Jesús y la Ética Sexual

Resumen

No hay estándar moral absoluto en el paganismo, pero para los cristianos, la naturaleza santa de Dios es el estándar.

Jesús, nuestro Salvador, Quien es puro y santo en vida, corazón, actitud y mente, enseñó a Sus discípulos en el Sermón del Monte:

Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio. Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón. Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno. Y si tu mano derecha te es ocasión de caer, córtala, y échala de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno (Mateo 5:27-30).

Jesús instó a Sus discípulos a ser cuidadosos de lo que ven, como también de lo que piensan en cuanto a las cosas que ven. La palabra “codicia” aquí significa un “deseo fuerte por lo que pertenece a otro”. La sociedad romana en el tiempo de Jesús era tan repugnante moralmente como lo es nuestra sociedad moderna.

Al considerar algunos términos negativos que el Nuevo Testamento usa y que se relacionan al tema, es fácil ver la importancia que Dios da a la perspectiva correcta en cuanto al sexo.

¿No sabéis que los injustos no heredarán el reino de Dios? No erréis; ni los fornicarios, ni los idólatras, ni los adúlteros, ni los afeminados, ni los que se echan con varones (1 Corintios 6:9).

Pablo indicó que aquellos que practican estos comportamientos ilícitos no entrarán al cielo. Aquí hay cuatro expresiones conectadas a las relaciones sexuales impuras: “fornicarios” son aquellos que tienen relaciones sexuales antes del matrimonio (1 Corintios 5:9-11; Efesios 5:5; 1 Timoteo 1:10; Hebreos 12:16; 13:4; Apocalipsis 21:8; 22:15). “Adúlteros” son aquellos que tienen relaciones sexuales fuera del matrimonio (Lucas 18:11; Hebreos 13:4). “Afeminados” hace referencia a hombres que actúan como mujeres; la palabra significa literalmente alguien “suave” o “delicado” (Mateo 11:8; Lucas 7:25). “Los que se echan con varones” hace referencia a los homosexuales—sea hombres con hombres o mujeres con mujeres (1 Timoteo 1:10).

Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia (Gálatas 5:19).

En este pasaje, Pablo enseñó adicionalmente que los cristianos que practican estas cosas no entrarán al cielo. Aquí la palabra “fornicación” (porneia) significa cualquier clase de comportamiento sexual que Dios no autoriza (Mateo 5:32; 15:19; 19:9; Marcos 7:21; Juan 8:41; Hechos 15:20,29; 21:25; 1 Corintios 5:1; 6:13,18; 7:2; 2 Corintios 12:21; Efesios 5:3; Colosenses 3:5; 1 Tesalonicenses 4:3; Apocalipsis 2:21; 9:21; 14:8; 17:2,4; 18:3; 19:2).

“Inmundicia” significa algo que es sucio o impuro, especialmente en conexión a la relación sexual (Mateo 23:27; Romanos 1:24; 6:19; 2 Corintios 12:21; Efesios 4:19; 5:3; Colosenses 3:5; 1 Tesalonicenses 2:3; 4:7). En este texto también tenemos la palabra “lascivia” o “sensualidad”, la cual hace referencia a la falta de restricción moral (Marcos 7:22; Romanos 13:13; 2 Corintios 12:21; Efesios 4:19; 1 Pedro 4:3; 2 Pedro 2:2,7,18; Judas 4). Dios autoriza únicamente la práctica sexual que está bajo Su voluntad, y todas las otras prácticas sexuales carecen de autorización divina. Esta lista nos da una perspectiva adicional en cuanto a las prácticas sexuales ilícitas (pecados).

Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría (Colosenses 3:5).

Este último pasaje que consideraremos incluye algunos términos adicionales. “Pasiones desordenadas” hace referencia a los “deseos físicos fuertes, particularmente de naturaleza sexual” (Romanos 1:26; 1 Tesalonicenses 4:5). “Malos deseos” es la palabra para “lascivia” que vimos en el Sermón del Monte (Marcos 4:19; Juan 8:44; Romanos 1:24; 6:12; 7:7-8; 13:14; Gálatas 5:16,24; Efesios 2:3; 4:22; 1 Tesalonicenses 4:5; 2 Timoteo 2:22; 3:6; 4:3; Tito 2:12; 3:3; Santiago 1:14-15; 1 Pedro 1:14; 2:11; 4:2-3; 2 Pedro 1:4; 2:10,18; 3:3; 1 Juan 2:16-17; Judas 16,18; Apocalipsis 18:14). Esto nos da dos palabras más relacionadas a los pecados sexuales.

Se practicaba toda clase de inmoralidad en la Roma del primer siglo. Algunas religiones paganas tenían prostitutas que daban sus servicios a los hombres que practicaban tales religiones. Se ha registrado que había 1,000 prostitutas que trabajaban en el templo de Afrodita en Corinto.

Los filósofos griegos criticaban ciertas prácticas sexuales, pero solamente a la medida que la opinión pública las condenaba. No había fuente final de moralidad para la religión griega. El apóstol Pablo y otros cristianos llegaron y enseñaron que la naturaleza santa de Dios debe ser nuestro estándar final en cuestiones morales.