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¿Por qué No Aceptó Dios la Ofrenda de Caín?

La Biblia a menudo no ofrece todos los detalles de una determinada historia; en cambio, se enfoca en los aspectos trascendentales (e.g., Génesis 4:17; 5:21-24; Hechos 12:1-2). Esta tendencia de la inspiración bíblica puede hacer que el lector de la Biblia ansioso de llenar cada detalle saque algunas conclusiones injustificadas.

¿Por qué no aceptó Dios la ofrenda de Caín? La Biblia no brinda una respuesta directa para esta pregunta; sin embargo, existen algunas indicaciones bíblicas que pueden garantizar algunas conclusiones. Primeramente, se debe establecer el hecho que, cualquiera que haya sido la razón para el rechazo de la ofrenda de Caín, esa razón fue adecuada, imparcial y justa. Dios no rechaza el servicio humano basado en el prejuicio social o la preferencia personal. Él “no hace acepción de personas” (Hechos 10:34;  Romanos 2:11; Gálatas 2:6; Efesios 6:9), sino “juzga según la obra de cada uno” (1 Pedro 1:17). Después de todo, “[e]l Juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo?” (Génesis 18:25).

Algunos han sugerido que Dios no aceptó la ofrenda de Caín porque su ofrenda fue mezquina, pobre y escasa (vea “¿Primicias o Sobras?”, 2007). Pero las Escrituras realmente no favorecen esta proposición. El relato en Génesis solamente registra que “Caín trajo del fruto de la tierra una ofrenda a Jehová” (4:3)—sin calificar positivamente o negativamente la ofrenda de Caín. El hecho que Caín tuviera la iniciativa de dar una ofrenda a Dios parece descartar la noción que él no pretendió ofrecer lo mejor de su trabajo. Aunque las Escrituras describen la ofrenda de su hermano, Abel, como un ejemplar “de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas” (Génesis 4:4) y un “más excelente sacrificio que Caín” (Hebreos 11:4), esto no implica automáticamente que la ofrenda de Caín fue materialmente miserable. [NOTA: “Aunque el adjetivo pleion (traducido ‘más excelente’) básicamente significa ‘más grande’, sea en cantidad o calidad, también puede denotar lo que es ‘superior en virtud de su valor fundamental’” (Jackson, 2000)]. Es cierto que la falta de generosidad del adorador contribuye al rechazo divino (2 Corintios 9:6-7), pero no se puede relegar la superioridad de la ofrenda de Abel solamente al aspecto material.

Además, si Caín no tuvo la intención de ofrecer una ofrenda agradable, ¿por qué se molestó incluso con la idea de ofrecer alguna ofrenda en absoluto? La Biblia no indica que Dios se lo requirió. Si Caín sabía que su ofrenda era pobre, ¿esperaba que Dios pensara que su ofrenda representaba lo mejor de su trabajo? Y si sabía que era una ofrenda pobre, entonces, ¿por qué se resintió contra Dios por no aceptar su ofrenda (Génesis 4:5-6)? ¿Esperaba Caín que Dios recibiera con agrado una ofrenda que él había presentado con mezquindad? ¿Esperaba convencer a Dios con una ofrenda que ni siquiera le convencía a él mismo? La exasperación repentina de Caín probablemente sugiere que él confiaba que la “idoneidad” de su ofrenda le garantizaría aceptación inmediata.

Otros han sugerido que el rechazo divino se debió a la falta de sinceridad en las acciones de Caín (e.g., Keil y Delitzsch, 1981, 1:111). Por ende, ellos han despojado completamente a Caín de cualquier carácter honesto previo a su reacción por el rechazo divino. Aunque es fácil representar a Caín como un villano infame, soberbio y sanguinario por toda su vida debido a las descripciones bíblicas de sus acciones impías (cf. Génesis 4:8-15; 1 Juan 3:12; Judas 11), estas descripciones parecen delinear el carácter de Caín después del rechazo divino, pasando por alto cualquier descripción de su carácter antes de este evento. Ya que las Escrituras revelan que la rebeldía es el mal común entre los adoradores cuyas ofrendas Dios rechaza (cf. Levítico 10:1-2; Números 16:1-40; 1 Samuel 15:12-22), es correcto concluir que la rebeldía fue también el mal que dominaba el corazón de Caín (cf. Génesis 4:6-9). Pero el relato en Génesis 4 no garantiza la conclusión que Caín presentó su ofrenda deshonestamente.

