¿Por qué Es la Creencia en Dios Natural para la Humanidad?

¿Por qué Es la Creencia en Dios Natural para la Humanidad?

El 18 de junio de 2012, la escritora atea popular, Leah Libresco, escribió un artículo titulado: “Este Es Mi Último Artículo para el Portal Ateo Patheos” (Merica, 2012). En el artículo, Libresco explicó que no escribiría para el portal ateo porque ya no era atea. Durante los meses previos a ese artículo, sus luchas mentales e investigaciones racionales le había guiado a la conclusión que Dios existe (Libresco, 2012).

¿Cuál fue el factor principal que forzó a Libresco a esta conclusión teísta? Ella explicó que la moralidad era la clave. Durante su tiempo como atea, ella se esforzó por entender la razón por la cual los humanos se aferran a una moralidad que parece ser objetiva. Mientras buscaba respuestas entre los pensadores y escritores ateos, llegó a admitir que sus respuestas eran inadecuadas.

En una entrevista con un reportero de CNN News, Libreso señaló que su conversión del ateísmo al teísmo fue “casi lo mismo con cualquier otra teoría científica, aunque esto tenía más poder racional para explicar algo de lo cual estaba segura. Estoy completamente segura que la moralidad es objetiva, independiente de la humanidad; es algo que descubrimos como arqueólogos, no que construimos como arquitectos” (Merica, 2012, énfasis añadido).

Es confortante considerar la honestidad intelectual de Libresco en cuanto a la moralidad. [NOTA: A.P. no endorsa la afiliación de Libresco con el catolicismo. Vea Pinedo, 2010]. Su conversión resalta un aspecto importante del proceso en la búsqueda de la verdad: el valor explicativo. Ya que cada vez hay más escépticos, incrédulos, ateos y agnósticos en los Estados Unidos y alrededor del mundo, es importante que los cristianos consideren las diferentes maneras de enseñarles en cuanto a Dios, y luego en cuanto a Jesucristo. Una manera eficaz de hacerlo es mostrar que el concepto de Dios tiene más valor explicativo que el ateísmo para las realidades que observamos. Por ende, al abordar la realidad en cuanto a lo que los teístas y ateos están de acuerdo, se debe preguntar: “¿Qué idea (el teísmo o el ateísmo) explica mejor tal fenómeno?”. En una manera más positiva, “Si realmente existe Dios, ¿cómo esperaríamos que el mundo luciera?”. Leah Libresco reconoció la realidad de la moralidad objetiva, y concluyó que si el ateísmo fuera verdadero, no existiera moralidad objetiva; pero si existe Dios, entonces se esperaría encontrar moralidad objetiva.

Se puede extender este principio a una gran cantidad de realidades presentes en nuestro mundo. La que este artículo aborda es que la humanidad tiene una predisposición inherente a reconocer a un Creador sobrenatural e inteligente. Este artículo establece el hecho que los ateos y teístas generalmente reconocen esta realidad. Luego aborda cuál de estas ideas (el teísmo o el ateísmo) explica más adecuadamente este hecho. El propósito de este esfuerzo es alcanzar a la comunidad incrédula con evidencia poderosa que tiene la capacidad de guiarles a la creencia en Dios—un paso más cerca de la fe salvadora en Jesucristo.

EL TEÍSMO INTUITIVO DE LA HUMANIDAD

Puede ser una sorpresa para el lector enterarse que los ateos y los teístas admiten irrefutablemente que los humanos están predispuestos a creer en un creador inteligente de alguna clase. Richard Dawkins, quien se pudiera decir que es el pensador, conferencista y escritor ateo principal en el mundo, hizo la pregunta: “Si es falsa, ¿por qué cada cultura en el mundo tiene una religión? Sea verdadera o falsa, la religión es ubicua, así que, ¿de dónde viene?” (2006, p. 159). Su declaración de que la religión es falsa es errónea, pero su enunciado enfatiza la realidad que la religión es universal en la humanidad y que ha estado en cada cultura humana estudiada. Algunas páginas después, él continuó diciendo: “Aunque los detalles difieren a través del mundo, ninguna cultura carece de alguna versión de las fantasías de la religión que consumen tiempo y dinero, que provocan rituales hostiles, que son anti-científicas y contraproducentes” (p. 166). Los humanos son tan profundamente religiosos que Dawkins hace referencia a este deseo de algún tipo de creador como la “lascivia por un dios” (p. 169). El fallecido escritor ateo, Christopher Hitchens, escribió: “Sigmund Freud estuvo en lo cierto al describir el impulso religioso, en El Futuro de una Ilusión, como esencialmente imborrable a menos que la especie humana pueda conquistar su temor a la muerte y su tendencia a la fantasía. Tampoco la contingencia parece ser muy probable” (2007, p. 247).

