Introducción al Libro de Génesis

Introducción al Libro de Génesis

Título

“Génesis” viene del término griego genesis (en la Septuaginta), que significa “fuente”, “origen” o “nacimiento” (Thayer, 1886, p. 112). El título hebreo original viene de las primeras palabras del libro: “En el principio”.

De manera apropiada, Génesis se encuentra al principio del Volumen Sagrado, al principio del Pentateuco hebreo (la Torá o la Ley), y narra el principio de todas las cosas: (1) El principio del Universo y el hombre (caps. 1-2); (2) el principio del pecado y la promesa de redención (caps. 3-11); (3) y el principio de la nación judía por la cual vendría el Redentor (caps. 12-50).

Autor

Como en el caso de cada uno de los siguientes libros de la Biblia, el Autor fundamental es el Espíritu Santo (2 Pedro 1:21).

Aunque en ningún lugar del libro de Génesis se declara la autoría humana, la evidencia escritural y tradicional es suficiente para identificar a Moisés como el conducto de este registro inspirado. La Biblia aplica los términos “el libro de Moisés” (2 Crónicas 25:4; Nehemías 13:1; Marcos 12:26), “Moisés” (Lucas 16:29,31; 24:27; Juan 5:46-47; Hechos 26:22) y la “ley de Moisés” (1 Reyes 2:3; Lucas 24:44; Hechos 28:23) al Pentateuco completo. En el Nuevo Testamento, Felipe dijo que “escribió Moisés en la ley” (Juan 1:45). El apóstol Juan señaló que “la ley por medio de Moisés fue dada” (Juan 1:17). Jesús declaró que “dio Moisés la ley” (Juan 7:19). E incluso los enemigos de Jesús aplicaron la autoría de la Ley a Moisés (Mateo 19:7). El historiador judío Josefo confirmó este entendimiento al señalar:

Porque tenemos…solamente veintidós libros que contienen los registros de todo el tiempo pasado, y que, con razón, se consideran divinos. De estos, cinco pertenecen a Moisés, y contienen sus leyes y las tradiciones del origen de la humanidad [i.e., desde Génesis 1—MP] hasta su muerte [i.e., hasta Deuteronomio 34—MP] (1987, p. 776; Contra Apión, 1:8).

De hecho, como John Sampey concluyó, la “opinión de los judíos y cristianos por más de dos mil años fue casi unánime a favor de la autoría mosaica” (1924, p. 52).

Fecha

No hay evidencia textual para determinar una fecha exacta de escritura; pero obviamente, ya que Moisés fue el escritor de este libro, entonces cualquier fecha debe limitarse al periodo de 120 años de la vida de este autor (Deuteronomio 34:7). Se ha sugerido fechas probables—durante el periodo inicial, intermedio y final de la vida de Moisés, estando cada periodo dividido en 40 años (Hechos 7:23; Éxodo 7:7). La opinión de este escritor es que el periodo final es más plausible.

Moisés vivió algo de 15 siglos antes de Cristo, así que el libro de Génesis da inicio a la revelación sagrada escrita de 16 siglos aproximadamente en 1450-1400 a.C. Cronológicamente, Génesis cubre algo de 2,500 años de historia, más de la mitad de tiempo que el Antiguo Testamento cubre en conjunto.

Destinatario

Es claro que Génesis (como el resto de los libros del Pentateuco) fue escrito principalmente para la nación de Israel (Deuteronomio 31:9,11-13). Sin embargo, Génesis tiene gran valor universal ya que aborda temas de carácter universal. El registro comienza con el relato de una creación universal (caps. 1-2), cuando no había distinción entre judíos y gentiles (Hechos 17:24-28); el pecado es un problema universal (caps. 3-11), tanto de judíos y gentiles (Eclesiastés 7:20; Romanos 3:9-23); y la salvación (caps. 12-50) es una promesa universal, de la cual los judíos y gentiles son beneficiarios por gracia a través de la fe obediente (Romanos 4:8-12).

