“Odio la Religión, Pero Amo a Jesús”

“Odio la Religión, Pero Amo a Jesús”

Antes que concluya algo equivocado, déjeme aclararle que yo no odio la religión, pero también déjeme decirle que amo a Jesús. ¿Cómo puede ser esto? Continúe leyendo…

Parece que existe una tendencia creciente en la cristiandad de desligar a Cristo de los aspectos principales del cristianismo; esta separación es destructiva, y está promoviendo un espíritu confuso e indiferente entre aquellos que profesan creer en Cristo. Por ejemplo, una canción muy conocida y extendida en el mundo evangélico tiene la siguiente letra:

No importa la iglesia a la que vayas
Si detrás del Calvario tú estás.
Si tu corazón es como el mío,
Dame la mano y mi hermano serás.

Obviamente, el “Calvario” es una referencia a Cristo, y la idea es que se puede agradar a Cristo independientemente de la iglesia de la cual alguien sea parte. Esta canción socaba directamente la singularidad de la iglesia (Mateo 16:18; Efesios 4:4; 5:23). Se ha realizado el mismo ataque religioso contra el plan de salvación, el nombre “cristiano”, el bautismo en agua, el método de adoración y muchas otras enseñanzas bíblicas (cf. Marcos 16:16; Juan 4:24; Hechos 2:38; 11:26; Efesios 5:19; 1 Pedro 3:21).

En los años pasados, este enfoque liberal se ha ido infiltrando cada vez más, y con más fuerza, en la comunidad denominacional, e incluso se está infiltrando en la iglesia del Señor. Algunos entre nosotros están comenzando a pensar como aquellos en las denominaciones—brindando cada vez menos importancia a los aspectos que identifican al cristianismo a favor de lo que ellos consideran como “espiritualidad cristiana”.

Hace algunos meses atrás, Jefferson Bethke (a quien ABC News ha hecho referencia como “un predicador rapero” [vea “Odie la Religión…”, 2012]), decidió hacer público la filosofía creciente en cuanto a la religión y Cristo a través de YouTube. Tituló su poema (originalmente en inglés), “La Razón por la cual Odio la Religión, pero Amo a Cristo”. Este video ha sido visto más de 22,600,000 veces, y más de 360,000 personas han hecho clic en el botón “Me Gusta”. ¿Qué es lo que cada vez más le gusta a la gente religiosa—incluyendo a algunos en la iglesia del Señor? Aquí tiene algunas de las líneas más prominentes del video:

¿Qué pensaría si le dijera que Jesús vino a abolir la religión?... Quiero decir, si la religión es tan grandiosa, ¿por qué ha causado tantas guerras?... El problema con la religión es que nunca llega al corazón; es solamente modificación de comportamiento, como una larga lista de quehaceres… Esta es la razón por la cual Jesús odiaba la religión, y por lo cual les llamó necios [a la gente religiosa de Su tiempo—MP]. ¿No tiene algo mejor que seguir algunas reglas?... Ahora, regresando al punto, es vital mencionar algo: que Jesús y la religión son espectros opuestos. Uno es la obra de Dios, pero el otro es una invención de hombres. Uno es la cura, y el otro es la infección. La religión dice: “Haz”; Jesús dice: “Hecho”. La religión dice: “Esclavo”; Jesús dice: “Hijo”. La religión le esclaviza, pero Jesús le liberta. La religión le da ceguera, pero Jesús le da la vista. Y por esta razón la religión y Jesús son dos cosas diferentes… Así que, en cuanto a la religión, sepa que la odio; literalmente, la aborrezco (Bethke, 2012).

Analicemos algunos puntos principales de la filosofía de “amar a Cristo” y odiar la religión al mismo tiempo.

RAZONANDO CORRECTAMENTE EN CUANTO A LA RELIGIÓN Y JESÚS

Por medio del profeta Isaías, el Señor invitó a Su pueblo: “Venid ahora, y razonemos” (1:18, LBLA). Un problema principal de aquellos que se alejan de la verdad es el fracaso de evaluar la evidencia críticamente y llegar a las conclusiones correctas. Si la iglesia no hace un mejor esfuerzo por razonar correctamente en cuanto a las verdades bíblicas, también les seguirá en el mismo camino de perdición.