El renombrado ateo Sam Harris estuvo forzado a admitir la verdad que el concepto de Dios es una predisposición humana inherente. Él escribió: “De igual manera, varios experimentos sugieren que los niños están predispuestos a suponer diseño e intención detrás de los eventos naturales—dejando a muchos psicólogos y antropólogos con la impresión de que los niños, dejados sin guía, inventarán algún concepto de Dios” (2010, p. 151).

La investigación a la cual Sam Harris hizo referencia es extensa. Paul Bloom y Deena Weisberg escribieron un artículo titulado, “Orígenes Infantiles del Rechazo Adulto de la Ciencia”, que se publicó en la revista en inglés Science en mayo de 2007. Ellos sugirieron que los niños tienden a atribuir propósito y diseño a casi todo, una tendencia que los autores llaman “teología promiscua” ([316]:996). Bloom y Weisberg señalaron: “[C]uando se les pregunta en cuanto al origen de animales y personas, los niños espontáneamente tienden a preferir las explicaciones creacionistas” (p. 996).

En un artículo titulado, “¿Son los Niños ‘Teístas Intuitivos’?”, Deborah Keleman documentó una investigación que le guió a concluir que “la propuesta de que los niños pueden ser teístas intuitivos es cada vez más plausible”, y “en conjunto, los hallazgos de esta investigación sugieren tentativamente que el enfoque explicativo de los niños puede clasificarse con exactitud como un teísmo intuitivo” (2004, 15[5]:299). En un artículo extenso de 49 páginas en la publicación Cognitive Psychology, Margaret Evans preguntó: “¿Por qué es la mente humana (al menos la mente protestante occidental) tan susceptible al creacionismo y tan comparablemente resistente a las explicaciones naturalistas para el origen de las especies?” (2001, 42:252).

A la luz del descubrimiento actual, Bloom admitió: “Ahora hay un gran conjunto de investigaciones que sugiere que los humanos son creacionistas naturales de nacimiento. Cuando vemos estructuras y diseño intencionado, suponemos que un ser inteligente los creó” (Bloom, 2009, 118[4]:3). Él opinó: “El biólogo evolucionista, Richard Dawkins, tuvo razón en quejarse que parece ‘como si el cerebro humano hubiera sido diseñado específicamente para malentender el darvinismo’” (118[4]:3). Al escribir para una audiencia más popular, algunos ateos, como David Mills, aseveraron que “deberíamos reconocer que todos los niños nacen siendo ateos. No hay niño que nazca con una creencia religiosa” (2006, p. 29). Pero esta declaración pasa por alto el punto que los humanos nacen con la predisposición a hacer conclusiones teístas. Innegablemente, la comunidad atea reconoce la realidad de que los humanos nacen con una “lascivia por un dios”, una “teología promiscua” y una inclinación hacia el “teísmo intuitivo”.

Los teístas también coinciden en que los humanos tienen una predisposición inherente a concluir que existe un Creador inteligente. El apologista teísta Paul Copan describió la tendencia humana hacia la creación como un “impulso religioso” que está “grabado profundamente” en el proceso universal del pensamiento humano (2011, p. 30). Se pudiera presentar muchos enunciados similares de creacionistas que enfatizan la conclusión obvia que, generalmente, la comunidad creacionista está de acuerdo con la comunidad atea en que existe una tendencia humana intuitiva, universal e inherente para creer en un creador intelectual. La pregunta que surge es: “¿Qué enfoque de los orígenes (el teísmo o el ateísmo) explica mejor la razón por la cual la humanidad exhibe ‘teísmo intuitivo’?”. Una clave para llegar a la respuesta es entender los problemas que esta realidad presenta para la explicación atea y naturalista en cuanto al Universo.

