Los Enemigos

Brad Harrub

La palabra “enemigo” tiene muchas definiciones diferentes para diferentes personas. Para algunos, esto representa a la persona con la cual tropezaron en el camino al trabajo, o tal vez la aerolínea que perdió sus equipajes…¡otra vez! Para otros la palabra tiene un tono más personal y representa a una persona que puede haber sido un ex amigo, compañero de trabajo o incluso un miembro de su familia. Supongo que cada adulto vivo ha sentido que su presión sanguínea aumenta simplemente al pensar en algún “enemigo”, sea una persona con quien se cruza regularmente o tal vez un terrorista en una tierra extranjera a quien nunca ha visto.

Frecuentemente las conversaciones estallan y las emociones se elevan cuando se menciona el nombre de nuestro “enemigo”. Nuestra tendencia natural humana es defendernos y describir a nuestro enemigo de una manera negativa. Raras veces nuestras oraciones mencionan a nuestros enemigos, y las predicaciones sobre ellos son raras. No se debería ignorar algo que es lo suficientemente poderoso para elevar nuestra presión sanguínea o cambiar nuestro humor durante todo el día—especialmente cuando se considera que la Palabra de Dios claramente aborda el tema.

Esto es lo que pienso enseñar a mis hijos en cuanto a los enemigos.

Hay temas que son muy fáciles de enseñar. Personalmente, este no es uno de esos temas. Tuve que detenerme y orar antes de escribir esto, ya que esto es algo con lo cual su padre lucha, y es algo que incluso hoy necesito la ayuda de Dios para vencer. Cuando la gente nos hiere (sea físicamente o emocionalmente), la reacción natural es no apreciar a tales personas, y frecuentemente queremos devolverles el mal. Sin embargo, esa no es la respuesta de Dios.

Desearía poder envolverles en una burbuja protectora y decirles que todas las personas que conocerán serán amables, y que sus futuros compañeros de trabajo siempre les tratarán amablemente. Pero esto no es cierto. La Biblia dice que tendremos enemigos (Mateo 5:44; 2 Timoteo 3:12). De hecho, si tenemos vidas cristianas verdaderas, seremos enemigos del mundo (Santiago 4:4; 1 Juan 2:15-17). Jesús dijo, “Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre; mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo” (Mateo 10:22). Lo cierto es que durante nuestras vidas, nos encontraremos con personas a quienes no les gustamos y quienes tendrán una actitud negativa hacia nosotros.

Primeramente déjenme recordarles que no están solos cuando se sienten heridos y rechazados. Jesús—un Hombre que no tuvo pecado—también tuvo enemigos. Aparte de los muchos ejemplos en la Biblia de personas que odiaron a Jesús y Sus enseñanzas, consideren el hecho que algunos quisieron apedrearle (Juan 8:59). (Consideren también Marcos 14:1-2 y Mateo 12:14; 22:15-45). Y aunque Jesús tenía el poder de destruir a Sus enemigos, Él usó amabilidad. Cuando pensamos en nuestros enemigos, consideremos dónde estaríamos si Jesucristo hubiera devuelto el mal a Sus enemigos en vez de ir a la cruz. ¡Él murió por Sus enemigos (Romanos 5:8)! No olviden que habiendo experimentado un azotamiento terrible, golpes y la crucifixión, Jesús dijo, “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen” (Lucas 23:34). Jesucristo proveyó un excelente ejemplo de la manera en que debemos tratar a nuestros enemigos. Siempre recuerden lo que dijo en el Sermón del Monte en Mateo 5:10-12.

Entiendan que se nos llama a amar a nuestros enemigos (Lucas 6:27,35). Aunque este concepto pueda parecer difícil algunas veces, recuerden que podemos hacer todas las cosas por medio de Cristo que nos fortalece (Filipenses 4:13). Una actividad que nos puede ayudar a cultivar ese amor es orar por nuestros enemigos (Mateo 5:44). Mientras maduran, descubrirán que es muy difícil sentir odio por alguien por quien están orando constantemente. También recuerden que sus enemigos no pueden separarles de Dios a menos que les permitan hacer eso (Romanos 8:35-39). Finalmente, traten de amontonar “ascuas de fuego sobre sus cabezas” (no en venganza o rencor, sino a través de su amor e interés por sus almas, lo cual hará que sus corazones ardan) al seguir el consejo de Pablo en Romanos 12:19-21. Esto requerirá algo de práctica, y algunas veces será una lucha. Pero ustedes dormirán mejor y disfrutarán la vida más ricamente si aman a sus enemigos y recuerdan que ellos también tienen almas preciosas creadas a la imagen de Dios, las cuales necesitan llegar al cielo. [Conserven estos consejos cerca, ya que pueden necesitarlos frecuentemente en su camino diario].

Con amor, papá. 

[Título original en inglés, “Enemies”, en Think, p. 32, febrero de 2009. Traducción editada por Moisés Pinedo].