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Génesis 9:11: ¿Se Arrepintió Dios?

Pregunta:

“En Génesis 9:11, Dios prometió a Noé que nunca más castigaría a la gente con agua. Sin embargo, hoy somos testigos de inundaciones, lluvias torrenciales, tsunamis, etc. ¿Se arrepintió Dios de Su pacto con Noé?”.

Respuesta:

De vez en cuando, el cristiano puede tropezar con pasajes bíblicos que a primera vista presentan dificultad de armonización. Cuando esto sucede, se debe volver a leer el pasaje cuidadosamente, considerando el contexto inmediato y cualquier contexto general pertinente. En el caso de Génesis 9:11, la consideración más detenida del pasaje descartará rápidamente la acusación en contra del carácter fiel de Dios.

La Biblia indica claramente que “Dios no es hombre, para que mienta, ni hijo de hombre para que se arrepienta. Él dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará?” (Números 23:19). Desde luego, algunas promesas de Dios al hombre tienen una naturaleza condicional (e.g., Isaías 1:18-20), pero el pacto de Dios con Noé fue universal, incondicional e irrevocable para todas las generaciones (Génesis 9:9-10,12,16-17). Entonces, ¿cómo se puede explicar el hecho que el hombre moderno todavía sufra devastaciones a causa del agua?

Consideremos el texto en discusión: “Estableceré mi pacto con vosotros, y no exterminaré ya más toda carne con aguas de diluvio, ni habrá más diluvio para destruir la tierra” (Génesis 9:11).

Primero, se debe tener en cuenta que la promesa divina tiene una naturaleza universal. La exterminación “con aguas” se relaciona a la destrucción de “toda carne” (vss. 11,15). El Diluvio del tiempo de Noé no fue un juicio limitado a un sector pequeño de la población humana, sino fue un juicio universal sobre toda la raza humana y los animales de la Tierra debido a la maldad extendida y generalizada de la humanidad (Génesis 6:1-7). Ya que todos nosotros “todavía estamos aquí”, entonces es seguro decir que no ha habido repetición de tal destrucción universal de la raza humana experimentada en el tiempo de Noé.

Segundo, se debe tener en cuenta que la promesa divina tiene una naturaleza específica. La exterminación “con aguas” se relaciona a las “aguas de diluvio” (vs. 11,15). Dios no prometió que el hombre no sería castigado en absoluto con “cualquier agua”, sino que nunca más castigaría a la humanidad con las aguas del Diluvio global del tiempo de Noé. Este Diluvio fue más que simplemente una inundación localizada; realmente, fue una inundación que se extendió sobre toda la tierra, tanto que incluso los montes más altos del mundo fueron cubiertos (Génesis 7:19-20). Por ende, Dios prometió que nunca más habría un Diluvio global, y hasta donde sabemos, nunca lo ha habido.

Finalmente, note el relato del castigo de Dios sobre los egipcios en Éxodo 14. Mientras los egipcios perseguían a los israelitas, Dios permitió que Moisés dividiera el Mar Rojo y que los israelitas lo cruzaran en seco. Cuando los egipcios quisieron hacer lo mismo, las aguas del mar les cubrieron. Pregunta: ¿Castigó Dios al hombre con agua en tal ocasión? Absolutamente, pero ya que no fue un castigo generalizado de “toda carne” (la raza humana), y ya que el castigo no fue con las aguas de un diluvio global, entonces Su promesa todavía permanece en pie. ¿Existen hoy tsunamis, lluvias torrenciales e inundaciones que destruyen vidas humanas y animales? Absolutamente, pero ya que no involucran un castigo general de la raza humana con las aguas de un diluvio universal, entonces la promesa de Dios todavía permanece en pie.

Para siempre, oh Jehová, permanece tu palabra en los cielos. De generación en generación es tu fidelidad; tú afirmaste la tierra, y subsiste (Salmos 119:89-90).