EL TEÍSMO Y LA RELIGIÓN SON CONCEPTOS “COSTOSOS”

Según las suposiciones ateas y naturalistas para el origen del Universo y las suposiciones evolutivas para el origen de la humanidad, todo lo que existe debe tener una causa naturalista. Con esto se entiende que los evolucionistas ateos deben presentar una razón que corresponda con sus creencias ateas y que explique por qué los humanos son “teístas intuitivos”. El problema que la comunidad atea tiene en este punto es que las ideas de la religión y el teísmo refutan la idoneidad de la evolución naturalista. Según la evolución [con esto queremos hacer referencia a la evolución naturalista atea que no admite ningún diseñador inteligente], la selección natural elimina las estructuras físicas y estados mentales que son costosos en términos de supervivencia. Por ejemplo, si surgiera en un cierto grupo de humanos la idea intuitiva que sugiere que los osos Kodiak son buenas mascotas, esos osos pronto matarían a ese grupo de personas, y cualquier aspecto del cerebro que almacena tal creencia sería eliminado de la población.

Como una ilustración adicional, si un cierto grupo de humanos tuviera la tendencia a emplear mucho esfuerzo y tiempo en ceremonias religiosas que no tuvieran nada que ver con su supervivencia física, y otro grupo no “desperdiciara” sus recursos sino que se concentrara en su supervivencia, la selección natural determinaría que tales personas “religiosas” que “desperdician” sus recursos finalmente quedarían atrás en la carrera por la supervivencia física. Y la naturaleza seleccionaría al grupo “no-religioso” para que llegue a ser más predominante y reemplace al grupo religioso “despilfarrador”. Pero nosotros vemos lo opuesto.

Richard Dawkins reconoció este problema que está en conflicto con las ideas ateas. Él declaró: “La religión es muy derrochadora, muy extravagante, y la selección darviniana comúnmente elimina el derroche” (2006, p. 163). El filósofo ateo Daniel Dennett declaró: “La religión es un fenómeno humano, es un esfuerzo inmensamente costoso, y la biología evolutiva muestra que nada que sea costoso simplemente existe por casualidad” (2006, p. 69). ¿Qué quieren decir estos escritores ateos cuando declaran que la religión es “derrochadora” y “muy costosa”? Dennett expandió la idea al decir que cuando la gente observa a la humanidad en todo el mundo,

lo que ve hoy es una población de más de seis mil millones de personas, de las cuales casi todas dedican una fracción de su tiempo y energía a alguna clase de actividad religiosa: rituales como la oración diaria (tanto pública y privada) o la asistencia frecuente a ceremonias, pero también sacrificios costosos—no trabajando en ciertos días sin importar que una crisis se acerque,…y acatando una cantidad de prohibiciones y requerimientos extenuantes (p. 75).

Dawkins también explicó la idea cuando dijo:

La religión puede poner en peligro la vida del individuo piadoso, como también las vidas de otros. Miles de personas han sido torturadas por su lealtad a la religión, perseguidas por fanáticos a causa de lo que en muchos casos es una fe alternativa poco distinguida… La gente devota ha muerto por sus dioses y ha matado por ellos; ha limpiado la sangre de sus espaldas, y ha hecho voto a una vida de celibato, todo en el servicio de la religión. ¿Por qué se hace todo esto? ¿Cuál es el beneficio de esto? (pp. 164-165).

En sus discusiones y escritos, algunas veces los ateos sugieren que la religión posiblemente tiene beneficios de salud abrumadores que “valen la pena” el costo. Ellos señalan tales cosas como los resultados de algunas investigaciones que sugieren que la oración puede bajar los niveles de estrés o presión sanguínea. O comentan en cuanto a los beneficios emocionales debido a la vida en comunidad, lo cual los rituales religiosos promueven. Sin embargo, generalmente han rechazado la idea de que la religión sea beneficiosa para la supervivencia física de la humanidad. Ellos opinan que tales ventajas menores como los niveles más bajos de estrés o de presión sanguínea no justifican el costo inmenso de la religión. [NOTA: Es fácil ver por qué ellos han rechazado tales explicaciones. Si la religión realmente proveyera beneficios que son mayores que cualquier otra consecuencia negativa, entonces sería mejor que la humanidad se adhiera a las ideas religiosas, independientemente de su facultad o validez. Ya que la mayoría de ateos modernos aboga por la erradicación de la religión, ellos están forzados a minimizar sus beneficios y buscar otra respuesta que pudiera convencer a la gente a eliminar la religión. Aunque no estoy sugiriendo que el beneficio de la religión quiere decir que ésta “evolucionó”, es claro ver la razón por la cual la comunidad atea la ha rechazado].

