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Los 5 Pasos de la Salvación: Ser Bautizado

Para leer la primera parte de este artículo, haga clic en Parte 4.

Casi todos los grupos en la “cristiandad” requieren alguna clase de bautismo para la membresía completa. Hay una gran variedad de pensamiento entre las iglesias en cuanto a los varios aspectos relacionados a esta doctrina, pero todos están de acuerdo en que la Biblia la incluye en la enseñanza y práctica de la iglesia.

¡Qué bendición sería para el mundo si todos habláramos la misma cosa y no hubiera divisiones entre nosotros en cuanto a este tema vital! (1 Corintios 1:10). Se desea tal unidad ya que Jesús dijo que esto ayudaría a que el mundo creyera que Dios Le envió (Juan 17:20-21). Se puede lograr tal unidad al usar un estándar común objetivo. Ese estándar es la Palabra de Dios (Juan 17:17).

Encontrar la salvación es la búsqueda más importante de la vida (Mateo 13:44-46). Merece la pena cualquier esfuerzo que se pueda hacer o precio que se pueda pagar. Pablo escribió: “Por tanto, todo lo soporto por amor de los escogidos, para que ellos también obtengan la salvación que es en Cristo Jesús con gloria eterna” (2 Timoteo 2:10). Dios “quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad” (1 Timoteo 2:4). Se puede conocer la verdad divina, y ella nos puede libertar (Juan 8:31-32). Por ende, encontrar la verdad en cada tema bíblico es importante.

¿Cuál es la verdad en cuanto al bautismo? Ya que no se encuentra la palabra “bautismo” en el Antiguo Testamento, entonces no fue una parte de la Ley que Moisés dio; el bautismo pertenece a la gracia y la verdad que vinieron por medio de Cristo (Juan 1:17). Esto es importante ya que la gracia nos salva (Efesios 2:8; Tito 2:11-14), y la verdad nos liberta (Juan 8:32; Gálatas 5:1).

Imaginemos que no conociéramos la palabra “bautismo”—que nunca hubiéramos escuchado un sermón sobre esto, leído un folleto sobre esto o conversado sobre esto. Por un momento, imagine que no haya historias familiares, denominaciones diferentes, amigos, esposos, padres o predicadores que agradar. Traigamos una Biblia y abrámosla (2 Timoteo 2:15), y abramos nuestras mentes (Hechos 8:31), nuestro sentido común (Isaías 1:18, LBLA) y simplemente toquemos la puerta de Dios en las Escrituras para preguntar lo que Él quiere que creamos y practiquemos. Abramos la Biblia como si fuera la primera vez y examinemos esta doctrina (2 Timoteo 2:15; 3:17). Todos los que respetan la Palabra de Dios están de acuerdo en que lo que dice es completamente verdadero (Salmos 33:4; 2 Pedro 1:3).

Se encuentra la palabra “bautismo” (en sus varias formas) 103 veces en 75 versículos del Nuevo Testamento. También se alude al bautismo en muchos otros versículos (e.g., Juan 3:3-5; Tito 3:5). En promedio, aparece en cada tres capítulos en el Nuevo Testamento. Una de cada cinco veces en que se usa la palabra (22 veces), sale de los labios de Jesús. El bautismo fue el primer acto público del ministerio de Jesús, y fue una de las últimas palabras que pronunció en la Tierra (Mateo 3:17; 28:19). Se predicó el bautismo en el primer sermón que la iglesia escuchó (“el domingo de inauguración”—el Día de Pentecostés) [Hechos 2]. Se menciona específicamente a algo de 3,100 personas bautizadas en el Nuevo Testamento (Hechos 2:38,41,47; 8:12-13; 9:18; 10:48; 16:14-15,33; 18:8; 19:5-7; 1 Corintios 1:14,16).

¿QUÉ ES EL BAUTISMO? EL MODO DEL BAUTISMO

Nuestras palabras “bautismo” y “bautizar” vienen del lenguaje griego. El verbo griego baptizo y el sustantivo baptisma fueron transliterados como “bautizar” y “bautismo”. Prácticamente no hay desacuerdo entre los expertos en el idioma original y los eruditos en Biblia de todas las religiones en cuanto al significado de baptizo. Significa “sumergir, zambullir”. Los griegos tenían las palabras “rociar” (rantizo) y “verter” (cheo), pero el Espíritu Santo no las usó en relación a este acto.

Pero no se necesita saber griego para conocer el significado de “bautismo”. La prueba más conclusiva es la Biblia misma.

El Modo del Bautismo en las Escrituras

  • Agua (Hechos 8:36)
  • Muchas aguas (Juan 3:23)
  • Descender al agua (Hechos 8:38)
  • Ambos, el que bautiza y el bautizado en el agua (Hechos 8:38-39)
  • Subir del agua (Hechos 8:39)
  • Semejanza al nacimiento (Juan 3:5)
  • Semejanza a la sepultura (Romanos 6:4)
  • Semejanza a la plantación (Romanos 6:5)
  • Semejanza a la resurrección (Colosenses 2:12)
  • Lavamiento del cuerpo (Hebreos 10:22) [adaptado de McNutt, 1954].