Tema y Propósito

El tema de Génesis es “Dios Es el Creador del Hombre y el que Hace Pacto con el Hombre”. Su propósito está ligado a este tema, y es doble: (1) “Revelar el principio del hombre y la historia de los primeros hechos humanos; y (2) revelar la promesa de Dios para el hombre y Su providencia en el desarrollo de tales promesas” (Horner, s.d., p. 5).

Términos Claves

  • Dios: Génesis comienza con Dios (1:1), continúa con Dios, y termina con Dios (50:25). Dios es la Causa, el Redentor y el Protector del hombre. Génesis no es un discurso apologético en cuanto a Dios, sino Su existencia es un asunto establecido de antemano; es un mensaje para una audiencia que cree y espera en Dios.
  • Principio: Este es un concepto explícito e implícito en el libro. Por ejemplo, solamente en los cuatro primeros capítulos leemos el principio del universo (1:1), el ser humano (1:26-27), el matrimonio (2:24), el pecado (3:6), la promesa (3:15), el sufrimiento (3:16-19), el homicidio (4:8-10), la poligamia (4:19), el arte (4:21) y la piedad (4:26).
  • Bueno: Este término se repite nueve veces en los primeros dos capítulos, y refleja la creación original perfecta de Dios. En un aspecto fundamental, describe todo lo que Dios hace (cf. Salmos 145:17).
  • Pecado: El mundo de Génesis 3 es diferente al mundo de Génesis 1-2; este “nuevo” mundo está plagado e influenciado por el pecado. Génesis claramente revela la tendencia humana persistente al pecado (e.g., caps. 4; 6; 19; 34; 37; 38; 39).
  • Simiente: Este término tiene valor especial en relación al Mesías venidero (3:15). Se emplea este término en la promesa a Abraham, Isaac y Jacob (12:7; 26:24; 28:14). El apóstol Pablo señaló la importancia de la forma singular de esta palabra, indicando su aplicación esencial en Cristo (Gálatas 3:16).

En conjunto, estos términos cuentan la historia de Génesis. Dios produjo todo en el principio. Su creación fue completamente perfecta, pero el hombre permitió que el pecado arruinara tal perfección. Por ende, el amor divino proveyó una solución por medio del sacrificio futuro del Hijo, y comenzó el camino largo de redención.

Puntos Adicionales

  • Ya que Cristo es el tema central de la Biblia, está presente en Génesis como la Simiente de la mujer que heriría la cabeza de Satanás (3:15) y que saldría de la descendencia de Abraham (12:3; 28:14) y el linaje de Judá (49:10). Cristo también se encuentra como un tipo en los personajes como Adán (Romanos 5:14) y Melquisedec (Hebreos 7:1-3).
  • Génesis presenta el carácter y la naturaleza de Dios. Como Jensen ha sugerido, podemos ver Su poder y sabiduría (caps. 1-2), amor y misericordia (caps. 3-4), justicia y santidad (caps. 6-9), soberanía (caps. 10-11), salvación (caps. 12-25), fidelidad (caps. 25-26), gracia (caps. 27-36) y providencia (caps. 37-50) [1990, p. 16].
  • Génesis también es un estudio interesante en cuanto a familias disfuncionales. En la familia de Adán hubo problemas de celos, odio y homicidio (4:1-15); en la familia de Noé hubo problemas de sobriedad e impureza (9:1-27); en la familia de Abraham hubo problemas de mentira y poligamia (caps. 12; 16; 20); en la familia de Lot hubo problemas de imprudencia, materialismo, indecencia e incesto (caps. 13; 19); en la familia de Isaac hubo problemas de profanidad, mentira y parcialidad (25:27-27:40); y en la familia de Jacob hubo problemas de poligamia, homicidio, engaño, favoritismo, celos, odio, fornicación e incesto (caps. 29-30; 34; 37; 38; 49:3-4).
  • Geográficamente, la historia de Génesis comienza en el huerto de Edén y se extiende a Babilonia con los descendientes de Noé. Con Abraham, Isaac y Jacob, se muda y permanece en Canaán. Y con José, termina en Egipto.

