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“Mi Pueblo Fue Destruido, Porque le Faltó Conocimiento”

Mi pueblo fue destruido, porque le faltó conocimiento. Por cuanto desechaste el conocimiento, yo te echaré del sacerdocio; y porque olvidaste la ley de tu Dios, también yo me olvidaré de tus hijos (Oseas 4:6).

Frecuentemente se usa este pasaje para enseñar que la ignorancia involuntaria de las Escrituras (no conocer hechos vitales de la Palabra de Dios) no puede salvar a nadie. Desde luego, la ignorancia no garantiza la salvación de nadie (cf. 1 Timoteo 1:13). La ignorancia nunca ha ayudado a nadie a encontrar el destino de su viaje, obtener una calificación digna en un examen universitario o conseguir un trabajo bien-remunerado, y ciertamente, no ayudará a nadie a recibir el saludo de bienvenida de nuestro Señor a las puertas del cielo (cf. Mateo 25:31-46).

Aunque eso es cierto, Oseas no estuvo haciendo referencia a la ignorancia involuntaria. El pueblo de Israel había desechado el conocimiento por interés propio, instituyendo un sacerdocio ilegítimo (1 Reyes 12:31), perturbando la verdad (Oseas 4:1), corrompiéndose moralmente (vs. 2) y profanando las cosas sagradas (vs. 13). Ellos habían “olvidado” voluntariamente a Dios, Su ley y Sus advertencias. Su pecado no era simplemente desconocer la ley de Dios (aunque esto pudo haber sido parte del problema inicial); en cambio, era su disposición constante de rechazar todo lo que procedía de la voluntad divina. “Ellos habían rechazado, ignorado y finalmente olvidado conscientemente lo que no tenían deseo o intención de recordar” (Coffman, 1983-1999). En otras palabras, ellos “amaron lo que avergüenza” (4:18).

¿Cuáles fueron las consecuencias de la rebeldía de Israel y su rechazo del conocimiento divino? Dios había rechazado su sacerdocio, sus sacrificios y su gobierno (3:4), su arrepentimiento falso (5:4) y su ruego de socorro (vs. 14), sus profetas y su casa de adoración (9:8), y su identificación divina (1:9). En la carencia de arrepentimiento verdadero, Dios rechazaría al pueblo completamente y finalmente; su destrucción y exterminación sería inminente y final.

¿Cuál es una de las lecciones que los cristianos en el siglo XXI pueden aprender de este circunstancia lamentable? El conocimiento sin aplicación es tan destructivo como la ignorancia involuntaria. El escritor de Hebreos registró: “Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados” (10:26). Ya que “[h]orrenda cosa es caer en manos del Dios vivo” (Hebreos 10:31), entonces los cristianos deben mirar “que no haya en ninguno de vosotros corazón malo de incredulidad para apartarse del Dios vivo; antes exhortaos los unos a los otros cada día, entre tanto que se dice: Hoy; para que ninguno de vosotros se endurezca por el engaño del pecado” (Hebreos 3:13).

Referencia

Coffman, James (1983-1999), Comentario de James Burton Coffman [James Burton Coffman Commentaries], sobre Oseas 4:6, Study Light, http://www.studylight.org/com/bcc/view.cgi?book=ho&chapter=004.