“Trabajo” No Es una Palabra Sucia

Brad Harrub

Los cristianos tienen una reputación. No me refiero a la reputación en cuanto a Cristo. Me refiero a una reputación diferente—una que no es agradable. Es una reputación de la cual muchos tienen conocimiento. Es la reputación de ser “relajado” y no trabajar duro. Antes que se moleste, permítame una palabra de explicación.

He escuchado en más de una ocasión que algunos (cristianos y no-cristianos) dicen que preferirían trabajar para cualquiera en vez de un cristiano. ¡Esto es una tragedia! Usualmente este enunciado precede a comentarios en cuanto a cristianos que siempre quieren el precio más bajo, son demasiado exigentes o a menudo se atrasan en el pago. Sospecho que algunos cristianos piensan que tienen derecho al precio más bajo—especialmente si el trabajo lo realiza otro cristiano—y suponen que simplemente pueden “pagar cuando quieran”.

Por otra parte, hay empleados cristianos que realizan trabajos a medias, sin dar a su empleador un día completo de trabajo por el pago de un día completo. Se contentan con hacer lo “mínimo” (o menos). Estos pueden ser individuos que creen que se les está pagando muy poco y que atienden asuntos personales durante horas de trabajo. Adicionalmente, hay algunos cristianos que realizan trabajos para la iglesia (e.g., dar mantenimiento al local de la iglesia, las computadoras y el pasto, controlar la infestación de insectos, administrar la escuela para niños, etc.) que no tienen problemas con su bajo rendimiento—ya que, después de todo, se trata de la iglesia.

Esto es lo que pienso enseñar a mis hijos en cuanto a la ética de trabajo.

Comencé a trabajar cuando tenía 12 años. Mis primeros trabajos fueron cortar el césped y cocinar o encargarme del servicio de comida durante la secundaria. (Sí, ¡puedo cocinar y decorar tortas!). He trabajado en alguna forma desde esos primeros trabajos. El trabajo es una parte saludable de la vida para lo cual deben estar preparados. Es algo bueno poder ganarse la vida, proveer para las necesidades de su familia y cuidar de su hogar. Esto ha sido parte del plan de Dios desde el principio. Aunque muchos creen que Adán no tenía que hacer nada en el Huerto del Edén, la Biblia indica que él debía cuidar de la tierra que Dios había creado (Génesis 2:15). Después de la caída del hombre en Génesis 3, descubrimos que Adán sudaría en su trabajo hasta que muriera (3:19).

Su mamá y yo estamos trabajando arduamente para inculcar en ustedes una buena ética de trabajo. Esto es para los varones y las mujeres. El hecho que una mujer trabaje en el hogar no significa que no esté “trabajando”. (De hecho, he dicho muchas veces que su mamá trabaja más duramente que yo mientras atiende al hogar). Nuestra tarea es preparar a nuestra hija para ser un ama de casa que trabaje duramente, así como su mama, y preparar a nuestros hijos para ganarse la vida y cuidar de sus familias. Frecuentemente hago referencia a nuestro hogar como un barco, y parte del trabajo de su mamá es asegurarse que ese barco continúe navegando en la dirección correcta. Ella hace un trabajo increíble en todo lo que emprende. Su trabajo no es fácil, y es importante que nuestra hija aprenda lo que mamá hace mientras también se prepara para ser un ama de casa. Sería muy bueno que ustedes aprendan de ella y desarrollen sus propios hogares según el modelo del hogar donde ahora crecen.

Hoy es difícil encontrar buena ética de trabajo, y por esta razón les damos tareas a una temprana edad en la vida. Algunas veces no estamos muy interesados en la tarea misma, sino en el hecho que aprendan una buena ética de trabajo y una actitud correcta. En Eclesiastés 9:10 leemos, “Todo lo que te viniere a la mano para hacer, hazlo según tus fuerzas”. Esperamos que sean empleados honestos, diligentes y trabajadores. Queremos que sean el tipo de empleados que los empleadores están buscando—y sé que pueden lograrlo. Dios ha otorgado a cada uno de ustedes talentos y habilidades que pueden usar para Él, incluso en el lugar de trabajo. Consideren la advertencia que Pablo dio a los cristianos en Tesalónica:

[N]i comimos de balde el pan de nadie, sino que trabajamos con afán y fatiga día y noche, para no ser gravosos a ninguno de vosotros; no porque no tuviésemos derecho, sino por daros nosotros mismos un ejemplo para que nos imitaseis. Porque también cuando estábamos con vosotros, os ordenábamos esto: Si alguno no quiere trabajar, tampoco coma. Porque oímos que algunos de entre vosotros andan desordenadamente, no trabajando en nada, sino entremetiéndose en lo ajeno (2 Tesalonicenses 3:8-11).

Nunca olviden que la ociosidad les causará problemas.

Otra lección que necesitan aprender pronto es que el trabajo no se trata simplemente del dinero. Sí, es cierto que es bueno recibir un buen pago por el trabajo duro (1 Timoteo 5:18), pero de eso no se trata todo. Hay un sinnúmero de personas que tienen trabajos muy remunerados, pero que tienen presión alta, matrimonios tensionados y vidas impías. Yo pudiera haber buscado otras profesiones que pagarían más, pero puedo asegurarles que no hubiera sido tan feliz, y no hubiera estado en el hogar tanto como ahora. Su madre puede atestiguar que la mayoría de mañanas canto en la ducha o silbo mientras salgo de la casa ya que estoy feliz de hacer lo que hago. (Bueno, mi canto no es tan bonito, ¡pero ustedes entienden mi punto!). Se puede decir mucho en cuanto al hombre que entra al lugar de trabajo con una sonrisa y que puede tener un dulce sueño en la noche.

Una de mis esperanzas más grandes es que encuentren un trabajo que disfruten, en lo cual sean buenos, y que sea beneficioso en el reino de Cristo. Muchas veces nos han escuchado decir que ustedes pueden hacer cualquier cosa que decidan hacer, y firmemente creemos esto. Y mientras estén trabajando duro y usando sus talentos, estaremos orgullosos de la carrera que hayan escogido. Busquen algo en lo que pueden usar sus talentos, y háganlo con todas sus fuerzas para Dios.

Asegúrense que en lo que sea que hagan, tengan presente a Dios. Hay muchas personas que olvidan la vida cristiana cuando están en su centro de trabajo. Ustedes me han escuchado predicar en cuanto a que el cristianismo es la vida que se tiene y no solamente un título que se lleva. Si es la vida que tienen, entonces actuarán como cristianos en el trabajo. Recuerden que fueron creados para buenas obras (Efesios 2:10) y que deben ser diligentes en cumplir esas buenas obras (Tito 2:14). Se nos llama a abundar en buenas obras en la viña del Señor (1 Corintios 15:58) y ser ejemplos de buenas obras (Tito 2:7). Mientras realizan sus actividades en el mundo del trabajo, no olviden que sus acciones (trabajo, intereses, actitudes, etc.) deben reflejar a Cristo.

Y finalmente, si emplean a un cristiano para realizar un trabajo, páguenle por su tiempo—y páguenle a tiempo. No se acostumbren al hábito de esperar que las cosas sean gratis. Si tienen un negocio, hagan lo mejor de su parte para no tardarse en pagar a sus empleados. Sean un ejemplo en todo lo que hagan para que puedan influenciar a otros para Dios. Y a propósito, arreglen su cama…

Con amor, papá. 

[Título original en inglés, “Work Is Not a Dirty Word”, en Think, pp. 32-33, marzo de 2009. Traducción editada por Moisés Pinedo].