Bosquejo

I. El Principio de Todas las Cosas (1:1-11:26)

A. La Creación (1:1-2:25)

B. La Corrupción (3:1-6:8)

C. La Destrucción (6:9-9:29)

D. La Dispersión (10:1-11:26)

II. El Principio de la Nación Judía (11:27-50:26)

A. La Vida de Abraham (11:27-25:18)

B. La Vida de Isaac (25:19-26:35)

C. La Vida de Jacob (27:1-36:43)

D. La Vida de José (37:1-50:26)

RESUMEN

I. El Principio de Todas las Cosas (1:1-11:26)

Estos primeros capítulos constituyen una introducción a las Escrituras; sin estos, el hombre no podría responder adecuadamente (o al menos detalladamente) algunas de las preguntas teológicas más básicas: ¿De dónde vino todo? ¿Cuándo vino todo? ¿Cuál es la Causa de todo? ¿Por qué estamos aquí? ¿Cuál es el estado del hombre? ¿Y por qué hay necesidad de redención?

Aunque los escépticos y teólogos liberales comúnmente atacan estos primeros capítulos, esta porción del Texto Sagrado sigue siendo un registro exacto y confiable de lo que pasó en el principio (cf. Mateo 19:3-9; 23:35; 24:37-39; Juan 8:44; Romanos 5:14; 1 Corintios 11:8; 15:45; 2 Corintios 11:3; 1 Timoteo 2:13; 1 Pedro 3:20-21; 2 Pedro 3:5-6). Esta primera sección se enfoca en cuatro eventos principales: La creación, la corrupción, la destrucción y la dispersión.

A. La Creación (1:1-2:25)

El libro de Génesis comienza con la creación del Universo completo, incluyendo al hombre a la imagen y semejanza de Dios (1:26-27). Este texto se encuentra en conflicto claro con las enseñanzas de la evolución: (1) Dios (no una explosión) es el Creador de todo (1:1; 2:2); (2) la naturaleza produce según su género/especie (1:11,12,21,24,25,27); y (3) el hombre es producto de Dios, no de la evolución (1:26-27; 2:7,21-22). Adicionalmente, y a diferencia de los enfoques saturados de ideología evolucionista como la Teoría de la Brecha y del Día-Edad, esta creación duró seis días literales de 24 horas cada uno (1:5,8,13,19,23,31; 2:2-3; cf. 1:14). [Vea Thompson, 2005 y Jackson, 2005 para una refutación de las teorías anteriores].

El segundo capítulo es simplemente una recapitulación y extensión—sin ningún énfasis cronológico—de los eventos narrados en Génesis 1.

B. La Corrupción (3:1-6:8)

Esta porción de Escritura revela cuán pronto el hombre puede desviarse de los caminos de Dios. El gozo de la compañía divina fue reemplazado por el dolor, y el mundo perfecto de Génesis 1-2 fue reemplazado por una tierra condenada (3:16-19). En medio de este caos espiritual y físico, Dios proveyó un rayo de esperanza en el primer enunciado profético de la redención humana (3:15).

La desobediencia de Génesis 3 pronto se convirtió en una ola extensa de maldad. El primer bebé creció hasta convertirse en un fratricida (4:8), sus descendientes pervirtieron la santidad del matrimonio (4:19), y sus hijas corrompieron a la descendencia justa de Set hasta el punto de relegar todo pensamiento humano al mal continuo y extremo (6:1-5).

C. La Destrucción (6:9-9:29)

Esta porción enfatiza la verdad eterna que Dios es “[m]uy limpio…de ojos para ver el mal” (Habacuc 1:13); por ende, la maldad generalizada y extendida de la humanidad demandó un acto severo de juicio divino. Este acto llegó en la forma de un Diluvio que cubrió el globo completo de la Tierra hasta quince codos más alto que los montes (7:20).

Por la gracia de Dios (6:8), Noé fue salvo con su familia al construir un arca según las especificaciones divinas (6:22). Esto enseña, desde el principio, que la salvación requiere la gracia de Dios y la fe obediente: “Por la fe Noé, cuando fue advertido por Dios acerca de cosas que aún no se veían, con temor preparó el arca en que su casa se salvase; y por esa fe condenó al mundo, y fue hecho heredero de la justicia que viene por la fe” (Hebreos 11:7).