Si existe la posibilidad que la ofrenda de Caín fuera materialmente generosa, y que su corazón fuera sincero, entonces, ¿por qué Dios aceptó la ofrenda de Abel y rechazó la de Caín? ¿Cuál fue la diferencia? Como Wesley ha sugerido, “la gran diferencia fue que Abel ofreció en fe y Caín no lo hizo. Abel ofreció con su mirada en la voluntad de Dios como su regla, y dependiendo en la promesa de un Redentor. Pero Caín no ofreció en fe, y por ende esto llegó a ser un pecado para él” (s.d.).

El escritor de Hebreos señaló que “[p]or la fe Abel ofreció a Dios más excelente sacrificio que Caín” (11:4). La frase “por la fe” es clave para entender por qué Dios aceptó la ofrenda de Abel y rechazó la de Caín. El apóstol Pablo añadió que “la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios” (Romanos 10:17). La fe está basada en la Palabra o instrucción divina. Donde no existe instrucción divina, el hombre no puede actuar “por fe”. Por tanto, podemos concluir que cuando Abel ofreció “por la fe”, procedió de acuerdo a las instrucciones divinas en cuanto al sacrificio, mientras que Caín menospreció tales instrucciones.

El escritor de Hebreos también señaló que Abel “alcanzó testimonio de que era justo” (11:4; cf. Mateo 23:35). La justicia está estrechamente ligada a la obediencia (cf. Lucas 1:6; Juan 5:30; Efesios 6:1). Pablo declaró que “no son los oidores de la ley los justos ante Dios, sino los hacedores de la ley” (Romanos 2:13). Dios declara justo a alguien basado en un estándar objetivo: la obediencia a Sus mandamientos. Caín y Abel pudieron saber lo que debían hacer para alcanzar testimonio de justicia. Abel obedeció y fue declarado justo (Hebreos 11:4); Caín desobedeció y fue declarado injusto (1 Juan 3:12). Dios clarificó el hecho que Caín conocía Su voluntad cuando le dijo: “Si bien hicieres, ¿no serás enaltecido?” (Génesis 4:7). Caín había hecho algo mal, i.e., había despreciado las instrucciones divinas en cuanto a la ofrenda. Pero él podía hacer bien, i.e., conocía la manera correcta de ofrecer a Dios.

Algunos comentaristas también ven evidencia adicional de instrucción divina previa en cuanto al sacrificio en el enunciado, “y si no hicieres bien, el pecado está a la puerta” (vs. 7) [Jamieson, et.al., 1871]. La palabra hebrea traducida “pecado” en este versículo es el sustantivo jatta’t. Esta palabra aparece casi 300 veces en la literatura bíblica, y casi la mitad de veces se traduce como “ofrenda por el pecado” (vea Vine, 1999, 1:242). Entonces, el sentido sería que, “aunque [Caín] había pecado, y había hecho mal en la ofrenda que había ofrecido, había un sacrificio propiciatorio para el pecado que ya había sido provisto, y el cual estaba a la mano” (Gill, s.d.). Caín no tenía razón para irritarse; él podía recibir perdón al ofrecer una “ofrenda por el pecado” cuya instrucción y acceso estaban a su disponibilidad.