La Definición de “Religión”

Uno de los puntos principales en la filosofía anti-religión es que la religión y Jesús son dos cosas diferentes (incompatibles); por ende, se sugiere que se debe odiar la religión para amar a Cristo. ¿Son la religión y Cristo cosas diferentes? Técnicamente, sí lo son, pero no son necesariamente incompatibles. Una de las definiciones que el Diccionario Oxford brinda para “religión” es “un sistema particular de fe y adoración” (Pearsall, 2002, p. 1209). Y el Diccionario Webster incluye “cualquier sistema específico de fe y adoración, que frecuentemente involucra un código de ética y una filosofía”, y a continuación lista “la religión cristiana” como un ejemplo (Agnes, y Guralnik, 1999, p. 1210, itálicas en original).

Entonces, una de las falacias principales es sugerir sutilmente que una diferencia técnica constituye una incompatibilidad filosófica necesaria. Lo cierto es que la religión es el sistema—el conjunto de enseñanzas, sea que se hable del cristianismo, el budismo o el humanismo. La palabra “religión” por sí misma no define la clase. Por otra parte, Jesús es el Líder o Fundador del sistema cristiano—la religión cristiana. Técnicamente, se está hablando de dos cosas diferentes: la primera es el mensaje; la segunda es el mensajero. ¿Son iguales? No. ¿Son incompatibles? Esto depende de la naturaleza del mensaje y el mensajero.

Apliquemos a otros aspectos el razonamiento que sugiere que ya que la religión y Jesús son cosas diferentes, entonces se debe odiar la religión. De igual manera, la fe y Jesús son cosas (términos) diferentes; ¿debemos odiar la fe? La iglesia y Jesús son cosas diferentes; ¿debemos odiar a la iglesia? Incluso el cristianismo y Cristo son cosas diferentes; ¿debemos odiar el cristianismo? Esto es tan absurdo como sugerir que ya que el profesor de matemáticas (el maestro) y las matemáticas (la materia) son cosas diferentes, entonces se debe odiar las matemáticas para agradar al maestro.

Jesús y la Religión

¿Vino Jesús a abolir la religión? ¿Odia Jesús la religión? ¿Debemos nosotros odiar la religión? De manera interesante, Jesús fue un maestro de religión—es decir, enseñó un sistema particular de fe: “Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo” (Juan 1:17); enseñó un sistema particular de adoración: “Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren” (Juan 4:23-24). ¡Jesús vino a establecer el sistema de fe y adoración cristiana!

Jesús nació y creció en una sociedad religiosa como un hombre religioso. “[C]uando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley” (Gálatas 4:4, énfasis añadido). Jesús se sometió a los requerimientos religiosos (Mateo 17:24-27), cumplió la Ley religiosa de Moisés en la cruz (Mateo 5:17; Juan 19:30) y se convirtió en el más grande Maestro de religión en la historia del mundo (Mateo 28:18-20; Hechos 1:8).

Jesús no solamente fue un hombre religioso y enseñó religión durante Su ministerio terrenal, sino también plasmó la religión cristiana en el Nuevo Testamento. Prometió a Sus apóstoles: “Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho” (Juan 14:26). Sus apóstoles registraron fielmente la religión de Cristo (2 Timoteo 3:16; cf. 1 Corintios 11:23; 2 Pedro 3:1-2).

El medio hermano de Jesús, escribió: “La religión pura y sin mácula delante de Dios el Padre es esta: Visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha del mundo” (Santiago 1:27). ¿De quien aprendió Santiago la religión pura y sin mácula que incluye la compasión por los necesitados y la santidad? De Aquel que condenó a aquellos que abusaban de las viudas (Mateo 23:14), que elogió la fe y generosidad de las viudas (Marcos 12:41-44) y que dio consuelo a las viudas (Lucas 7:12-15); de Aquel que es el Hijo amado del “Padre de huérfanos y defensor de viudas” (Salmos 68:5); y de Aquel que “no hizo pecado, ni se halló engaño en su boca” (1 Pedro 2:22).

