No el Reposo Sabático, Pero Sí los Otros Nueve Mandamientos

Louis Rushmore

El Nuevo Testamento ha sustituido o reemplazado todo el Antiguo Testamento (2 Corintios 3:6-11; Efesios 2:14-15; Colosenses 2:14). Es obvio que los Diez Mandamientos, que son parte del Antiguo Testamento, también han sido abolidos. Sabemos esto porque uno de los pasajes que instruye que el Antiguo Testamento ha sido abolido usa uno de los Diez Mandamientos como un ejemplo de lo cual hemos sido libertados: “Pero ahora estamos libres de la ley, por haber muerto para aquella en que estábamos sujetos, de modo que sirvamos bajo el régimen nuevo del Espíritu y no bajo el régimen viejo de la letra. ¿Qué diremos, pues? ¿La ley es pecado? En ninguna manera. Pero yo no conocí el pecado sino por la ley; porque tampoco conociera la codicia, si la ley no dijera: No codiciarás” (Romanos 7:6-7). Sin embargo, nueve de los Diez Mandamientos han sido reincorporados en el Nuevo Testamento, pero el día de reposo sabático no lo ha sido. Los otros nueve mandamientos son autoritativos, no porque estén en el Antiguo Testamento, sino porque aparecen en el Nuevo Testamento.

(1) “No tendrás dioses ajenos delante de mí” (Éxodo 20:3). Compare estos versículos: “Entonces Jesús le dijo: Vete, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él sólo servirás” (Mateo 4:10). “Jesús le dijo: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente” (Mateo 22:37).

(2) “No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra. No te inclinarás a ellas, ni las honrarás…” (Éxodo 20:4-5). “Siendo, pues, linaje de Dios, no debemos pensar que la Divinidad sea semejante a oro, o plata, o piedra, escultura de arte y de imaginación de hombres” (Hechos 17:29). “Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa. Pues habiendo conocido a Dios, no le glorificaron como a Dios, ni le dieron gracias, sino que se envanecieron en sus razonamientos, y su necio corazón fue entenebrecido. Profesando ser sabios, se hicieron necios, y cambiaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imagen de hombre corruptible, de aves, de cuadrúpedos y de reptiles” (Romanos 1:20-23).

(3) “No tomarás el nombre de Jehová tu Dios en vano; porque no dará por inocente Jehová al que tomare su nombre en vano” (Éxodo 20:7). “Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca” (Colosenses 3:8). “Blasfemia” en este versículo corresponde a la referencia del Antiguo Testamento a no tomar el nombre de Dios en vano.

(4) “Honra a tu padre y a tu madre, para que tus días se alarguen en la tierra que Jehová tu Dios te da” (Éxodo 20:12). “Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. Honra a tu padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa” (Efesios 6:1-2).

(5) “No matarás” (Éxodo 20:13).

(6) “No cometerás adulterio” (Éxodo 20:14).

(7) “No hurtarás” (Éxodo 20:15).

(8). “No hablarás contra tu prójimo falso testimonio” (Éxodo 20:16).

(9) “No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo” (Exodo 20:17). “No debáis a nadie nada, sino el amaros unos a otros; porque el que ama al prójimo, ha cumplido la ley. Porque: No adulterarás, no matarás, no hurtarás, no dirás falso testimonio, no codiciarás, y cualquier otro mandamiento, en esta sentencia se resume: Amarás a tu prójimo como a ti mismo” (Romanos 13:8-9). Vea también 1 Corintios 6:9-10; Gálatas 5:21; 1 Timoteo 1:9; Efesios 5:3-5; Hebreos 13:4; Apocalipsis 21:8.

Los homólogos anteriores del Nuevo Testamento que también se encuentran en los Diez Mandamientos son algunos ejemplos, no una lista exhaustiva de las enseñanzas de los nueve mandamientos en el Nuevo Testamento. Otra vez, estos mandamientos rigen ahora, no porque se encuentren en el Antiguo Testamento, sino porque aparecen en el Nuevo Testamento. Como ilustración, considere que yo esté conduciendo mi auto en Tennessee, y llego al semáforo en luz roja. Según la ley de Tennessee, puedo doblar a la derecha después de parar y ver que no hay tráfico circulando en el cruce. Aunque yo resido en Mississippi y tengo una licencia de este estado, ¿por la ley de qué estado estoy autorizado a doblar en rojo después de parar si estoy conduciendo en Tennessee? Desde luego, la respuesta correcta es por la ley del estado en el cual estoy conduciendo (en este caso, la ley de Tennessee). De igual manera, la gente que vive hoy debe obedecer las leyes de Dios bajo las cuales vive—el Nuevo Testamento, en vez del Antiguo Testamento el cual ha sido abolido.


Título original en inglés, “Not the Sabbath, But the Other Nine”, en Gospel Gazette, 13[6]:2. Traducción editada por Moisés Pinedo.