Por tanto, aunque la Biblia no registra directamente la instrucción divina a Caín y Abel, se puede concluir, fuera de toda duda, que Dios ya había instruido a Caín y Abel (directamente, o indirectamente por medio de sus padres) en cuanto a la manera correcta de presentarle una ofrenda agradable. Si este no fue el caso, entonces, ¿por qué Caín y Abel presentaron ofrendas a Jehová? ¿Cómo supieron que Dios se complace en la ofrenda (cf. Génesis 8:20-21)? ¿Cómo supo Abel que la ofrenda debía ser lo mejor de su rebaño, de entre los primogénitos de ellos (Génesis 4:4; cf. Éxodo 34:19; Números 8:17; 18:17)? Como Murphy ha declarado, “[e]s difícil suponer que sacrificar a un animal es algo aceptable, si no se hubiera permitido esto anteriormente. Las túnicas de pieles [que Dios hizo para cubrir la desnudez de Adán y Eva—MP] parecen implicar una permisividad práctica para el sacrificio de animales con ciertos propósitos. Por ende, llegamos a la conclusión que la ofrenda animal era superior a la vegetal, y que era más esencial para la expresión completa de la fe justa en la misericordia de Dios” (1847, p. 149, itálicas en original).

Finalmente, Abel trajo una ofrenda viva por el pecado (cf. Levítico 9:15; 23:19); por otra parte, Caín trajo una ofrenda muerta, sin mostrar conciencia de su pecado. Mientras que la ofrenda de Abel demostraba su actitud penitente delante de Dios (cf. Lucas 18:13), la ofrenda de Caín demostraba su actitud auto-justificada delante de Dios (cf. Lucas 18:11-12). Como Darby ha sugerido, Caín “supone que todo está bien; ¿por qué Dios no le recibiría? No hay sentimiento de pecado y ruina en su ofrenda” (s.d.).

CONCLUSIÓN

La evidencia bíblica nos guía a concluir que Dios no aceptó la ofrenda de Caín porque él no ofreció de acuerdo a las instrucciones divinas en cuanto al sacrificio. Caín se mostró dispuesto a ofrecer una adoración modelada a su propia conveniencia y deseo, e ignoró completamente los requerimientos de Dios. Adicionalmente, su ofrenda representaba su espíritu irreverente, rebelde y auto-justificado. Lamentablemente, muchos adoradores modernos están dispuestos a seguir los pasos de Caín e involucrarse en una adoración religiosa que satisfaga sus deseos personales y les infunda un sentimiento de “justificación” delante de Dios. Jesús señaló: “[L]os verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren” (Juan 4:23-24).

Referencias

Darby, John (sine data), Sinopsis de los Libros de la Biblia [Synopsis of the Books of the Bible], STEM, http://www.stempublishing.com/authors/darby/synopsis/genesis/genesis4.html.

Gill, John (sine data), Exposición sobre la Biblia Completa de John Gill [John Gill’s Exposition of the Entire Bible], sobre Génesis 4:7 (Base Electrónica de Datos: E-Sword).

Jackson, Wayne (2000), “¿Cuál Fue la Naturaleza del Pecado de Caín?” [“What Was the Nature of Cain’s Sin?”], Christian Courier, http://www.christiancourier.com/articles/read/what_was_the_nature_of_cains_sin).

Jamieson, Robert, Andrew Fausset y David Brown (1871), Comentario Crítico y Explicativo sobre toda la Biblia [Commentary Critical and Explanatory on the Whole Bible], Christian Classics Ethereal Library, http://www.ccel.org/ccel/jamieson/jfb.x.i.iv.html.

Keil, C.F. y F. Delitzsch (1981), Comentario sobre el Antiguo Testamento: El Pentateuco [Commentary on the Old Testament: The Pentateuch] (Grand Rapids, MI: William B. Eerdmans).

Murphy, James (1847), Notas de Barnes: Génesis [Barnes’ Notes: Genesis] (Grand Rapids, MI: Baker), reimpresión de 2005.

“¿Primicias o Sobras?” [“First Fruits or Leftovers?”] (2007), Revival, http://www.revival.com/first-fruits-or-leftovers.1085.1.htm.

Vine, W.E. (1999), Diccionario Exhaustivo de Palabras del Antiguo y del Nuevo Testamento Exhaustivo (Colombia: Caribe), reimpresión de 2001.

Wesley, John (sine data), Notas de Wesley Sobre la Biblia [Wesley’s Notes on the Bible], Christian Classic Ethereal Library, http://www.ccel.org/ccel/wesley/notes.ii.ii.v.ii.html.