Humillado y exaltado

Resumen

En Cristo, el rico y el pobre gozan de igualdad verdadera y satisfacción completa. Así que, ¡regocíjese en Él siempre!

— Lectura bíblica recomendada: Santiago 1:9-11

Introducción

I. En nuestra cultura moderna existe una brecha grande entre el rico y el pobre.

II. Esta división produce envidia, explotación y una gran cantidad de otros problemas.

III. En Cristo, la igualdad que muchos buscan llega a ser una realidad.

Exposición

I. El rico y el pobre tienen pruebas diferentes.

A. La Biblia habla claramente en cuanto a que la riqueza material puede dificultar el bienestar espiritual.

1. El deseo equivocado de riquezas propone muchos peligros (1 Timoteo 6:6-11).

2. La comodidad puede causar que olvidemos a Dios (Deuteronomio 8:11-17; Santiago 4:13-17).

3. La autosuficiencia fue el problema del rico necio (Lucas 12:16-21).

4. El apego de las riquezas impidió que el joven rico siguiera al Señor hacia la vida eterna (Mateo 19:16-26).

5. La riqueza puede causar que se desprecie al pobre (Lucas 16:19-31; Santiago 5:1-6).

B. La pobreza también puede causar problemas espirituales.

1. El pobre puede envidiar al rico y caer en la codicia, lo cual es un pecado peligroso (Éxodo 20:17).

2. La codicia puede guiar al hurto y otras prácticas malas.

C. Por ende, debemos estar contentos con tener lo suficiente (Proverbios 30:7-9).

II. En Cristo, ambos gozan de igualdad.

A. En Cristo, la posición socioeconómica no tiene importancia.

B. El pobre en Cristo puede regocijarse en su exaltación (Santiago 2:5; 4:6,10; cf. Mateo 20:20-28; 1 Corintios 1:25-27).

C. El rico en Cristo puede regocijarse en que ha sido libre de la ceguera de las riquezas (Mateo 6:19-21; 1 Timoteo 6:17-19).

III. La piedad con contentamiento es gran ganancia.

A. Ni la riqueza ni la pobreza es inherentemente mala.

B. Cada una propone sus propios retos para la fidelidad.

C. La piedad con contentamiento siempre es el remedio (1 Timoteo 6:6-8).

Conclusión

I. Aunque el mundo trata de buscar en su propia sabiduría el contentamiento y la igualdad, la Biblia tiene la clave de la satisfacción.

II. Solamente se puede encontrar esta satisfacción en Cristo Jesús. Así que, ¡regocíjese en Él siempre!