¿A qué conclusión se llegaría al usar solamente la Biblia como guía? ¿Qué modo—rociamiento, derramamiento de agua o inmersión—satisface mejor la evidencia? Ya que hay “un bautismo” (Efesios 4:5), ¿qué enfoque es la preparación segura para el Juicio?

¿POR QUÉ SER BAUTIZADO? EL PROPÓSITO DEL BAUTISMO

Se ha escrito mucho sobre este tema, pero borremos todo lo que hemos leído u oído y veamos lo que la Palabra de Dios enseña.

El Propósito del Bautismo en las Escrituras

  • Salvación (Marcos 16:16)
  • Entrada al reino (Juan 3:3-5)
  • Remisión de pecados (Hechos 2:38)
  • El don del Espíritu Santo (Hechos 2:38)
  • Gozo (Hechos 8:38-39; 16:33-34).
  • Cumplir un mandamiento (Hechos 10:48)
  • Lavamiento de los pecados (Hechos 22:16)
  • Conexión con la muerte de Cristo, por ende con Su sangre (Romanos 6:3-4; Apocalipsis 1:5)
  • Resurrección con Cristo para andar en vida nueva (Colosenses 2:12)
  • Estar “en Cristo” (Gálatas 3:27)
  • Salvación (1 Pedro 3:21)

¿A qué conclusión llegaría el que lee estos versículos en cuanto al propósito del bautismo? Desde luego, la Biblia enseña que hay otras cosas que tienen que ver con la salvación del hombre (e.g., el amor de Dios, el sacrificio de Cristo, la obra del Espíritu, la gracia, el Evangelio, la sangre de Cristo, la fe, la misericordia, el arrepentimiento, la confesión), pero estos textos muestran que Dios diseñó el bautismo como una parte esencial de Su plan.

¿QUIÉN DEBE SER BAUTIZADO? EL RECEPTOR DEL BAUTISMO

En el tiempo del Nuevo Testamento, la predicación acerca de la muerte, sepultura y resurrección de Jesús precedía al bautismo (Marcos 16:15-16; 1 Corintios 15:1-4), así que el bautismo estaba limitado a aquellos que podían entender y aprender (Mateo 28:18-20; cf. Juan 6:44-45). Los que creyeron, se arrepintieron y recibieron la Palabra, fueron sumergidos en el Día de Pentecostés (Hechos 2:37-38,41; cf. 8:36-40). Ellos podían dar evidencia de su fe al confesar a Cristo (Hechos 2:37; cf. 8:37; 9:9-11; 1 Timoteo 6:14-15). Ya que los bebés son incapaces de oír, creer y obedecer al mensaje del Evangelio, y no pueden cometer pecado (Santiago 1:13-16; 1 Juan 4:3), no necesitan el bautismo. Los bebés no tienen pecados, sino que son salvos (cf. Ezequiel 18:4,20; Mateo 18:3; 19:14) y no necesitan arrepentirse. Cuando se llega a la edad de la responsabilidad, lo cual usualmente ocurre en la pubertad (cf. Lucas 2:40-52), se debe obedecer al bautismo.

Ya que Jesús dijo, “¿Por qué me llamáis, Señor, Señor, y no hacéis lo que yo digo?” (Lucas 6:46), ¿sería aceptable omitir el bautismo escritural? Ya que Pablo escribió, “Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús” (Colosenses 3:17), ¿sería aceptable que alguna iglesia no enseñe y practique el bautismo (cf. Mateo 15:1-9; Apocalipsis 22:18-19)?

Se debe realizar la búsqueda de la verdad en un nivel personal. Debemos ocuparnos en nuestra “salvación con temor y temblor” (Filipenses 2:12; cf. Hechos 2:40). No seremos juzgados según lo que alguien dice que la Biblia dice. Seremos juzgados según lo que realmente dice (Juan 12:48). Podemos escuchar lo que otros dicen, pero debemos estudiar la Biblia por nosotros mismos y aceptar solamente lo que encontramos en ella. Si se entiende la verdad adecuadamente, se podrá ver que armoniza con otras partes de la verdad. La Biblia no se auto-contradice. Dios no es autor de confusión (1 Corintios 14:33).

Es posible invalidar los mandamientos de Dios al guardar las tradiciones de los hombres (Marcos 7:8); también es posible dejar las tradiciones de los hombres para guardar los mandamientos de Dios (Jeremías 6:16). Muchos en esta generación están haciendo esto al regresar a la iglesia y doctrina original moldeada según las Escrituras. ¿Por qué no unirse a ellos?

Si nunca ha sido bautizado según el Nuevo Testamento, pregúntese: “¿qué impide que yo sea bautizado?” (Hechos 8:36). No permita que ninguna circunstancia, persona o emoción se interponga entre usted y Dios.

“Ahora, pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados, invocando su nombre [del Señor]” (Hechos 22:16).

Referencia

McNutt, J.A. (1954), Notas sobre el Plan de Redención [Workbook on the Plan of Redemption] (McNutt).