“Según Su Ordenanza”

Roby Ellis

Y llamó David a los sacerdotes Sadoc y Abiatar, y a los levitas Uriel, Asaías, Joel, Semaías, Eliel y Aminadab, y les dijo: Vosotros que sois los principales padres de las familias de los levitas, santificaos, vosotros y vuestros hermanos, y pasad el arca de Jehová Dios de Israel al lugar que le he preparado; pues por no haberlo hecho así vosotros la primera vez, Jehová nuestro Dios nos quebrantó, por cuanto no le buscamos según su ordenanza (1 Crónicas 15:11-13).

Casi todos los estudiantes de la Biblia conocen la historia de Uza, el hombre a quien Dios hirió de muerte por tocar el arca. Sin embargo, lo más triste es que muchos no saben el significado de esa historia. ¿Por qué sucedió? ¿Por qué se registró? ¿Por qué se preservó por algo de 3,000 años para que nosotros la leyéramos? Pablo dijo que tales cosas “para nuestra enseñanza se escribieron” (Romanos 15:4) y “para amonestarnos” (1 Corintios 10:11). ¿Cuál es la lección que Dios quiso que aprendiéramos del día que un hombre murió en Su presencia?

Primero, parece que los israelitas que participaron en este evento no habían aprendido nada de la historia del arca. Los hijos malvados de Elí habían sacado el arca de Silo, y lo habían perdido en la batalla contra los filisteos. Algunos meses después se vio al arca que venía a territorio israelita en un carro que los filisteos habían construido. Aunque inicialmente había parecido que Dios no pudo defender a Su pueblo, se probó que esto no era el caso cuando Dios afligió a los filisteos sin la ayuda de Su pueblo. Cuando el arca llegó a Bet-semes, varios hombres perdieron sus vidas porque habían mirado dentro del arca (1 Samuel 6:19). Aunque los filisteos incircuncisos aprendieron de la historia de Israel (1 Samuel 4:8; 6:6), Israel no lo había hecho.

David y sus hombres trataron al arca—el símbolo de la presencia de Dios entre ellos—como un mueble común. Esto es la definición de “profanación”. Al principio David no entendió por qué Dios estaba tan molesto, y se preguntó: “¿Cómo ha de venir a mí el arca de Jehová?” (2 Samuel 6:9). La respuesta a la pregunta de David solamente podía venir de una fuente—las Escrituras. Dios había dado instrucciones detalladas en cuanto a la manera en que se debía transportar el arca (Números 4), y esos requerimientos no habían cambiado. David finalmente se dio cuenta de la razón del desagrado de Dios: “[N]o le buscamos según su ordenanza” (1 Crónicas 15:13).

Hoy, millones buscan servir a Dios según su propia manera. Se ha abandonado la ordenanza de Dios, y los adoradores están copiando las prácticas de la industria del entretenimiento así como Israel trató de copiar el método de los filisteos para transportar el arca. Cuando llegamos a Dios, debemos darnos cuenta de la seriedad de tal acción, y debemos buscarle según Su ordenanza.


Título original en inglés, “The Due Order”, en Elizabethton Edifier, 24 de abril, 2010. Traducción editada por Moisés Pinedo.