Sam Harris sostuvo: “E incluso si las tribus han sido ocasionalmente los vehículos de la selección natural, y la religión resultó ser adaptativa, todavía es una pregunta abierta si la religión incrementa la aptitud humana hoy” (p. 151). El consenso ateo actual es que la religión no confiere a la humanidad suficiente beneficio físico para “incrementar la aptitud humana”. Entonces, ¿cómo responden los ateos a los dos hechos que sugieren (1) que los seres humanos son intuitivamente teístas, y (2) que tal teísmo religioso es extremadamente costoso y no confiere aptitud en la supervivencia física de nuestra especie?

LA RESPUESTA ATEA ACTUAL: LA RELIGIÓN ES UN VIRUS O UN SUBPRODUCTO

¿Qué explicación naturalista se puede presentar para la naturaleza ubicua y extremadamente costosa de la religión? En su intento de demostrar que el teísmo es innecesario y finalmente dañino, la comunidad atea ha creado la idea que sugiere que los conceptos teístas son análogos a los virus de la mente que infectan a una persona, no por el beneficio de la persona, sino por el beneficio del mismo virus. En otras palabras, el teísmo es un virus de la mente que se ha transmitido de receptores humanos a receptores humanos para su propia supervivencia, no para el beneficio de los organismos vivos en que habita. Dawkins explicó: “El hecho de que la religión sea ubicua probablemente significa que tiene como propósito el beneficio de algo, pero esto puede no ser nosotros o nuestros genes. Puede ser el beneficio único de las mismas ideas religiosas, hasta el punto de que estas se comportan de una manera parecida a los genes, como duplicadores” (p. 165).

Dawkins ha expandido esta idea y ha usado el término “memes” para describir las ideas que él dice que se comportan en manera similar a los genes. Él sostiene que el teísmo es un “meme” que actúa como un virus mental, infectando a la gente y forzándoles a replicar el meme al enseñar a otros en cuanto a esto y emplear muchos recursos en esto. Dan Dennett ha sugerido que “el resfriado común es universal para todos los seres humanos en gran parte como la religión lo es, pero nosotros no sugeriríamos que el resfriado nos beneficie” (p. 165). Al usar la idea de “meme”, Dennett afirmó: “La teoría del meme explica esto. Según esta teoría, los beneficiaros fundamentales de las adaptaciones de la religión son los mismos memes” (p. 186).

El ateo Darrell Ray escribió un libro completo, El Virus de Dios: La Manera en que la Religión Infecta Nuestras Vidas y Cultura, basado en esta idea. Comenzó este libro diciendo:

No fue sino hasta la idea de Richard Dawkins del “virus de la mente” que obtuvimos una manera disponible de examinar la religión así como examinamos la epidemiología del virus del resfriado. Este libro demostrará la manera en que las religiones diversas calzan en el mundo natural, la manera que funcionan en nuestra mente y cultura, y la similitud que tienen con los gérmenes, parásitos y virus que habitan en nuestros cuerpos (2009, p. 13).

Para desarrollar su caso en cuanto a la idea de “la religión virus”, él mencionó muchas cosas que percibe como evidencia. Escribió: “Una vez que una persona se ha convertido a la religión, es difícil tener una conversación racional en cuanto a los aspectos irracionales de su religión. Esto es como si algo hubiera invadido a la persona y hubiera controlado una parte de su personalidad” (p. 20). Continuó hablando de la situación en que un amigo perdió a su padre debido al cáncer. Antes de la pérdida, el amigo no era religioso. Pero después de la muerte de su padre, su amigo adquirió un caso severo de religión que cambió su personalidad dramáticamente”. Ray declaró que “no había manera de conversar con él sin que la religión se infiltrara en la conversación” (p. 19). Además indicó que el “estrés puede activar el virus de la varicela en los adultos, guiando a la condición conocida coloquialmente como culebrilla. De igual manera, el estrés tiende a reactivar el virus de dios en muchas personas” (p. 25).