Pero las circunstancias posteriores al Diluvio también revelan que incluso los héroes de la fe pueden fallar (9:18-29). Las victorias espirituales pasadas no significan que la batalla esté ganada. Por tanto, “el que piensa estar firme, mire que no caiga” (1 Corintios 10:12).

D. La Dispersión (10:1-11:26)

Con los hijos de Noé, el mundo comenzó a poblarse nuevamente. Se esperaría que después del juicio severo del Diluvio, y una raza justa pura, el futuro de la humanidad fuera resplandeciente. Pero la humanidad pronto mostró que su tendencia hacia la maldad sería un asunto recurrente. Vemos que, después de algunas generaciones más, hombres impíos edifican una torre alta con fines de alcanzar fama y evitar el mandamiento de repoblación o cualquier castigo divino (11:1-4). Si Dios no hubiera hecho pacto para no castigar nuevamente a la humanidad con un Diluvio global, tal vez esta afrenta hubiera sido ocasión de una catástrofe similar. Pero el amor divino escogió confundir el lenguaje para esparcir a esta generación perversa. Este es el comienzo y desarrollo adicional de “todo linaje y lengua y pueblo y nación” (Apocalipsis 5:9).

II. El Principio de la Nación Judía (11:27-50:26)

Aquí comienza la segunda sección de Génesis, donde el enfoque cambia a un grupo particular de gente que finalmente sería conocida como Israel. De este pueblo, Dios levantaría al Mesías Redentor que salvaría a la humanidad de la esclavitud del pecado. Esta sección se enfoca en cuatro personajes principales: Abraham, Isaac, Jacob y José.

A. La Vida de Abraham (11:27-25:18)

Abraham es el personaje principal de la primera mitad de Génesis, y con él, el pacto de Génesis 3:15 llega a ser más específico y cercano. Este pacto contiene tres promesas divinas: (1) Una gran tierra—Canaán (12:1); (2) una gran nación—Israel (12:2); y (3) una gran bendición—Jesús (12:3).

Este patriarca es conocido como el “padre de la fe” incluso antes de su circuncisión (Génesis 15,18; Romanos 4:12). La promesa de redención en Cristo le fue dada a través de la fe, no de las obras de la Ley; por ende, tal promesa se aplica a judíos y gentiles. En la simiente de Abraham (este es Jesús—Gálatas 3:16), los de la fe serían benditos o justificados (Romanos 4:16).

Abraham fue el padre de la fe ya que (1) obedeció a Dios y salió de Ur “sin saber a dónde iba” (Hebreos 11:8; cf. Génesis 12:4); (2) “habitó como extranjero en la tierra prometida como en tierra ajena…porque esperaba la ciudad que tiene fundamentos, cuyo arquitecto y constructor es Dios” (Hebreos 11:9-10); y (3) “ofreció a Isaac…pensando que Dios es poderoso para levantar aun de entre los muertos” (Hebreos 11:17-19; Génesis 22). En este último evento, se puede ver una sombra del sacrificio de Cristo; ciertamente, al ver el carnero trabado en un zarzal (22:13), el patriarca vio el día expiatorio del Señor, y se gozó (Juan 8:56).

Pero incluso el padre de la fe dudó en ciertas ocasiones. Abraham actuó sin fe cuando mintió a los egipcios en cuanto a su esposa Sara (12:10-20), cuando escuchó a Sara y tomó a Agar para producir descendencia (cap. 16), y cuando mintió una vez más en cuanto a Sara (cap. 20).

B. La Vida de Isaac (25:19-26:35)

Isaac fue el hijo de la promesa, y en este sentido, un tipo de Cristo. Él fue el siguiente heredero de las promesas hechas por Dios a su padre Abraham (26:1-5). Isaac continuó el viaje de peregrinaje de su padre en la Tierra que Dios juró que le daría a su descendencia. Como su padre, tiene una mención honrosa en el Pasillo de la Fama de la Fe de Hebreos 11 (vs. 20). Pero de la misma manera que su padre, dudó y mintió en cuanto a la identidad de su esposa (26:7).

