas (Mateo 7:15; 24:11-12).

C. A los falsos profetas no les importa la gente a quienes predican; ellos se sirven a sí mismos y hacen mercadería del nombre santo de Dios (2 Pedro 2:3).

III. Los falsos maestros todavía están entre nosotros.

A. En los primeros días del cristianismo, había falsos profetas en Chipre (Hechos 13:6-8), Galacia (Gálatas 1:6-7; 3:1), Colosas (Colosenses 1:16-23) y Éfeso (1 Timoteo 1:3-4).

B. Pablo informó a Timoteo que el problema de la falsa enseñanza empeoraría (2 Timoteo 3:13; 4:3-4; cf. 1 Juan 4:1).

C. Los falsos profetas declaran que Dios no castigará la iniquidad (Jeremías 5:12-13; 14:13; 23:16-17), y no exponen el pecado con el cual se debe lidiar (Lamentaciones 2:14; Ezequiel 13:10).

IV. ¿Qué debemos hacer en cuanto a los falsos maestros?

A. Debemos guardarnos por medio del estudio de la Palabra (Hechos 17:11; 2 Timoteo 3:14-17).

B. Debemos exponer sus mentiras y no participar en su pecado (1 Reyes 18; Romanos 16:17-18; Efesios 5:6-7; Tito 1:9-11).

C. No debemos fracasar en confirmar la verdad en amor (Efesios 4:14-15).

Conclusión

A. Usualmente los falsos maestros lucen inofensivos, pero la verdad escondida es que son mortales (Mateo 7:15; 2 Corintios 11:13-14).

B. Los falsos maestros no nos hacen ningún bien al prometernos falsa esperanza, y ellos no podrán salvarnos en el Juicio Final (Jeremías 37:19).

C. El mensaje que nosotros llevamos al mundo es poco popular (Mateo 10:22; Juan 15:18; Lucas 6:26), pero es lo único que puede salvarnos.

D. ¿Escogerá ser seducido por los encantos de los falsos maestros, o escuchará las verdades de la Palabra de Dios?