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¿Eunucos por Cristo?

Pregunta:

“¿Cuál es la interpretación de Mateo 19:12? Al abstenerse de relaciones sexuales, ¿puede alguien llegar a ser eunuco por Cristo?”.

Respuesta:

“Pues hay eunucos que nacieron así del vientre de su madre, y hay eunucos que son hechos eunucos por los hombres, y hay eunucos que a sí mismos se hicieron eunucos por causa del reino de los cielos. El que sea capaz de recibir esto, que lo reciba” (Mateo 19:12). La pregunta tiene que ver con la parte del versículo que dice: “…hay eunucos que a sí mismos se hicieron eunucos por causa del reino de los cielos”. Figurativamente (no físicamente o literalmente), estas personas escogen ser eunucos. H. Leo Boles hizo referencia a tales personas como “aquellas que voluntariamente subyugan las inclinaciones naturales y practican la auto-negación por causa del ‘reino del cielo’” (Boles, 2011). “Esto significa que por el bien de ir al cielo, algunos han escogido la vida célibe” (Webster, 1994, pp. 402-427).

Hay varias circunstancias posibles por las cuales estos eunucos virtuales pueden optar por permanecer célibes, o por las cuales están involuntariamente en la situación de adoptar el celibato para cumplir con la ley divina en cuanto al matrimonio, el divorcio y las segundas nupcias:

  • Estas pueden ser personas normales, quienes a pesar de tener la capacidad sexual perfecta de consumar el matrimonio, tienen el don de conservar una vida feliz de soltería en servicio especial a Dios; ellos escogen vivir de esa manera. Pablo tenía ese don, y optó por el celibato con el fin de estar más libre para llevar a cabo un ministerio evangelístico extenso más eficaz en el reino (vea 1 Corintios 7:7et.seq, 32-35; 9:5). Este principio describe y justifica el celibato de Juan el Bautista y de Jesús mismo. Debido a adversidades y persecuciones severas, otros pueden decidir voluntariamente permanecer solteros (1 Corintios 7:25-35,37et.seq.).
  • Pueden ser cristianos casados, pero cuyos cónyuges incrédulos rechazan vivir con ellos. Cuando tales cristianos son forzados a permitir que sus cónyuges se marchen si así lo desean, se encuentran (por la causa de Cristo) en la situación de eunucos virtuales por el reino de los cielos. Ellos no están obligados (“sujetos”) a conservar su matrimonio por el bien del matrimonio mismo en detrimento y desventaja a su confesión de Cristo y pertenencia a Él (1 Corintios 7:12-16). Así que, en principio, la expresión de Jesús (“eunucos por causa del reino”) abre las puertas al permiso de abandono de un cónyuge incrédulo que rechaza vivir con el cristiano; sin embargo, no es una separación que el cristiano realiza con el fin de contraer nuevas nupcias (como en Mateo 19:9 o Marcos 10:11), sino un rendimiento a la elección del cónyuge incrédulo con el fin de seguir el llamado divino de paz en el reino (1 Corintios 7:15; Romanos 14:17). Entonces, en este caso el eunuco por Cristo es aquel que se abstiene de relaciones por el reino—después que su cónyuge incrédulo ha optado por la separación. En este sentido, el creyente ha sido forzado a tal separación. Es una condición que no puede controlar, así como ser un eunuco físico está más allá de la decisión de la persona involucrada (vea Fowler, 1978).
  • Otro escenario posible tiene que ver con el adúltero penitente de quien su cónyuge inocente se ha divorciado; nuestro Señor no concedió libertad de segundas nupcias al adúltero (Mateo 19:9). En cuanto a Mateo 19:12, Andrew Connally comentó: “Si el culpable es tan libre de volver a casarse como el inocente, entonces Dios realmente no tiene leyes de matrimonio en absoluto, y ¡el enunciado ‘salvo por causa de fornicación’ pierde su sentido” (1971, pp. 44-49). De igual manera, Hugo McCord señaló que para que un adúltero cumpla adecuadamente las instrucciones de Dios, esencialmente debe convertirse en un eunuco en cuanto a la posibilidad del matrimonio (1995, pp. 30-32).

“Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios” (Hebreos 13:4). “[P]ero a causa de las fornicaciones, cada uno tenga su propia mujer, y cada una tenga su propio marido” (1 Corintios 7:2). Sin embargo, alguien puede elegir voluntariamente no casarse si no tiene deseo o necesidad de hacerlo, o si puede abstenerse de los deseos sexuales mientras se dedica más plenamente al servicio de nuestro Señor. Adicionalmente, varias circunstancias pueden evitar que alguien comience una relación matrimonial (e.g., tiempos de persecución, falta de oportunidad, prohibición bíblica, etc.). En tales casos, algunos llegan a ser, figurativamente hablando, “eunucos por causa del reino de los cielos”.

Referencias

Boles, H. Leo (2011), Un Comentario sobre el Evangelio Según Mateo [A Commentary on the Gospel According to Matthew] (Nashville, TN: Gospel Advocate).

Connally, Andrew (1971), “Divorcio y Segundas Nupcias” [“Divorce and Remarriage”], Spiritual Sword, octubre.

Fowler, Harold (1978), El Evangelio de Mateo [The Gospel of Matthew] Vol. 3. Serie de Estudios Bíblicos (Joplin, MO: College Press).

McCord, Hugo (1995), “¿Peca una Persona Divorciada Cuando Se Casa Otra Vez?” [“Does a Divorced Person Sin When He Marries Again?”], Spiritual Sword, abril.

Webster, Allen (1994) “Todos los Hombres Son Responsables Ante el Patrón de Dios para el Matrimonio” [“All Men Are Amenable to God’s Pattern for Marriage”], ed. Curtis Cates (Memphis, TN: MSOP).