Pescadores de Hombres

Roby Ellis

[Lectura bíblica recomendada: Lucas 5:1-11].

Introducción

A. ¡Qué maravilloso día fue cuando los pescadores galileos se encontraron con Jesús mientras enseñaba a la gente (Lucas 5:1-11)!

B. Es confortante saber que, incluso cuando somos incapaces de lograr lo bueno por nosotros mismos, podemos hacer grandes cosas mientras que nuestro Maestro esté con nosotros en la “barca”.

I. Pescar a hombres no es imposible cuando Dios está con nosotros.

A. Lo que es imposible para los hombres, es posible para Dios (Jeremías 32:17; Mateo 19:26; Lucas 1:37).

B. El Señor fue capaz de usar a Pedro para lograr grandes cosas (Hechos 2:14; 4:19-20).

C. Moisés y Aarón pudieron hacer grandes cosas porque Dios estaba con ellos (Éxodo 3:11; Jueces 6:16).

II. Pescar hombres es el trabajo más importante que podamos hacer.

A. Ese día los discípulos tuvieron un viaje de pesca muy exitoso, pero eso ya no era una prioridad (Marcos 1:20; Lucas 5:11).

B. Pescar hombres debe tener prioridad en nuestras vidas, como lo tuvo en la vida de Pedro (Juan 21:15-16; 1 Pedro 5:2).

C. Como pescadores de hombres, salvamos almas (Lucas 5:10).

III. El diablo también pesca hombres.

A. Pablo nos amonesta a ser aptos para enseñar, advirtiéndonos que algunos “están cautivos a voluntad de él” (2 Timoteo 2:24-26).

B. Como evangelistas, este conocimiento debería infundirnos con un sentido mayor de urgencia (Juan 4:35; 1 Pedro 5:8).

Conclusión

Si ponemos nuestra confianza en el poder del Evangelio (Romanos 1:16), ¡ciertamente nos sorprenderemos de lo que Dios puede hacer a través de nosotros!