Picaflor Robótico Desafía a la Evolución

Kyle Butt

Imagine que una mañana mira por su ventana mientras las aves vienen a buscar comida a su jardín, y también viene un picaflor. Pero cuando mira más de cerca, se da cuenta que este no es un picaflor ordinario. Se sostiene en el aire, se mueve hacia adelante y atrás, y tiene casi el mismo tamaño de otros picaflores, pero también tiene diferencias remarcables. Está hecho de material sintético liviano, y tiene una cámara en su estómago que mira directamente hacia usted, ¡grabando todo lo que usted está haciendo! Cualquiera que viera al robot picaflor inmediatamente se preguntaría quién lo hubiera diseñado y por qué estuviera allí. Nadie pensaría que ese robot que funciona perfectamente de alguna manera evolucionó de procesos naturales que tomaron lugar en un basurero de chatarra al otro lado del pueblo.

Aunque ese robot picaflor suena más como ficción que ciencia, es el último aparatito construido por la compañía AeroVironment en California (Watson, 2011). Watson reportó que el “Pentágono ha invertido millones de dólares en el desarrollo de aparatos aéreos diminutos inspirados por la biología” (2011, énfasis añadido). El producto de esta investigación es un picaflor robótico que tiene una envergadura de 6.5 pulgadas, pesa “menos que una pila AA y puede volar a una velocidad de 11 millas por hora” (2011). AeroVironment ha empleado cinco años y alrededor de cuatro millones de dólares para producirlo.

Cuando se lo compara con un picaflor vivo “real”, este aparato no es tan sofisticado. Los picaflores reales pueden volar a 25 millas por hora, y pueden alcanzar velocidades de clavado de 60 millas por hora. Normalmente agitan sus alas 50 veces por segundo, pero pueden hacerlo hasta 200 veces por segundo. Si el picaflor mecánico impresionante requirió millones de dólares, varios años e ingenieros brillantes para su diseño, ¿qué se debe concluir en cuanto al picaflor real? Quien lo haya diseñado debe ser más inteligente que todos los ingenieros humanos combinados, ya que este picaflor robótico representa lo mejor que los humanos pueden hacer. El supuesto proceso naturalista de la evolución no puede explicar la existencia de una criatura como el picaflor, ni siquiera de una imitación mecánica de esta. Cuando Dios preguntó al patriarca Job, “¿Vuela el gavilán por tu sabiduría…?” (Job 39:26), estaba enfatizando el hecho que las criaturas aladas como el gavilán y el picaflor presentan evidencia irresistible de la existencia de Dios y el hecho que Él sabe infinitamente más en cuanto a cada cosa que el hombre. 

Referencia

Watson, Julie (2011), “Pequeños Aviones Espías Pudieran Imitar a las Aves e Insectos” [“Tiny Spy Planes Could Mimic Birds, Insects”], http://news.yahoo.com/s/ap/20110301/ap_on_re_us/us_hummingbird_drone/print.


Título original en inglés, “Robotic Hummingbird Defies Evolution”, en Reason & Revelation Resources, 31[5]:44. Traducción editada por Moisés Pinedo.