Otro supuesto síntoma del “virus de dios” incluye la idea de que la “religión siempre funciona para asegurar su propia supervivencia”, así como el virus lo hace (Ray, p. 36). Para apoyar esta declaración, Ray dijo: “Vaya a cualquier librería cristiana y encontrará libros en cuanto a la vida en un mundo secular, la vida con un cónyuge que no es salvo, o la manera de convertir a amigos y familiares. El virus de dios siempre está interesado en proteger y expandir su territorio—de eso se trata todos estos libros” (p. 176). Ray ha llevado la idea de meme/virus mental de Dawkins a su conclusión lógica.

LA RESPUESTA MÁS SIMPLE PARA LA IDEA DEL VIRUS DE DIOS

Una idea muy simple claramente manifiesta las falacias del concepto del virus de Dios. Si los pensamientos o ideas fueran “memes” auto-protectores y auto-duplicadores que tuvieran como propósito su propia supervivencia, eso significaría que la idea del ateísmo también calza bajo la misma condición como un “meme egoísta” que asegura su propia supervivencia a pesar del perjuicio potencial de su receptor. ¿Por medio de qué criterio alguien pudiera discernir entre las ideas “reales” y aquellos memes destructores que infectan el cerebro? Si alguien propusiera un conjunto de criterios, ¿quién pudiera decir que tal criterio no sería, por sí mismo, un meme peligroso que estaría infectando la mente de la persona que trata de eliminar los memes? ¿Y cómo estaríamos seguros de que el concepto de un meme no fuera simplemente un meme por sí mismo que afecta las mentes de los ateos que presentan tal idea? El lector puede ver fácilmente que tal discusión promovería el caos intelectual. Además, ¿cómo se pudiera considerar responsable a la gente por cualquier cosa que piense o haga? La mantra para toda clase de crimen sería: “¡Mis memes causaron que hiciera eso!”. Y aunque los ateos han intentado proveer respuestas para tales problemas, si los memes realmente existen como entidades individuales, ¿quién pudiera decir que tales “respuestas” no son simplemente memes?

De hecho, cuando se analiza los escritos de aquellos que presentan la idea del “meme/virus”, el lector puede identificar rápidamente el error en tal razonamiento. Por ejemplo, Ray dijo que cuando el virus religioso tomó control de su amigo después de la muerte de su padre, el amigo comenzó a mencionar la religión en prácticamente toda conversación. Pero se puede decir lo mismo en cuanto a muchos individuos que han llegado a ser ateos directos y abiertos, quienes insisten en transmitir su incredulidad en prácticamente toda conversación que tienen.

Ray declaró: “En términos virales, esto significa que la gente está infectada tan profundamente que es inmune a la influencia, y generalmente descarta cualquier evidencia que contradiga sus creencias” (p. 39). Pero se puede mostrar que la evidencia científica disponible contradice las tendencias principales de la evolución atea, un hecho que la comunidad atea generalmente descarta (vea Miller, 2012, 32[1]:2-5,9-11; Miller, 2013). Adicionalmente, se ha señalado que Ray declaró: “Vaya a cualquier librería cristiana y encontrará libros en cuanto a la vida en un mundo secular, la vida con un cónyuge que no es salvo, o la manera de convertir a amigos y familiares. El virus de dios siempre está interesado en proteger y expandir su territorio—de eso se trata todos estos libros”. Dígame, ¿cuál es el propósito de todos los libros, folletos, discos y escritos del ateísmo? ¿No se los escribe con el propósito de proteger y expandir el “territorio” del ateísmo?

Considere a los mismos ateos cuando describen sus esfuerzos “religiosos”. El escritor ateo prolífico, Dan Barker, comparó sus esfuerzos ateos con el “evangelismo”, y declaró: “Al representar a la Fundación por la Libertad de Religión, yo me involucro en una ‘obra misionera’ similar por todo el continente americano…”. En un punto dijo: “El ‘evangelismo’ ateo no solamente se realiza en frente de una audiencia” (2008, p. 325).