C. La Vida de Jacob (27:1-36:43)

Jacob es un personaje controversial. Desde su nacimiento, parece que estaba destinado a suplantar a su hermano (25:24-26). De joven, hizo un negocio con su hermano Esaú para adquirir su primogenitura (25:27-34). Y cuando su padre Isaac envejeció, logró suplantar nuevamente a su hermano para tomar su bendición (27:1-40).

Dios confirmó a Jacob la promesa hecha a Abraham e Isaac (28:13-15), y luego le concedió un nuevo nombre—Israel (32:22-32), que sería el nombre que sus descendientes tomarían como nación. Jacob engendró a 12 hijos (35:22-26), los cuales llegaron a ser cabezas de las doce tribus de Israel.

D. La Vida de José (37:1-50:26)

José fue el penúltimo hijo de Jacob, y el favorecido de su padre ya que era hijo de su amada esposa Raquel y ya que le había engendrado en su vejez (37:3). Aparte de Abraham, no hay personaje en el cual el libro de Génesis se enfoque más que en José.

Debido al favoritismo paternal y la envidia fraternal, José fue vendido por sus hermanos como esclavo a Egipto. Pero por medio de la providencia divina y a través de una serie de eventos, llegó a ser el segundo gobernador de Egipto y fue usado para preservar al pueblo de Israel en un tiempo de escasez extendida.

Por requerimiento de José, y bajo su cuidado, el “Israel en pañales” salió de Canaán y se estableció en Egipto, donde pronto llegaría a experimentar esclavitud pero finalmente liberación divina, cumpliendo así la profecía de Dios a Abraham (Génesis 15:13-14).

Referencias

Horner, C.M. (sine data), Génesis [Genesis] (Maxwell, TX: WVBS).

Jackson, Wayne (2005), “El Enfoque del Día-Día: la Respuesta a una Crítica”, Apologetics Press, http://espanol.apologeticspress.org/espanol/articulos/645.

Jensen, Irving (1990), Entendiendo Sencillamente la Biblia [Simply Understanding the Bible] (Minneapolis, MN: World Wide).

Josefo, Flavio (1987), Las Obras de Josefo [The Works of Josephus] (Peabody, MA: Hendrickson).

Sampey, John (1924), Plan para el Estudio del Antiguo Testamento [Syllabus for the Old Testament Study] (Nashville, TN: Broadman).

Thayer, Joseph (1886), Un Léxico Griego-Inglés del Nuevo Testamento [A Greek-English Lexicon of the New Testament] (Nueva York: American Book).

Thompson, Bert (2005), “La Teoría de la Brecha: una Refutación”, Apologetics Press, http://espanol.apologeticspress.org/espanol/articulos/381.

Textos para Memorizar

1:1: En el principio creó Dios los cielos y la tierra.

1:26-27: Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra. Y creó Dios al hombre a su imagen, a imagen de Dios lo creó; varón y hembra los creó.

2:24: Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.

3:6: Y vio la mujer que el árbol era bueno para comer, y que era agradable a los ojos, y árbol codiciable para alcanzar la sabiduría; y tomó de su fruto, y comió; y dio también a su marido, el cual comió así como ella.

3:15: Y pondré enemistad entre ti y la mujer, y entre tu simiente y la simiente suya; ésta te herirá en la cabeza, y tú le herirás en el calcañar.

7:6-7: Era Noé de seiscientos años cuando el diluvio de las aguas vino sobre la tierra. Y por causa de las aguas del diluvio entró Noé al arca, y con él sus hijos, su mujer, y las mujeres de sus hijos.

11:9: Por esto fue llamado el nombre de ella Babel, porque allí confundió Jehová el lenguaje de toda la tierra, y desde allí los esparció sobre la faz de toda la tierra.

12:1-3: Pero Jehová había dicho a Abram: Vete de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré. Y haré de ti una nación grande, y te bendeciré, y engrandeceré tu nombre, y serás bendición. Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré; y serán benditas en ti todas las familias de la tierra.

32:28: Y el varón le dijo: No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel; porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido.

50:20: Vosotros pensasteis mal contra mí, mas Dios lo encaminó a bien, para hacer lo que vemos hoy, para mantener en vida a mucho pueblo.

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