Simplemente, es un error hacer un enunciado general para condenar la religión—la cual pudiera también incluir la religión cristiana.

EL PROBLEMA REAL

Un Concepto Falso

¿Pero no odia Jesús la hipocresía, las tradiciones humanas, la auto-justificación, la injusticia y el radicalismo intolerante e injustificado? Desde luego, pero estas cosas no son automáticamente sinónimos de “religión”. Muchos de los ataques ateos, modernistas, humanistas, filosóficos, y ahora teológicos, tienen que ver con la religión falsa, no la religión de Cristo.

Por ejemplo, los ateos frecuentemente acusan al cristianismo por los crímenes cometidos por las cruzadas y las inquisiciones de la Iglesia Católica, como también por otras injusticias sociales (cf. Hitchens, 2007). Sin embargo, esta acusación es infundada ya que tales injusticias no fueron producto del cristianismo bíblico, sino de la perversión de la doctrina cristiana. Simplemente, el daño al prójimo no es parte del sistema cristiano (Mateo 5:44), sino es contrario. Cuando Judas traicionó a su Maestro (Mateo 26:14-15), no estuvo actuando en armonía con el sistema cristiano. Entonces, no se puede usar esta circunstancia lamentable (así como el caso de las injusticias cometidas por personas o grupos que se han desviado de la verdad) como prueba de que el cristianismo es perjudicial.

También se comete el mismo error cuando se iguala la “religión” con la hipocresía, el fariseísmo y la auto-justificación, y entonces se la condena indiscriminadamente. Jesús condenó a gente religiosa de Su tiempo (cf. Mateo 23), pero eso no quiere decir que odiaba la religión en el hombre—cuando esta era la religión verdadera. Tampoco quiere decir que Su negocio no era la “religión” (Lucas 2:49). En cambio, condenó a algunos religiosos, no por ser religiosos, sino por tener una religión falsa—una religión externa y olvidarse de la religión del corazón (Lucas 11:39). No condenó la observancia religiosa de los mandamientos de Dios, sino la observancia religiosa de las tradiciones de los hombres que invalidan los mandamientos de Dios (Marcos 7:9). No condenó las expresiones religiosas de piedad que buscan el favor divino, sino las expresiones farisaicas que codician la alabanza de los hombres (Mateo 6:1-18).

Una Agenda Falsa

El video de Bethke no solamente revela un enfoque equivocado del concepto de la religión y su relación con Jesús, sino también revela la influencia del concepto denominacional de la fe subjetiva como la totalidad de la responsabilidad humana para acceder a la gracia de Dios.

Según la doctrina de la salvación por “fe solamente”, cualquier obra de obediencia es relegada como un esfuerzo inútil por llegar a merecer la salvación divina. Aunque es cierto que la salvación es por gracia “por medio de la fe” (Efesios 2:8), y que no podemos merecer la salvación por medio de ninguna obra humana e incluso religiosa (Efesios 2:9), no es por “fe solamente” (cf. Santiago 2:24). El reconocimiento subjetivo de alguna creencia en Dios no salva a nadie (Mateo 7:21; Santiago 2:19). El que cree debe someterse a las condiciones de Dios para recibir la gracia de Dios. Su fe no debe ser subjetiva, sino obediente (Romanos 1:5). Si la fe es algo que se debe obedecer (Romanos 16:26), entonces esto solamente se puede lograr por medio del mandamiento (cf. Mateo 28:19; Marcos 16:16; Hechos 2:38; 17:30).