Note la ironía de que el primer capítulo del libro de Dawkins, El Espejismo de Dios, se titule: “Un Incrédulo Profundamente Religioso”. En ese capítulo, él citó los escritos de Carl Sagan de un libro titulado Un Punto Azul Pálido. Sagan escribió: “Una religión antigua o nueva que ha enfatizado la magnificencia del Universo que la ciencia moderna revela, puede usar reservas de reverencia y administración que las creencias convencionales casi nunca exhiben”. Luego Dawkins declaró: “Todos los libros de Sagan tocan las terminaciones nerviosas del asombro transcendente que la religión ha monopolizado en los siglos pasados. Mis libros también tienen la misma aspiración. Por ende, se me describe frecuentemente como un hombre profundamente religioso” (p. 12). Ray clasifica a la “religión” como un meme/virus destructivo, pero al mismo tiempo a través de su libro hace referencia al ateo y al ateísmo con calificaciones religiosas. Un ejemplo es cuando escribe: “De hecho, lo único en lo que se puede conseguir que los ateos estén de acuerdo es que Dios no existe” (pp. 51-52). ¿No se pudiera presentar el “concepto religioso” de que “Dios no existe” como un meme que ha infectado tantas mentes para el perjuicio del receptor humano a pesar de la vasta evidencia en contra? Este es el doble filo que el concepto del meme/virus tiene. Si corta en absoluto (lo cual realmente no hace), entonces corta por ambos lados.

LA EXISTENCIA DE DIOS PROVEE LA RESPUESTA LÓGICA

Hasta este punto hemos establecido que los ateos y los teístas reconocen que los humanos son “teístas intuitivos”; esto quiere decir que la creencia en un Creador inteligente es natural para los humanos. Esta idea presenta un problema serio para el ateo ya que los conceptos de Dios y de la religión son extremadamente costosos para la especie humana. Así que en un intento de explicar por qué el teísmo es tan prevalente, ellos lo comparan a un virus mental que tiene como fin su propia supervivencia, no el beneficio del organismo receptor. Esta explicación y otras como estas no son adecuadas, ya que los argumentos que se usan para descartar la validez del teísmo y la religión también calificarían todos los conceptos—incluyendo el ateísmo—como memes o subproductos. Por tanto, estamos forzados a concluir, como Paul Copan lo hizo, que los “[i]ntentos de estos ateos modernos de explicar la teología como una ficción útil, o algo peor, una ilusión dañina, no pueden decirnos por qué el impulso religioso está arraigado tan profundamente. Pero si Dios existe, tenemos una razón excelente para la existencia del fervor religioso” (p. 30).

En otras palabras, si realmente existe Dios, Quien es un Creador inteligente y sobrenatural que ama a la humanidad y desea que la humanidad conozca la verdad, ¿qué esperaríamos ver? Esperaríamos que la creencia en Dios fuera una “preprogramación” en los humanos. Desde luego, no se esperaría que todos los humanos llegaran a la creencia adecuada en cuanto a la existencia de Dios, ya que un Dios amoroso equiparía a los humanos con la capacidad de escoger qué creer y cómo comportarse. Pero se esperaría que Dios hubiera diseñado a los humanos de tal manera que el rechazo de la creación o el teísmo requeriría un tipo de desprogramación. La existencia de un Diseñador es la respuesta que tiene el valor explicativo más contundente.

De hecho, cuando se lee adicionalmente la literatura atea se llega a entender el hecho que el ateísmo no es natural, ya que no es la manera en que la mente humana está diseñada para percibir el mundo. Consideremos nuevamente el artículo de Bloom y Weisberg sobre los “Orígenes Infantiles del Rechazo Adulto de la Ciencia”. Es importante entender su definición del término “ciencia”. Ellos realizaron su investigación para mostrar la razón por la cual muchos norteamericanos rechazan la evolución atea. Así que se compara el término “ciencia” con la “evolución atea” en su escrito. Al considerar este entendimiento, note que ellos escribieron: “Entonces, la razón principal por la cual la gente muestra resistencia a ciertos hallazgos científicos [realmente, hallazgos evolucionistas ateos—KB], es que muchos de estos hallazgos no son naturales e intuitivos” (2007, [316]:996). Keleman estuvo de acuerdo cuando escribió: “La implicación es que la falla científica de los niños puede ser, en parte, el resultado de conflictos inherentes entre las ideas intuitivas y las tendencias básicas del pensamiento científico contemporáneo [pensamiento evolucionista—KB] (2004, 15[5]:299). En la discusión de Dawkins sobre esta situación, él incluyó el hecho que Bloom dice que los humanos están “predispuestos innatamente a ser creacionistas”. Luego Dawkins comentó que la “selección natural ‘no tiene sentido intuitivo’”. Por tanto, concluyó que los niños son “teólogos de nacimiento, y muchos nunca maduran” (pp. 180-181).

