Los Tiempos de Refrigerio

Sue Rhineheimer

Lección 8 / Hechos 3:19

[NOTA: Para leer la lección anterior de esta serie de lecciones, haga clic en Lección 7].

 

Mientras las estaciones de nuestra vida vienen y van, hay una estación constante en la cual podemos confiar. La presencia de Dios estará con nosotras. Hechos 3:19 dice: “Así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados; para que vengan de la presencia del Señor tiempos de refrigerio”. Estamos seguras y confiadas en los brazos de Aquel que no cambia, ya que Él es el mismo ayer, hoy y siempre (Hebreos 13:8).

Ante Abraham, Isaac y Jacob, Dios no se llamó a Sí mismo con el nombre que sería recordado por siempre. A Moisés se dio a conocer como el gran “Yo Soy”. Su mismo nombre nos asegura que Sus tiempos y estaciones siempre están en el presente.

Dios prometió a Moisés que Su presencia iría con él y le daría descanso (Éxodo 33:14). Moisés hizo recordar a los israelitas que la presencia de Dios les había sacado de Egipto (Deuteronomio 4:37). La presencia de Dios les alimentó y sustentó, les protegió y les guió, y les confortó y orientó durante su viaje a través del desierto.

El conocimiento de Su presencia al lado nuestro mientras atravesamos cada estación de la vida también puede satisfacernos y sostenernos, protegernos y guiarnos, y confortarnos y orientarnos. Su presencia extiende nuestros tiempos de gozo y nos protege en los tiempos de pruebas.

Para el salmista, el amor de Dios era mejor que la vida misma (Salmos 63:1-8). David deseaba la presencia de Dios tanto como deseaba el agua en el momento de sed. Cuando pecó con Betsabé, David rogó que Dios no quitara Su presencia de él.

Pablo predicó en cuanto al “Dios no conocido” en Atenas. Habló a la gente en cuanto al Señor del cielo y la Tierra que no habita en templos construidos por manos humanas. “Porque en él vivimos, y nos movemos, y somos” (Hechos 17:28). No hay ningún lugar donde podamos ir en que Su presencia no esté (Salmos 139:7). ¡Jonás aprendió de una manera dura que no había ningún lugar al cual se podía huir de Su presencia!

Otra vez el salmista declaró: “Me mostrarás la senda de la vida; en tu presencia hay plenitud de gozo” (Salmos 16:11). Dios no nos ha dejado solas para averiguar el camino y las estaciones de nuestras vidas. Su Palabra es viva y activa. Contiene todo lo que se necesita para la vida y la piedad. Nos llena con el gozo de Su presencia.

Recibimos Su Espíritu Santo cuando llegamos al bautismo, y ahora Su presencia mora en nosotras. Dondequiera que vayamos, Él está allí. Él nos sella para nuestra salvación, y es la garantía de nuestra salvación. Su Espíritu intercede por nosotras cuando nuestras palabras son inadecuadas en la oración. ¡Qué apoyo y consuelo!

Él no está lejos de ninguna de nosotras; nuestros cuerpos son Su templo. Como caminó con Enoc, Su presencia también camina con nosotras en las estaciones de la vida. Él es “nuestro amparo y fortaleza” o ayuda en tiempos de tribulaciones (Salmos 46:1). ¡Se complace en nosotras! Su presencia hace que cada estación de nuestras vidas sea una aventura.

Preguntas de Estudio

  1. ¿Le importa a Dios los bebés (Salmos 71:6)? ¿Le importa los niños (Mateo 19:13-14)? ¿Le importa los jóvenes (Deuteronomio 6:6-9; Efesios 6:4; Tito 2:2-5)? ¿Le importa los ancianos (Salmos 71:9,18)? ¿Hay alguna estación en la vida en la cual no le importemos a Dios?
  2. ¿Nos busca Dios y espera que le encontremos (Isaías 45:19)? ¿Qué sabe Dios en cuanto a nosotras (Salmos 139:1-12)?
  3. ¿Cuán cerca está Dios de nosotras (Hechos 17:27)? Si nos acercamos a Dios, ¿qué hará Él (Santiago 4:8)? ¿Dónde mora Dios (Hechos 17:24; 1 Corintios 3:16)?
  4. ¿Por qué Dios determina los tiempos y lugares de la gente (Hechos 17:26-27)? ¿Qué significa esto para usted personalmente? ¿Cree que Dios escogió el tiempo y lugar en que nacería? Hable de esto en clase.
  5. ¿Qué hace Dios por aquellos cuyos corazones son perfectos ante Él (2 Crónicas 16:9)? ¿Cómo pueden nuestros corazones ser perfectos ante Él (1 Juan 1:7)? ¿De cuántos y cuáles pecados Dios nos limpia?
  6. ¿Deberíamos temer entrar a la presencia de Dios (Efesios 3:12; 1 Juan 3:19-20)? Según 1 Juan 3:20, Dios es mayor que esto. ¿Qué da Dios al débil y al cansado (Isaías 40:28-31)?
  7. ¿Qué hace Dios por nosotras y por qué (Salmos 18:19)? ¿Es esta la misma manera en que nos sentimos en cuanto a nuestros hijos? ¿Por qué sería sorprendente que Él se sintiera de la misma manera en cuanto a nosotras?
  8. ¿Qué provee Dios siempre para nosotras (Deuteronomio 33:12)? ¿Nos ama Dios?
  9. ¿Qué valor nos asigna Dios (Mateo 6:25-34; Juan 3:16; Romanos 6:23; 2 Corintios 5:21; 6:16; Efesios 2:8)? ¿Puede mencionar otros versículos?
  10. ¿Cómo se describe Jesús en Apocalipsis 1:8? ¿Es Cristo nuestro pasado, presente y futuro? ¿Hay alguna estación de nuestras vidas en que Él no estará con nosotras? ¿Qué podemos decir con confianza (Hebreos 13:5-6)? ¿Por qué?

Título original en inglés, “Times of Refreshing Shall Come”, en Christian Woman, 26[2]:36. Traducido con permiso de Gospel Advocate, Nashville, TN 37210.