Cuando se considera la fe subjetiva como la totalidad del cristianismo, entonces también se llega a condenar cualquier expresión de piedad religiosa. Se reemplaza a la iglesia, la Biblia y la obediencia por una creencia ambigua que siente pero que no hace. También se desliga al Dador de mandamientos de Sus mandamientos (Lucas 6:46), al Camino al Padre de Su singularidad (Juan 14:6), al Juez del Universo de Su derecho a juzgar (2 Timoteo 4:1), al Esposo de Su esposa (Efesios 5:23) y al Mensajero de Su mensaje (Hebreos 1:1-2).

CONCLUSIÓN

De vez en cuando se hace o escucha declaraciones que pueden parecer inofensivas, pero que atentan contra algunos conceptos o aspectos importantes del cristianismo. Se declara que “la Biblia no es un libro de texto de ciencia”, y desde luego, no lo es. Pero este enunciado usualmente tiene el propósito de insinuar que se debe favorecer a la ciencia secular en vez de la Biblia, y que la Biblia puede cometer errores factuales cuando aborda temas de ciencia. Se declara que “Jesús no vino a juzgar, sino a salvar”, y desde luego, la misión principal de Jesús fue salvar (Lucas 19:10). Pero este enunciado usualmente tiene el propósito de insinuar que nadie debe juzgar el comportamiento de nadie, y que toda persona tiene la libertad y el derecho de vivir como desee sin ser censurado en absoluto. Se declara que “no se debe entender la Biblia literalmente”, y desde luego, es cierto que algunos pasajes bíblicos no son literales. Pero este enunciado usualmente tiene el propósito de negar la verdad absoluta y promover la diversidad doctrinal. También se dice que “Jesús no es religión, sino vida”. Y este enunciado usualmente tiene el propósito de insinuar que se puede agradar a Jesús sin seguir las disposiciones del sistema religioso cristiano.

Los cristianos debemos ser racionalmente críticos para analizar la agenda detrás de algunas declaraciones del mundo secular como del religioso (1 Juan 4:1). Debemos evitar repetir automáticamente, e indiscriminadamente, declaraciones contagiosas, sensacionalistas e inéditas que de vez en cuando salen de los labios o los escritos de autores o líderes denominacionales—especialmente cuando tales declaraciones tienen una agenda destructiva o están basadas en ideas erróneas en cuanto al cristianismo.

En una ocasión durante el ministerio de Jesús, los judíos hicieron la declaración: “Nuestro padre es Abraham” (Juan 8:39). Esto es cierto; ellos eran hijos de Abraham. Pero este enunciado tenía el propósito de insinuar que el simple hecho de ser descendientes físicos de Abraham les hacía automáticamente hijos de Dios y herederos de la salvación (cf. vss. 33,41). Jesús detectó la falacia detrás de la declaración, y respondió: “Vosotros sois de vuestro padre el diablo, y los deseos de vuestro padre queréis hacer” (Juan 8:44). Nosotros también debemos tener la misma perspicacia.

En cuanto a Jesús, “amo a Jesús”; en cuanto a la religión verdadera, “amo la religión cristiana”; en cuanto a la religión falsa, aborrezco “todo camino de mentira” (Salmos 119:104,128).

Referencias

Agnes, Michael y David Guralnik (1999), Diccionario Universitario Webster del Nuevo Mundo [Webster’s New World College Dictionary] (Nueva York: Macmillan).

Bethke, Jefferson (2012), “La Razón por la cual Odio la Religión, pero Amo a Cristo” [“Why I Hate Religion, But Love Jesus”], YouTube, http://www.youtube.com/watch?v=1IAhDGYlpqY.

Hitchens, Christopher (2007), dios No Es Grandioso: La Manera en que la Religión Envenena Todo [god Is Not Great: How Religion Poisons Everything (Nueva York: Twelve).

Odie la Religión, Ame a Jesús [Hate Religion, Love Jesus] (2012), ABC News Video, http://abcnews.go.com/Nightline/video/hate-religion-love-jesus-15552858.

Pearsall, Judy, ed. (2002), Diccionario Inglés Conciso de Oxford [Concise Oxford English Dictionary] (Nueva York: Oxford).