Note lo que los escritores ateos reconocen. La evidencia les ha forzado a admitir que los humanos están inclinados naturalmente a creer en un Diseñador inteligente. La evidencia también les ha forzado a concluir que las varias tendencias de la evolución atea no son naturales e intuitivas. Pero a pesar de la evidencia, ellos se aferran a la idea que de alguna manera esta situación puede ser reconciliada con la creencia de que Dios no existe. Note que el ateísmo no puede predecir el hecho que los humanos sean “teístas intuitivos”. Ni tampoco las explicaciones ateas tienen valor explicativo adecuado. La conclusión más simple e irrefutable es que Dios existe, y que por eso los humanos están “innatamente predispuestos a ser creacionistas”.

EL SIGUIENTE PASO

Una vez que se establece la existencia de Dios al usar el “teísmo intuitivo” de la humanidad, el siguiente paso es considerar la manera en que Dios espera que Sus criaturas usen esta disposición preprogramada. Si se puede establecer que la Biblia es la Palabra de Dios (y se puede, vea Butt, 2007), entonces podemos apelar a ella para determinar la respuesta humana adecuada. Primero, podemos ver que Dios espera que todos usen esta predisposición para evaluar acertadamente la evidencia. Él ha provisto lo necesario para que lleguemos a la conclusión de Su existencia. Romanos 1:18-21 indica esto:

Porque la ira de Dios se revela desde el cielo contra toda impiedad e injusticia de los hombres que detienen con injusticia la verdad; porque lo que de Dios se conoce les es manifiesto, pues Dios se lo manifestó. Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido (énfasis añadido).

Note que el texto bíblico claramente indica que estos hombres “detienen la verdad”, incluso cuando “lo que de Dios se conoce les es manifiesto”. Además, los incrédulos “no tienen excusa” ya que disponen de la evidencia y la capacidad predispuesta de llegar a la conclusión adecuada.

En su sermón en el Colina de Ares ante los atenienses, el apóstol Pablo explicó que el Creador “de una sangre ha hecho todo el linaje de los hombres, para que habiten sobre toda la faz de la tierra…; para que busquen a Dios, si en alguna manera, palpando, puedan hallarle, aunque ciertamente no está lejos de cada uno de nosotros” (Hechos 17:26-27). El enunciado de Pablo corresponde perfectamente con la idea de que Dios ha diseñado a los seres humanos de tal manera que ellos “desean” a Dios. Esto también calza perfectamente con el hecho de que “muchos psicólogos y antropólogos [tienen] la impresión de que los niños, dejados sin guía, inventarán algún concepto de Dios” (Harris, p. 151). Los humanos “buscan” a Dios.

Entonces, note el programa divino para la salvación. Primero, una persona busca al Creador. Esa persona puede encontrar al Creador que diseñó a los seres humanos e infundió en ellos la capacidad de conocerle. Este conocimiento le debería guiar a la conclusión de que los seres humanos son linaje de Dios, no producto del proceso naturalista casual (Hechos 17:29). La vida y muerte de Jesucristo verificó de manera suficiente esta verdad. Él finalmente juzgará a la humanidad basado en la evidencia copiosa que ha suplido y la capacidad inherente de evaluar correctamente tal evidencia (Hechos 17:31).

Referencias

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Bloom, Paul (2009), “En la Ciencia Confiamos”, Natural History Magazine.

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Libresco, Leah (2012), “Este Es Mi Último Artículo para el Portal Ateo Patheos” [“This is My Last Post for the Patheos Atheist Portal”], http://www.patheos.com/blogs/unequallyyoked/2012/06/this-is-my-last-post-for-the-patheos-atheist-portal.html.

Merica, Dan (2012), “Atea Se Convierte en Católica” [“Atheist Becomes Catholic”], http://religion.blogs.cnn.com/2012/06/22/prominent-atheist-blogger-converts-to-catholicism/.

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