Vanidad de Vanidades

Roby Ellis

[Lectura bíblica recomendada: Eclesiastés 1:1-11].

Introducción

A. ¿Por qué hacemos las cosas que hacemos? ¿Qué da significado a la monotonía de cada día? ¿Hay significado en absoluto para la vida?

B. Si uno de los hombres más prósperos, poderosos y prodigiosos de todos los tiempos diría que todo su trabajo fue vanidad, ¿qué probabilidad tuviéramos nosotros de que nos fuera mejor? ¿Por qué incomodarse con la vida en absoluto?

Exposición

I. Salomón tenía un problema identificable.

A. Salomón llegó a un punto en el cual parecía que nada en la vida realmente cambia (Eclesiastés 1:11-11; 3:1-9).

B. Temía de que ninguna de las grandes obras que había producido durarían (Eclesiastés 1:11,15).

C. Incluso si duraban, él no tenía manera de asegurarse de que no se las usaría mal (Eclesiastés 2:18-22).

D. Algunas veces todo parece que es un desperdicio de esfuerzo (Eclesiastés 1:13).

II. Salomón buscó propósito en varias cosas.

A. Buscó propósito en el placer (Eclesiastés 2:24-25).

B. Buscó propósito en el conocimiento (Eclesiastés 1:18; 2:14-16).

C. Finalmente encontró la respuesta: “Teme a Dios, y guarda sus mandamientos” (Eclesiastés 12:13).

Conclusión

A. Aunque otros caminos pueden parecer que ofrecen una solución, sus efectos son solamente temporales (cf. Hebreos 11:25).

B. El día que comencemos a temer a Dios y guardar Sus mandamientos será el día que finalmente veremos algo nuevo debajo del Sol (2 Corintios 5:17).