Primeramente a los Judíos

Roby Ellis

[Lectura bíblica recomendada: Hechos 17:1-4].

Introducción

A. ¿Alguna vez se ha preguntado cómo hubiera sido oír la predicación de Pablo en una sinagoga durante uno de sus viajes misioneros?

B. Para oír uno de esos sermones de la manera que los judíos lo oyeron, primero se debe entender el modo de pensar del judío del primer siglo.

I. Sabemos que Dios siempre ha cumplido Sus promesas para con Sus hijos.

A. Hace mucho tiempo atrás Dios escogió a Abraham y le hizo una promesa (Génesis 12:1-3; 15:4-6), y esa promesa se confirmó en las manos de sus descendientes (Génesis 25:23; 28:15).

B. Dios libertó a Israel de Egipto en tiempos de desesperación (Génesis 15:13-14; Éxodo 12:29-36; 14:24-31).

C. Cuando redimió a Israel, le dio una ley (Éxodo 19:1-8), la cual Israel violó inmediatamente (Éxodo 32).

D. A pesar de su rebelión, Dios cumplió cada una de Sus promesas para Israel (1 Reyes 8:56).

E. Cuando Israel estuvo en cautividad debido a su pecado, Dios mostró misericordia y le ayudó (Jueces 3; 6; 2 Reyes 19; Esdras 1).

II. Dios no olvidó Su promesa para Israel; ¡la cumplió!

A. Desde el tiempo de los patriarcas, los profetas anunciaron acerca del Mesías venidero (Génesis 49:10; Deuteronomio 18:18-19; Miqueas 5:2).

B. Las profecías del Mesías ya no predicen eventos o personajes futuros, sino hablan de Jesús de Nazaret (Romanos 1:4).

C. El reino llegó a través de Jesús, y todos los hombres están invitados a ser parte de él (Daniel 2:42-45; Mateo 16:18; Hebreos 8:1-2).

Conclusión

La Antigua Ley no salva, ya que la circuncisión es la del corazón. Si se arrepiente y se bautiza en el nombre de Jesús (Hechos 2:38), ¡sus pecados le serán perdonados y recibirá la promesa esperada por mucho tiempo!